lunes, septiembre 12, 2011

Otro Oblogo

Salió la Oblogo 64, con más sangre, más mujeres desnudas, más moldes para tejer y confeccionar la ropa que te gusta, más denuncias de inseguridad en el conurbano y los consejos de Sergio Muzzio para una vida más saludable.


Gritos en la oscuridad



La idea fue de Daniel. Pasábamos unos días en su casa del río, éramos cuatro parejas amigas, aunque las amigas de toda la vida eran las mujeres. Nosotros nos habíamos ido conociendo durante los últimos tres o cuatro años más o menos, pero nos llevábamos muy bien, éramos casi tan amigos como las chicas, y bebíamos mucho más que ellas. La primera noche, después de cenar, a los hombres nos dieron ganas de pescar en el muelle, sobre todo porque había un Etiqueta Roja a estrenar y una luna amarillenta y enorme. La verdad es que habíamos estado tomando todo el día, sobre todo en la cena, y lo más probable era que en vez de pescar alguno se cayera del muelle, pero estábamos tan contentos, casi eufóricos, y además las chicas querían ver una película horrible, de George Clooney, así que hasta los mosquitos del Tigre eran preferibles.
Nos reíamos de cualquier cosa, no pescábamos nada y el whisky caía y caía.

Alguno dijo, en medio de las carcajadas, Bueno, listo.
- Listo, listo - dijo Daniel. Se paró, se agarró con las dos manos de la baranda y le gritó al río:
- LIS-TOOOO.
Fue un grito muy bueno, redondo, con una pausa justa después de lis, para juntar aire pero que le dio al grito una cualidad como de orden militar. Me encantó el grito, pero sobre todo me dio mucha risa.
Daniel gritó listo dos o tres veces más, la última fue directamente un alarido, y Mariela le gritó desde la casa que se dejara de gritar como un pelotudo. Nos doblábamos de la risa.

- Está buenísimo - dijo Daniel. - Te liberás. Tenés que hacer de cuenta que no hay nadie en el mundo, yo recién, ¿sabés qué?, era como si no hubiera nadie en el mundo. - Tomó aire de nuevo:
- LIS-TOOOOOOOOO.
-¡Daniel!
-¿Qué, mi amor?
-¡Callate, pelotudo! ¿Por qué gritan así?
- ¿Cómo "por qué gritan", che? - dije yo sin gritar - Si el único que grita es tu marido...
- CUUUUUULO - gritó a su vez el Tano, como para desacreditarme.

Mariela dijo déjense de joder o algo así, y cerró la ventana, pero ya no nos importaba. Lo interesante era conocer la opinión del tano Marcelo, que ya nos estaba confirmando que gritar estaba buenísimo y nos instaba a Walter y a mí a probarlo.
- Pero sin pensarlo - explicaba el Tano. - Lo primero que te venga a la cabeza.
- Se va a enojar Mariela - dijo Walter.
- LIS-TOOOOOOOOOO - Daniel
- CUUUUUULO - Marcelo
- JESICACIRIOOOOOOO - yo.

- No, qué idiota.
- Es lo primero que me vino a la cabeza.
- Pero Claudia te va a cagar a trompadas.
- Así no sirve - dijo el Tano, categórico -, no tenés que pensarlo, no importa lo que digas, tenés que abrir la boca y dejar que salga. Si no, no tiene efecto terapéutico.
- Tal cual - dijo Daniel, que veía que el Tano le quería robar protagonismo con la idea de los gritos - No tiene que ser gracioso ni nada. Olvidate del mundo, dale.
- Pero yo quiero gritarle a Jesica Cirio, ¿por qué no me dejan? - ya medio enojado, yo, ya con ganas de pelear.
- ¡Porque estás pensando! ¡No lo pienses!
- LIS-TOOOOOOOOOOOOOO -como para demostrar, Daniel.
- Ah, pero no puede ser que siempre te salga "listo" - dije yo con impecable lucidez - ¿No estás pensando ahí? ¿No estás pensando que tenés que gritar "listo"?
- Má no grités nada, pelotudo. Jodéte.
- Che, parecemos pendejos, gritando como unos boludos - dijo Walter.

