domingo, julio 18, 2010

Bonito, pero falso

Me llega un powerpoint lindo, que dice que las formas de los números arábigos se corresponden con una cantidad de ángulos igual al número que representa:


Y la teoría abarca perfectamente al Cero, que ya era conocido por los árabes:



Bien, muy bonito.
Pero también muy falso.
Investigando un poco el asunto (¿Qué? ¿Ustedes no verifican cualquier información antes de pasársela a otros, por más bonita que parezca?) parece que los símbolos no tienen nada que ver con ángulos, y mucho menos los originales. Parece que ni siquiera son árabes, sino que fueron inventados por mátemáticos persas en la India (otros dicen que en China): los árabes los introdujeron después en Europa.

El artículo de Wikipedia no lo dice categóricamente, pero a mí me suena a que los actuales son mucho más accesibles a los moldes tipográficos de la imprenta, en pleno auge en Europa por esa época.


De todas formas, la explicación de los ángulos es bonita, es elegante y es hasta mnemotécnica. Parece casi perfecta, pero es falsa.
Duele (un poco) aceptar estas cosas, estos plantones que nos hace la realidad.

Hace poco, mi amiga Sarita me mandó un ppt precioso, con música del concierto de Aranjuez y todo, donde se contaba esta historia:
El pintor Alberto Durero provenía de una familia muy pobre (el padre trabajaba hasta 18 horas en las minas de carbón para poder alimentar a su familia). Tanto él como uno de sus hermanos (parece que eran muchos más) tenían el sueño de estudiar pintura, pero era imposible que ambos pudieran. Entonces decidieron que uno iría a estudiar mientras el otro continuaría ayudando al padre en las minas, y cuando terminara cambiarían los roles y el otro hermano podría estudiar también.

Pero resulta que cuando Alberto volvió después de cuatro años y quiso reemplazar a su hermano, el otro tenía las manos demasiado estropeadas y no pudo hacerlo (esto, por supuesto, relatado más o menos así: "En el silencio que siguió a la propuesta de Alberto, se escuchó el sollozo del hermano, quien, mostrando sus manos destrozadas por el cruel trabajo, expresóle: No, hermano mío, para mí es demasiado tarde, pero estoy feliz de que mis manos deformes hayan contribuído a realizar tu sueño...")

Después, Durero se haría famoso por sus obras sobre manos:

¿Y de quién serían esas manos que Durero pintaba con afán y devoción? Pues de su hermano, el carbonero.

Moraleja: Nadie triunfa solo, etc.

Bonito, pero completamente falso (¿Qué, ustedes no verifican...?) El padre de Durero era un acomodado orfebre húngaro, de los hermanos no se sabe casi nada, etc.

¡Qué manía de adornar historias, o directamente inventarlas! ¿Por qué hacemos esas cosas? La realidad está llena de historias impresionantes, de deliciosas casualidades, de invenciones geniales, de actos heroicos supremos, de belleza verdadera y no inventada. Al inventar o tratar de mejorar una historia, no solamente falseamos los hechos sino que disminuimos las historias verdaderas, como si les concediéramos poco valor y entonces necesitáramos inventar otras. Como si la obra de Durero fuera flojita si no le ponemos al hermano sacrificado y al padre carbonero (18 horas diarias en la mina, ni una menos).

Otra: Ésta habla de un gris empleado en la Oficina de Patentes de Berna, Suiza.

No debe sorprendernos el humilde puesto, porque el joven desde la infancia ha demostrado problemas para expresarse, lo que llevó a pensar que tenía algún tipo de retardo. Tuvo problemas en la primaria, de aprendizaje y de conducta, y en el bachillerato le dijeron con claridad que nunca llegaría a nada. De hecho, al intentar matricularse en el Politécnico, fue rechazado por una nota deficiente en Letras. El único negocio que intentó montar con un tío, terminó en un rotundo fracaso económico. Encontrarlo en una oficina menor es lo lógico. Y sin embargo...

