Elegir el nombre de un blog no es cosa fácil.
Esto ustedes ya lo sabían, pero yo no, hasta hoy jueves que me pareció que Latimidezyotrascosas ya no me gustaba, que era demasiado largo, y que era hora de cambiarlo por algo más representativo, más corto y más lindo. Todo eso.
Hace 3 años no tuve ningún problema porque el blog salió al mismo tiempo que el libro y más bien como complemento de éste, así que les puse el mismo nombre a los dos y listo. Y además no tuve problemas porque en Blogger todavía no existía ese nombre.
Porque ahí reside el verdadero problema, en encontrar un nombre que no haya sido registrado previamente, y esa es la razón lógica que hoy le encuentro a los nombres deplorables de algunos blogs (¿Collagedeyo , Laura? ¿Qué carajo es eso?)
En realidad, los nombres que quedarían como anillo al dedo ya están todos usados, y entonces uno tiene que agregar letras, o palabras, o hacer conjugaciones extrañas, o anagramas, o escribir al vesrre para encontrar algo que no haya sido utilizado antes, y cuando finalmente ve el resultado, ya está tan agotado que termina dejándole un nombre que no tiene ni siquiera un parecido remoto con la idea original.
Peor, todavía, en el caso de que uno haya querido mejorar un primer nombre algo defectuoso. Por ejemplo:
Esto ustedes ya lo sabían, pero yo no, hasta hoy jueves que me pareció que Latimidezyotrascosas ya no me gustaba, que era demasiado largo, y que era hora de cambiarlo por algo más representativo, más corto y más lindo. Todo eso.
Hace 3 años no tuve ningún problema porque el blog salió al mismo tiempo que el libro y más bien como complemento de éste, así que les puse el mismo nombre a los dos y listo. Y además no tuve problemas porque en Blogger todavía no existía ese nombre.
Porque ahí reside el verdadero problema, en encontrar un nombre que no haya sido registrado previamente, y esa es la razón lógica que hoy le encuentro a los nombres deplorables de algunos blogs (
En realidad, los nombres que quedarían como anillo al dedo ya están todos usados, y entonces uno tiene que agregar letras, o palabras, o hacer conjugaciones extrañas, o anagramas, o escribir al vesrre para encontrar algo que no haya sido utilizado antes, y cuando finalmente ve el resultado, ya está tan agotado que termina dejándole un nombre que no tiene ni siquiera un parecido remoto con la idea original.
Peor, todavía, en el caso de que uno haya querido mejorar un primer nombre algo defectuoso. Por ejemplo:
- Che, cambié el nombre del blog porque me parecía largo, difícil, poco representativo…
- ¿No es más Latimidezyotrascosas? ¿Ahora cómo se llama?
- Collagedeyo3-2-1alcuadradomellevo3-ole-ole-olé.
- Ah…
- La última "é" es con acento…
- Qué precioso…
- ¿No es más Latimidezyotrascosas? ¿Ahora cómo se llama?
- Collagedeyo3-2-1alcuadradomellevo3-ole-ole-olé.
- Ah…
- La última "é" es con acento…
- Qué precioso…
Claro está que la mayoría de los iniciados nos manejamos con los links dinámicos, o guardamos el vínculo en algún lado, y con un solo clic llegamos a los sitios que nos interesan. Pero eso es como decirle "Cacho" a un amigo que se llama "Pierce Exequiel ". Es decir, hubo una intención en los padres de Exequiel, no se quedaron con un Juan Carlos, no se lo podés presentar a una mina como Cacho. Tiene que haber un laburo detrás aunque de entrecasa le digamos Cacho.
O tal vez es solamente una cosa mía, no lo sé ni me importa demasiado: lo que sí me importa es que a mí me gustaría que el nombre del blog fuera lindo.
Para mí los nombres son importantes, y los títulos mucho más.
O tal vez es solamente una cosa mía, no lo sé ni me importa demasiado: lo que sí me importa es que a mí me gustaría que el nombre del blog fuera lindo.
Para mí los nombres son importantes, y los títulos mucho más.
Y además, aunque no fuera importante, me gusta poner títulos, es una de las partes que más me gustan de escribir. Y hablo de escribir cualquier cosa: hasta para un mail me fijo que el Asunto le sea claro, o le llame la atención, o le dé una pauta del contenido al que quiero que lo lea.
Pero la triste realidad es que hay que encontrar un nombre que esté libre, y usar ese aunque sea una porquería.
Exhausto, intenté apelar a la ironía como último recurso.
Pero ya ni siquiera me dejan que le ponga
Ya existe juancarlos.blogspot.com, ni siquiera eso me dejaron.
Fui al blog de Juan Carlos a putearlo como se merece, pero encima es un blog abandonado.
Juan Carlos dejó algunas preguntas para que reflexionemos, no se animó a escribir "cagar", y se fue para nunca más volver.

Adiós, Juan Carlos, adiós.
Ojalá a tus hijos les digan de por vida Cacho, Pomarola y Cabeza de Poronga.