- Ay, él...
- ¿No podemos charlar en silencio, como gente grande?
- Walter, los que charlan en silencio no son grandes, son telépatas.
- TELEEEEPATAAAASSS -grité yo.
- Pará, tarado.
- Adem...ás - explicaba el Tano, que es médico alergista y habla muy bien, por lo menos cuando no está ebrio-, además que yo no creo que lo que uno grita sea totalmente inconexo. Además.
- ¿Además de qué?
- No, estaba pensando algo pero se me fue... Pero no creo que sea totalmente espontáneo, más bien tiene que ver con la asociación libre y esas cosas.
- Yo lo único que sé - dije yo compungido - es que no les gusta nada de lo que yo grito.
- Ahora no gritamos porque a Walter lo hace sentir mal. Vení a sentarte.
- No estés mal, Waltercito - emocionado, yo.
- Sentate o tratá de caer para este lado...
- Eso está interesante - dijo Walter. - ¿Vos decís que hasta lo supuestamente espontáneo, cuasi salvaje...
- ¿Cuasi?
- ..., incluso hasta algo que pretende ser gracioso tiene algo más meditado por debajo?
- Más meditado, no creo. Pero es algo que uno quiere transmitir. Como una declaración, sí.
- Todo lo que uno dice es porque lo quiere decir - Daniel.
- Y, sí - dije yo, que no estaba entendiendo mucho.
- Por ejemplo, el grito de Daniel - elaboraba el Tano -: Daniel quiere declararle al mundo que está listo. Listo para algo, no importa qué, pero él se siente listo. O el mío: yo debo querer un culo, o estoy declarando que tengo un culo. No importa mucho, pero se quiere transmitir un mensaje.
- Y, al contrario... - Daniel -. Yo creo que cuanto más supuestamente inocente la ocasión, cuanto más descolgado el mensaje, al contrario de lo que parece es tanto más fuerte el contenido.
- Exactamente, porque lo de la liberación no es verso. Como justamente te sentís liberado podés expresar lo que querés.
- Y aunque te olvides del mundo, en realidad le estás gritando al mundo.
- Le estás diciendo exactamente lo que querés decirle.
- Para que todo el mundo se entere.
- Qué lindo - dijo Walter - qué lindo que ahora salió ésto, porque yo estuve a punto de gritar PAZ, no lo hice porque me dio cosa, pero me salía PAZ, entonces eran unas ganas enormes de gritarle PAZ al mundo.
- Tal cual, y deberías haberlo hecho.
- LIS-TOOOOOOOOOOOOOOOOO
- PAAAAAAAAAAAAAAAAZZZ
- TELEEEEEPATAAAAS

- ¡CORNUUUDOS! - gritaron las 4 chicas desde adentro, a coro.

Y ése fue el final de las reflexiones serias de esa noche. Por lo menos en voz alta.


viernes, septiembre 09, 2011

La felicidad es una calco pedorra


La última tontería para arruinar autos (y otras cosas) son unas calcos que deben llamarse "Esta es mi familia" o "Mi familia está re-feliz como siempre" o tal vez "Así me gustaría que fuera mi familia si no fuera la porquería que es". Son unos dibujitos de tipo infantil que se adquieren por separado para que uno arme el grupo familiar primario (o sea), y no solamente viene la figura de un papá sonriente sino que muchos dibujitos sugieren alguna actividad, casi siempre papá con caña de pescar, nene con pelota de fútbol, etc.
Una basura de lugares comunes y felicidad de propaganda de Cepita que hasta hace que ahora mire con cierto cariño las de "Gauchito Gil en vos confío" o las de Robert Powell haciendo de Jesús, que por lo menos están serios y sufriendo.

En este punto tengo que aclarar que (seguramente) mi disgusto tiene que ver con no haber sabido formar una familia como las de las calcos (seguramente) producto de mi maldad intrínseca, mi proverbial estupidez, mi odio hacia la sociedad, mi nulo atractivo sexual y mi falta de aseo personal.
Todo lo que quieras, pero igual las calcos son una mierda.

Alejandro Dolina decía (y sugería) desconfiar de los pasacalles que prometían amores grandilocuentes. Decía que le daban mala espina esos amores a los gritos y sobre todo indiscretos, a la vista de todo el mundo. Decía que le parecía que querían impresionar al resto más a que a la persona supuestamente amada. "Miren cómo nos amamos la Gladys y yo, giles" era lo que realmente se quería proclamar.
Y decía también que ciertos mensajes era preferible transmitirlos en voz baja, si es posible al oído, y en la intimidad más cuidada. Para que lleguen mejor y para preservarlos de miradas indiscretas y tal vez envidiosas.
Exactamente al revés de los pasacalles y las calcos pedorras.