Se podrían agregar más vicisitudes al comienzo de la historia, para que destaque el final feliz. Se podrían agregar...si fuera inventada. Pero es la historia verdadera de Albert Einstein, y no hace falta agregarle ni una partícula subatómica.

viernes, julio 16, 2010

Lo que yo haría


Algunos estamos más entrenados en pertenecer a minorías de algún tipo.
Yo, salvo en el club de fútbol, digamos que tengo bastante entrenamiento: jamás ganó uno de los que voté para presidente (iba a desvirgarme con Kirchner en segunda vuelta, pero Menem me sacó hasta esa posibilidad), soy ateo desde la época que estudiaba en el Sagrado Corazón de Jesús de Boulogne, hice campaña para el MAS mientras estudiaba en la Universidad de Belgrano (bueno…aparte de minoritario soy algo desubicado, es cierto) sigo siendo fumador a pesar de la moda en contra, me cae bien Marley…en fin, tengo entrenamiento.

Y acaso tengo también la sensibilidad necesaria o lo que haya que tener para entender otras minorías (y no tanto) a las que no pertenezco: sé positivamente que pasar hambre debe ser terrible, sé que el maltrato familiar debe ser de las experiencias más traumáticas, sé que padecer una enfermedad grave te tiene que movilizar de otras maneras. Sé un montón de cosas.
Las “sé”, no es que “me las puedo imaginar” o que sólo me las banco más o menos porque soy “abierto”: las “sé” y puedo ponerme en el lugar del otro, aunque sea mínimamente, y ése mínimo alcanza para que no pueda nunca ponerme en sabelotodo o en intransigente ciego o en dueño de la verdad o en creerme mejor que nadie por el hecho de (en algunos casos) pertenecer a la mayoría, o a los no tan afectados, o a los que sin haber hecho ningún esfuerzo conciente la naturaleza quiso que fuéramos heterosexuales.

Porque mi inclinación sexual no es mérito mío de ninguna manera, señora.
A mí, señora, me gustan las nenas desde que estaba en jardín de infantes y Valentina se levantaba la pollerita en el arenero. Después la remé, señora, digamos que la consolidé, que confirmé que lo del arenero no era un hecho aislado, y nunca necesité cuestionarme lo que me pasaba por ese lado.
Pero méritos no hice, señora. Era lo que me pasaba, es lo que me pasa, lo que me gusta, lo que necesito, simplemente, y no admite cuestionamientos. Es como algo de fábrica y que justamente coincide con lo que le pasa a la mayoría.
En algún rubro la tenía que pegar, señora.

Peró sé, sobre todo, que eso no me hace ni mejor ni peor ser humano. Eso no.

Pero el entrenamiento que mencionaba sirve, andar siempre armado hace que uno camine tranquilo hasta cuando no anda con el revólver (es una metáfora, señora), y acaso esa tranquilidad sea la que le permita a uno opinar o decidir menos dramáticamente. Uno, así, tranquilamente, dice “Okey, homosexuales hay desde que la humanidad es humanidad, casi todos buena gente (por lo menos lo que yo conozco), algunos incluso han sigo geniales…no todos, obviamente, tal cual como pasa con los heteros…¿por qué les vamos a exigir algo que a los heteros ni se nos ocurriría exigir? ¿No decimos que “el comportamiento sexual no determina a la persona”? Y si les atrae alguien del mismo sexo como me pasa a mí con las nenas desde el jardín y la Valentinita, ¿qué le van a hacer? Nada, tienen que hacer lo que les salga y listo. Y deberían tener todas las leyes y todo lo que esas leyes impliquen, por supuesto.”

Uno piensa cosas así, tranquilamente, y sigue mirando el partido o cocinando o se pone a pensar en cosas que le parecen verdaderamente más preocupantes, cosas que (acá sí) uno cree que deberían movilizar a las masas y provocar acalorados debates en cada esquina, como por ejemplo qué mierda es la teoría de cuerdas, si es una teoría en serio o si a Stephen Hawking le habrá chocado un Scania la sillita esa que usa, algo así. Pero en general uno más bien sigue mirando el partido. Tampoco hay que exagerar.

Pero evidentemente no a todos les pasa lo mismo. A la mayoría le cuesta muchísimo entender a la minoría, cualquiera que sea la minoría en cuestión y sobre todo la homosexual. Le cuesta entender, no digamos ya ponerse en el lugar del otro porque es impensable, no les entra en la cabeza, imaginate en el culo.
La mayoría siempre tiene problemas para entender a las minorías.

Y acá viene el humilde aporte que ya el título prefiguraba: lo que yo haría (para los que tienen problemas en eso de ponerse en situación) es, antes de que empiecen a opinar y/o votar y/o a amenazar al pedo, es decretar la obligatoriedad de ponerse en el lugar del otro por ley o por decreto o mejor por DNU que es más llamativo. Es decir, antes de anunciar que estamos estudiando tal ley de lo que sea y que cualquier almóndiga empiece a decir pavadas, agarramos a todas las aludidas almóndigas y los ponemos en situación idéntica a la minoría esa de la que vamos a legislar algo y a la que las almóndigas les gritan cosas y les hacen la vida imposible.