Reconozco también (si quieren) que debo ser un asco de persona para que me molesten estas cosas, un ser solitario y triste, envidioso como el de Pecados Capitales y con menos sexo que Gollum. Pero la verdad es que no, la verdad es que me encanta el amor y que la gente se quiera y las familias numerosas y los afectos y los amigos y mis sobrinitos y los hijos de mis amigos, y también me encanta retozar con mi negrita, ambos en pelotas.
Todas esas cosas me encantan.

Es la hipocresía y la banalidad lo que me jode, es el casette demasiado casette de la familia feliz para mostrar, es la moda, es el adivinar cierto aire de superioridad en el que pega esas calcos para mostrárselas a los que ellos imaginan que son Gollums disfuncionales como yo. Es la indignación de no haber visto un sólo viejo en esas calcos, pero sí perros y gatos y hasta canarios y hasta skates y baterías, pero ni un puto abuelo con su chata correspondiente.

Es la comprobación de que aparecieron los matrimonios y las familias "distintas" (y las enormes posibilidades que eso trae) y como contrapartida aparecen por todos lados las calcos de las familias "tradicionales", las verdadera y justicieramente felices, con el skate y el canario y la puta que te reparió.

Es el no poder controlar mi propia imaginación, y ver como en una película a papá Cepita tapando las calcos antes de llevarse a la amante a un telo en el auto de la familia Ingalls. O imaginar el desconcierto de la nona cuando ve las calcos sonrientes y no reconoce a ninguno de los que van a visitarla al geriátrico 10 minutos y con cara de orto y sólo para Navidad.
"¿Quiénes serán los de los dibujitos?", debe pensar la vieja.

Obviamente, ya sé que son solamente cosas para pegar en la parte de atrás del auto, cosas que quieren ser simpáticas porque justamente son para mostrarle al que viene en al auto de atrás, y que a nadie se le ocurriría (porque no es simpático) pegar una calco donde está golpeando a la esposa o a los hijos, o colgándose del cable o espiando a la vecina, y por eso tampoco aparece el abuelo con la insulina aunque lo amen desmesuradamente. Ya sé que no son ni pretenden ser la imagen real y única de esa familia, que son solamente una moda boludita para decorar el auto.

La pregunta es: ¿lo saben ellos?
¿Saben ellos que lo sabemos...?

sábado, agosto 13, 2011

Basta de campañas

Harto y repodrido de las campañas. Así estoy.
Cansado de las propagandas y los afiches, de los grandes discursos llenos de promesas (siempre incumplidas), del fanatismo de unos y de otros, de las agresiones infinitas, de que me toquen el timbre para intentar convencerme de las bondades de tal o cual candidato; de que me quieran tomar por boludo, en definitiva.

Harto y repodrido, de que la mayoría elija por algún espurio interés personal, que el bienestar general o las condiciones del candidato no les importe nada, de que lo hagan para tratar de acomodarse. O por miedo, lo cual es mucho peor, porque entonces el candidato, ¿qué clase de malvado es...?

Harto de los que ni siquiera eligen, de los que obedecen ancestrales mandatos familiares o simplemente costumbres; los que jamás cuestionan nada ni son capaces de considerar otras alternativas.

Cansado, en fin, de escuchar siempre lo mismo, con sutiles variaciones: que los candidatos ofrecen supuestos paraísos pero a precios altísimos y con escasas garantías. Con ninguna garantía.
Los elegís o te los imponen, y después te los tenés que aguantar aunque sean deplorables, aunque nunca cumplan nada de lo que prometen, o mejor dicho, de lo que prometen otros en su nombre.

Porque eso es lo que más me pudre: que los candidatos nunca den la cara ellos mismos. Siempre hablan los intermediarios, jamás hay un debate público con Chiche Gelblung de moderador, por ejemplo.
Debería ser obligatorio un Gran Debate Público, con la presencia obligatoria de los principales candidatos.

Nada de que venga el Papa en representación de uno, y un Rabino en nombre de otro, un Dalai Lama y Tom Cruise (ponele) por el lado de los cienciólogos.
No.
Que vengan los candidatos en persona, y que pelen.
En persona o en lo que sean, se entiende.

En un banquito Jesús, en otro Buda, en otro más grande el elefantito Ganesha, y así sucesivamente.
Y que pelen, que se saquen los ojos adelante de todo el mundo, que aclaren bien sus plataformas (pero bien bien) y sobre todo a cuánto se nos van a ir los impuestos a la larga, porque estamos hartos de que al principio parece gratis y después nos rompen el culo.

Y demostración fehaciente de lo que alardean, y comprobada in situ por Chiche Gelblung o el que sea (yo creo que debería ser Chiche, o Anabela Ascar: más Chiche porque tiene el Detector de Mentiras)
Que yo te resucito un muerto. Okey, le traemos un muerto y que lo demuestre.
Que yo te reencarno como 10 veces. Lo hipnotizamos, le hacemos una regresión, y que lo demuestre.

Y nada de que resulten 9 las reencarnaciones o que el resucitado vuelva pero sordito, ponele, porque ahí ya vemos que hay mala leche, o que prometen más de lo que pueden.

No, que mirá que el Nirvana, que Visnú, que Víctor Sueiro, que después te lo hago... No, señor: demostración en el propio debate o estás nominado. A lo sumo un salvataje teléfonico de parte del público, pero la final es a muerte súbita: o demostrás o quedás eliminado.

Debate público obligatorio, como hacen en los países serios como Estados Unidos, así podemos elegir mejor al candidato, o no elegimos a nadie, votamos en blanco y que ninguno se haga nunca más el pistola si durante el debate Chiche le prendió la luz roja esa de la mentira.

Y, sobre todo, nos salvamos de las malditas campañas, de los militantes que gritan en las plazas, y de los que tocan el timbre los sábados a la mañana.


viernes, julio 29, 2011

Antiphotoshop

No rescatamos la maldad ni el mal gusto, sino la parte artística del asunto.
(Bueno, la maldad también. Un poco. Y el humor)

(Bueno, no: rescatamos sobre todo la maldad. Y un poco de justicia: ¿No están podridos de los retoques, de que en las fotos Mirtha Legrand parezca la hija de Luisana Lopilato?)

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martes, julio 26, 2011

Oblogo 61


Salió la Oblogo nueva, número 61, y ahí, en el último artículo , parece que tuvieron un error de imprenta o algo, y apareció un artículo mío...

(Muchas gracias, Oblogo!)




viernes, julio 15, 2011

"Gerin Oil"


Por el Dr. Richard Dawkins
Traducción de Santiago Bilinkis

El aceite de Gerin (“Gerin Oil") (o Geriniol para darle su nombre científico) es un potente fármaco que actúa directamente sobre el sistema nervioso central, produciendo una variedad de síntomas, a menudo de naturaleza anti-social o de auto-daño. Puede modificar permanentemente el cerebro infantil para producir trastornos en la edad adulta, incluyendo ilusiones engañosas peligrosas que son difíciles de tratar. Los cuatro condenados vuelos del 11 de septiembre de 2001 fueron resultado del aceite de Gerin: en ese momento los diecinueve secuestradores estaban drogados con esta sustancia. Históricamente, el Geriniolismo fue responsable de atrocidades tales como la caza de brujas de Salem y las masacres de indígenas sudamericanos por los Conquistadores. El aceite de Gerin alimentó la mayoría de las guerras de la Edad Media y, en tiempos más recientes, la carnicería ocurrida en la partición del subcontinente indio y de Irlanda.

La intoxicación con aceite de Gerin puede conducir a personas anteriormente sanas a huir de la vida humana habitualmente plena y recluirse en comunidades cerradas de adictos confirmados. Estas comunidades suelen limitarse a un sólo sexo, y enérgicamente, a menudo obsesivamente, prohiben la actividad sexual. En efecto, una tendencia hacia la extrema prohibición sexual aparece como un tema recurrente en medio de todas las coloridas variaciones de sintomatología del aceite de Gerin . El aceite de Gerin no parece reducir la libido en sí, sino que con frecuencia lleva a una preocupación para reducir el placer sexual de los demás. Un ejemplo actual es la lasciva manera en que muchos ‘Aceiteros’ habituales condenan la homosexualidad.

Al igual que ocurre con otras drogas, el aceite de Gerin refinado en dosis bajas es mayormente inofensivo, y puede incluso servir como ‘lubricante social’ en ocasiones como matrimonios, funerales y ceremonias de Estado. Los expertos difieren sobre si ese tipo de tropiezos, aunque inofensivos en sí mismos, son un factor de riesgo para recaer en formas más adictivas de la droga.