Se entiende mejor con un ejemplo, me parece.

Lo que yo haría en el caso del matrimonio gay, es declarar no válidos a todos los matrimonios de almóndigas heterosexuales habidos a la fecha, declarar que los que estaban así casados son en realidad unos entes abominables que merecen que les tajeen los genitales con una Gillette (todo esto propalado y legitimado a través de iglesias, programas de televisión bien dudosos y definitivamente hijos de puta, etc), declarar que los hijos son unos seguros depravados y violados seguros también y obviamente que se los sacamos (a los hijos) para dárselos a unos padres más mejores que ya veremos nosotros cuáles serán, ajá, y que a partir de la fecha, además, tienen que empezar a tocarse con ganas, pero solamente entre almóndigas del mismo sexo y valor intrínseco (esto del intrínseco lo pongo para joder, nomás)

Y por supuesto, los putos les tienen que gritar cosas y hacerles la vida imposible o van en cana los putos por no colaborar con la causa.
Archivesé, el último cola de perro, etcétera.

Eso para el matrimonio gay. Para otros temas, soluciones análogas e igualmente serias, y vas a ver cómo este país sale adelante.


viernes, julio 02, 2010

Cosas del mundial

Me encantó el "Kimi Ga Yo", el himno de Japón. Me inmovilizó cada vez que sonó, tan solemne, tan hermosísimo.
Va en cualquier película, además, en alguna escena trascendental, y es absolutamente Japón por donde se lo escuche.

Averigué que hay controversia por la identificación del emperador con una deidad (en la letra) y por el neto corte militar de todo el himno.
Pero eso lo supe después de que me encantara, así que hagan de cuenta que no saben nada.

La alegría no es solo holandesa


jueves, julio 01, 2010

La teoría del todo (1 de 5)

"Einstein pasó la mayor parte de los últimos años de su vida buscando infructuosamente una teoría unificada, pero no era el momento oportuno, pues sabía muy poco de las fuerzas nucleares. Por otra parte, Einstein se negaba a creer en la realidad de la mecánica cuántica, a pesar del muy importante papel que él había desempeñado en su desarrollo. Sin embargo, parece ser que el Principio de Incertidumbre es una característica fundamental del Universo en que vivimos"

..."las teorías de cuerdas solo parecen ser consistentes si el espacio-tiempo tiene entre 10 y 26 dimensiones, en lugar de las 4 habituales."

..."¿Por qué no advertimos todas esas dimensiones extra si realmente existen? ¿Por qué solo vemos 3 dimensiones espaciales y 1 temporal? La sugerencia consiste en que las otras dimensiones están curvadas en un espacio de tamaño muy pequeño, algo como una millonésima de millonésima de millonésima de centímetro...Tan pequeño que no las advertimos. Es como la superficie de una naranja: de cerca está curvada y arrugada, pero si se mira de lejos no se advierten los bultos y parece suave. Lo mismo ocurre con el espacio-tiempo. A escalas grandes no se ve la curvatura ni las dimensiones extra. Pero a escala muy pequeña es decadimensional." (Stephen Hawking, "La teoría del todo")

"Pero recuerden que ésta es una obra de ficción. La realidad, como siempre, será mucho más extraordinaria." (Arthur Clarke, "Odisea 2001")


lunes, junio 28, 2010

400 años después, pero casi igual


"En 1.981 di una conferencia sobre cosmología en el Vaticano. La iglesia católica había cometido un lamentable error con Galileo cuando impuso su ley sobre una cuestión científica declarando que el Sol giraba alrededor de la Tierra. Ahora, siglos más tarde, había decidido que sería mejor invitar a varios expertos para que le aconsejaran sobre cosmología.

Al final de la conferencia se nos concedió a los participantes una audiencia con el Papa Juan Pablo II. Él nos dijo que estaba bien estudiar la evolución del universo después del Big Bang, pero que no deberíamos investigar sobre el propio Big Bang porque eso era el momento de la creación y, por consiguiente, la obra de Dios.

Entonces me alegré de que él no conociera el tema de la charla que yo acababa de dar en la conferencia, pues no tenía ganas de compartir el destino de Galileo."