Dosis medianas de aceite de Gerin, aunque no peligrosas en sí mismas, pueden distorsionar la percepción de la realidad. Creencias sin ninguna base cierta se vuelven inmunes, por los efectos directos de la droga sobre el sistema nervioso, contra las pruebas del mundo real. A los ‘Cabezas de aceite’ se los puede escuchar hablar con el aire o murmurarse a sí mismos, aparentemente en la creencia de que los deseos privados así expresados se harán realidad, incluso a costa del bienestar de otras personas o de una leve violación de las leyes de la física. Este trastorno de ‘autolocución’ es a menudo acompañado de extraños tics y gestos de manos, estereotipos maníacos como mover rítmicamente la cabeza hacia una pared o el Síndrome Obsesivo-Compulsivo de Orientación (SOCO: mirar hacia el este de cinco veces al día).

El aceite de Gerin en fuertes dosis es alucinógeno. Quienes consumen mucho pueden llegar a oír voces en su cabeza, o experimentar ilusiones visuales que les parecen tan reales que hasta suelen tener éxito persuadiendo a otros de que lo son. Una persona que describe convincentemente alucinaciones de alto grado puede ser venerada, e incluso seguida como una especie de líder, por otros que se consideran a sí mismos menos afortunados. Esa patología del seguidor puede perdurar mucho después de la muerte del líder, y puede llegar a convertirse en una suerte de psicodelia bizarra, como la fantasía caníbal de beber la sangre y comer la carne del líder.

El abuso crónico de Geriniol puede producir “malos viajes”, en los que el usuario sufre terribles delirios, incluyendo el temor de ser torturado, no en el mundo real, sino en un mundo de fantasía post-mortem. Malos viajes de este tipo están vinculados con un mórbido sentimiento de culpa que es tan característico de esta droga como el miedo obsesivo a la sexualidad, que ya se señaló. La cultura del castigo fomentada por el aceite de Gerin oscila del ‘golpe’ al ‘latigazo’, al ‘apedreamiento’ (especialmente de adúlteras y víctimas de violación), y también la ‘demanifestación ‘ (amputación de una mano), hasta la siniestra fantasía del “alo-castigo”, o sea, la ejecución de un individuo para expiar los pecados de los demás.

Usted podría pensar que una droga potencialmente tan peligrosa y adictiva encabeza la lista de estupefacientes prohibidos, con penas ejemplares por impulsarla. Pero no, es fácilmente obtenible en cualquier parte del mundo y ni siquiera se necesita una receta. Los traficantes profesionales son numerosos y, organizados en cárteles jerárquicos, comercian abiertamente en las esquinas y en edificios hechos para tal propósito. Algunos de estos cárteles son expertos en engañar a pobres desesperados por alimentar su hábito. Algunos “Padrinos” (“Godfathers”) ocupan posiciones influyentes en las altas esferas, y susurran al oído de la realeza, de presidentes y primeros ministros. Los gobiernos no sólo hacen la vista gorda al comercio, sino que le otorgan exención de impuestos. Peor aún, subvencionan las escuelas creadas con la precisa intención de lograr enganchar a los niños.

Fui impulsado a escribir este artículo por el rostro sonriente de un hombre feliz en Bali. Él estaba celebrando extáticamente su sentencia de muerte por el brutal asesinato de un gran número de turistas inocentes a los que nunca había conocido, y contra quienes no tenía ningún rencor personal. Algunas personas en el tribunal se sorprendieron por su falta de remordimiento. Lejos del remordimiento, su respuesta fue de un evidente regocijo. Golpeó el aire, con delirante alegría porque iba a ser ‘martirizado’, para usar la jerga de su grupo de abusadores. No nos equivoquemos, la sonrisa beatífica, mirando hacia adelante con un placer incontaminado a su pelotón de fusilamiento, es la sonrisa de un drogadicto. Aquí tenemos el arquetipo del usuario sin límites, dopado con puro aceite de Gerin, pesado y de alto octanaje.

Sea cual sea su punto de vista sobre las teorías de la venganza y la disuasión de la pena capital, debería ser obvio para usted que este caso es especial. El martirio es una extraña venganza contra aquellos que anhelan morir, y, lejos de disuadir, siempre recluta más mártires de los que mata. El punto importante es que este problema no existiría desde un principio si los niños estuvieran protegidos de engancharse con una droga con tal mal pronóstico para sus mentes adultas.

jueves, julio 14, 2011

Casi decidido

Estela, nuestra relación es insostenible, creo que debemos separarnos tipo 10 de Octubre, más o menos.

Te imaginarás que no voy a estar solo en mayo que es mi cumpleaños, ni me parece correcto en junio, que es el tuyo. Julio son las vacaciones de los chicos, mejor hacerlo cuando estén entretenidos con la escuela. También está el casamiento de tu hermana, y realmente tu familia no merece que le demos semejante disgusto. Además, sé que te querés estrenar el vestido. No es que dilate la cuestión con boludeces, sé lo mucho que esperaste estrenar ese vestido en el casamiento de tu hermana , y realmente te merecés una gratificación: a fin de cuentas ya tengo decidido dejarte.

Para agosto ya pedimos el tiempo compartido y no es cuestión de quedar mal con esa gente; después de todo, cuando nos separemos alguno puede seguir con eso, ¿para qué sentar un mal precedente?

En septiembre es nuestro aniversario, y seamos coherentes: no tengo tanto morbo como para pedirte la separación el mes de nuestro aniversario. Y septiembre siempre es complicado en mi trabajo, voy a estar con la cabeza en otro lado.
Me parece que en Octubre podría ser. Si surje otra cosa lo veo de nuevo, pero me parece que está casi decidido.
¿Cuándo era la operación de tu abuelo?

Yo te avisé

martes, julio 12, 2011

Pongan menos huevos



Hace unos años, Alejandro Dolina tenía un programa en la televisión en el que, al final, jugaba al fútbol con los invitados. Una vez llevó a Miguel Mateos, el de Zas, y el músico jugó espantosamente mal. Luego del fútbol mencionaron el álbum que Mateos acababa de sacar: "Atado a un sentimiento".
Y Dolina reflexionó: «'Atado a un sentimiento'...con razón jugó así...»

El comentario de Dolina tenía una intención netamente humorística, pero puede aplicarse muy seriamente a lo que viene pasando con el fútbol en general y por supuesto con la Selección Nacional. Hay una desorbitada sobreexigencia para con los jugadores, especialmente en el caso de Lionel Messi.

Hace bastante que perdimos de vista que el fútbol se trata, básicamente, de jugar al fútbol (1): las connotaciones viriles y patrióticas están, hoy por hoy, muy por encima del juego. La pasión no es una consecuencia, ni siquiera un componente secundario del juego: es un reclamo por anticipado, una especie de prueba de amor desquiciada, un corte de venas antes del primer beso (Peor todavía: una prueba constante que impide cualquier beso) . Los jugadores, antes de que se les permita jugar, tienen que demostrar que sienten la camiseta, que van a dejar la vida adentro de la cancha, que van a defender el prestigio de la Nación, que no les interesa la plata, que no son putos y que las Malvinas son argentinas. Todo eso antes de que toquen la primera pelota.


Ojo: tienen que demostrar todo eso, pero sin pasarse a la categoría de "Vendehumo". Mascherano promete que va a dejar la vida desde la propaganda de Claro, y después se siente en la obligación de ir con demasiada violencia en todas las jugadas. Y a veces suena como que está exagerando un poco, y que en realidad podría jugar mejor si no tuviera que dejar la vida a cada rato. Dejá de dejar la vida, Mascherano, que la necesitás para jugar. La verdad es que yo quisiera que prometa solamente que va a intentar darle la pelota a uno del mismo equipo. Con eso alcanza y sobra, para mí, en el caso de Mascherano.

Por supuesto, hay otros casos y otras exigencias. Messi, por ejemplo.

La tiene difícil Lionel. Él tiene que demostrar, además, que es el mejor del Mundo (2), y justificar cada uno de los euros que tiene en sus cuentas. Y además tiene que demostrar que odia a España y que ama la Argentina, y que, si fuera por él, jugaría en Newells por el honor y andaría en un Dodge 1500 verdecito.

Lo que no queda muy claro es a quién le tienen que demostrar todo eso los jugadores, y sobre todo qué recibirán a cambio de semejantes demostraciones. ¿Al Pueblo, será? ¿A cambio de Idolatría Popular? ¿Qué es lo que el Pueblo ofrece a cambio? ¿Amor Eterno? ¿Es el mismo Pueblo que ama y odia en idénticas proporciones a Diego Maradona, actualmente técnico en Dubai (¡Dubai!)?