(Stephen W. Hawking, "La teoría del todo", pág. 87)

Brasil - Holanda

Atenti con los bolsillos

¿Qué offside?


jueves, junio 24, 2010

¡Felices cumpleaños!


¿Podemos pedir los 6 deseos nosotros?

Que se quede, que se quede, que se quede.

Que entre por fin, que entre por fin, que entre por fin.

Listo. Sigan con lo suyo.

sábado, junio 19, 2010

El idioma de la infancia

por Hernán Casciari , desde España

¿A que cuesta explicar la patria en abstracto? Ustedes, los que viven en ella, están casi obligados a hacerlo en estos días, por culpa del Bicentenario. Se rompen la cabeza para encontrarle una respuesta a dos preguntas: ¿qué es Argentina?, ¿qué es ser argentino?

Los números redondos generan la urgencia, falsa, de practicarle un subtotal a la identidad. La patria cumple 200 años y entonces, a las apuradas, ustedes tienen que explicarla, tienen que decir por qué quieren a la patria, por qué vale la pena quererla. De repente, tienen que trazar la línea del afecto y de la filiación para seguir adelante. Les diré algo: claudiquen. No se rompan la cabeza, dense por vencidos. Los que vivimos fuera del país (y sobre todo, los que tenemos hijos que han nacido fuera de Argentina) hacemos ese esfuerzo vano todos los días -mañana, tarde y noche-, no una vez cada doscientos años. Y nunca llegamos a ninguna conclusión

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viernes, junio 18, 2010

Para el "Catorce"

Flaco, ojalá leas este post, porque me hiciste pasar una tarde divertidísima.
Entre el triunfo de Serbia sobre Alemania y tus comentarios en fotoblogs, hacía rato que no me reía tanto.

Te cuento cómo te descubrí: fui a la página de Olé a palpitar Alemania-Serbia, y encontré el anuncio del fotoblog de Marielita (¿Ahí? Sí, ahí, casi llegando al final). Obvio, fui a ver las fotos, pero soy más de leer comentarios y ahí, entre la maraña de infames pelotudos que se hacen los románticos, apareció tu innegable luz justiciera, y me iluminó la tarde gris.

Explico: más allá de que cada uno pone lo que quiere, debería hacerse cargo de la foto que sube, y los que comentan otro tanto.

Si una mina (ésta no es precisamente Marielita, pero el estilo es el mismo) pone una foto así

no es posible que alguien (no el "Catorce", por supuesto: un tal "Misha") le diga "tus ojos hablan de sinceridad". ¿Qué ojos, imbécil? ¿Cómo le viste los ojos? Además de ser baboso, arrastrado y cursi, sos muy pelotudo, Misha:


En oposición a tanta tilinguería de uno y otro lado (la foto de esta chica es de las menos zarpadas, y el comentario de Misha de los mejor escritos), el "Catorce" adopta lo que a mi juicio es la posición más lógica y noble (y la única divertida): palo y palo para todas y todos. Ante la queja injustificada de algunas (con fotos más que escandalosas), dirá el "Catorce", con la simpleza de los grandes pensadores:


A partir de esta férrea línea de pensamiento, todo un arsenal poético basado tal vez en Bocaccio o en Quevedo o hasta en Mostaza Merlo, eso aún no lo sé, pero voy a averiguarlo si el "Catorce" se entera de este post como espero.


Por supuesto, hay cosas del "Catorce" irreproducibles, hay cosas directamente enfermizas, pero yo creo que nunca están exentas de una profunda carcajada, de un inquebrantable espíritu de cagarse de risa de los verdaderos enfermos: las que ponen fotos casi en bolas y después se ofenden y los que se hacen los románticos pero piensan lo mismo que el "Catorce" (y dicen cosas muchísimo más lamentables). Sobre todo contra éstos (me parece) es la verdadera Cruzada:


Lo más gracioso, para mí, es encontrar al "Catorce" siempre en el medio de los románticos, llamando al pan, pan y al vino, vino. Y hasta con cierta seriedad, con cierta poesía él también, podría decirse:


Por último, un comentario revelador del "Catorce", el que me decidió a dedicarle este post, el que confirma de qué y contra qué va la cosa: ante varias fotos de una chica linda pero totalmente vestida, en poses inocentes, aclara el supuesto degenerado:

Tomá. ¿A ver quién es el verdadero romántico, a fin de cuentas?

"Catorce": chapeau.