No parece ofrecer demasiadas garantías, este Pueblo. Me parece recordar que el Diego sí cantaba el himno, y algunas cositas ha ganado, y así y todo...
Como sea, a pesar de la falta de garantías y el gataflorismo más absoluto, el Pueblo exige toda una serie de condiciones a sus representantes futbolísticos, y los representantes se sienten en la obligación de demostrar que las tienen bien puestas. Las condiciones, digo.

A propósito: pareciera que el delicado equilibrio que mencionábamos, el punto exacto entre "Pechofrío" y "Vendehumo" es una entidad mucho más deseable conocida como "Huevos". Por supuesto esta entidad es igualmente engañosa, y tan inestable como la antimateria: enseguida podés pasarte a Pecho o a Vende sin darte cuenta, solamente poniendo Huevos de más o de menos. Una mezcla de patriotismo y arte culinario, eso es lo que hay que tener...

¿Y jugar al fútbol? También, pero menos. Parece.
Cuando el equipo está jugando mal, el Pueblo no reclama que se corrija eso, sino que pongan más Huevos. Pareciera que todo se arregla poniendo más Huevos, o que el Pueblo prefiere las huevadas al fútbol.

La verdad es que los famosos Huevos son tan inhibitorios del buen fútbol como la necesidad de demostraciones patrióticas o la justificación de las cuentas bancarias. El jugador ideal no es un extraterrestre heroico y permanentemente apasionado, un guerrero todo corazón con buen cambio de frente o un abanderado de los humildes que va bien arriba. No pueden serlo porque el fútbol es un juego de equipo, y los héroes y abanderados son seres solitarios, a menudo vilipendiados justamente por sobresalir.

El jugador ideal, el más buscado, debería ser el que mejor juega en equipo, el que mejor hace jugar al equipo. El que ponga un poco menos de Huevos y un poco más de fútbol, tal vez.



(1) Me encanta cuando Riquelme dice "jugar a la pelota" en lugar de "fútbol", o cuando se aleja de las grandilocuencias de "vamos a dejar la vida", etcétera. Pero ya sabemos, por supuesto, que Román es un Pechofrío...


(2) El tema de que Messi sea considerado el mejor del mundo vino a terminar de complicarnos las cosas. Porque ya teníamos uno mejor del mundo, y bastante divididos ya nos tenía ese boludo. Ahora, encima, los tenemos que comparar entre ellos y repartir nuestro Amor-Odio entre ambos. No podíamos quedarnos simplemente con la realidad, que Diego fue el mejor de la Historia y Messi es el mejor actualmente, y alegrarnos de verlos jugar de vez en cuando en nuestro equipo, y separarlo de la vida privada de cada uno y felicitarnos de tener la suerte de ver dos enormes jugadores en la misma vida. No: lo mejor es hacerlos mierda a ambos, subrayar la cocaína de uno y la mudez en el Himno del otro, buscarle la décima pata al gato, decir que ganarle a Costa Rica no merece ni encender la tele, en fin, no disfrutar nunca nada... Por suerte nos sobra Amor-Odio como para 30 generaciones, que si no...

Messi y el Aleph

Por Juan Cruz Ruiz
Periodista español

A Borges tampoco lo quisieron mucho los argentinos, no se crean. Es el escritor más importante de su país, y una de las claves de la historia de la literatura contemporánea y mundial. Una vez Perón, que creyó que era más importante que Borges, lo puso a inspeccionar gallinas, destituyéndolo de la dirección de la Biblioteca Nacional, que parecía más apropiada a la historia de sus conocimientos. ¿Por qué? Por venganza. Acaso porque no se sabía el himno argentino. Él, Borges, iba más por un himno mundial. Por eso escribió El Aleph.

Ahora con Messi se están ensañando porque no es Dios, ni Perón, ni Maradona, ni siquiera Evita. Es que Messi es más como Borges, y eso, claro, es insoportable para los que ven el fútbol, también, como una cuestión de himnos patrióticos. En el Barça Messi ha descubierto el milagro del Aleph; él tiene en la cabeza del funcionamiento de un milagro, que es el juego al que lo ha acostumbrado Guardiola, y con ese artilugio es capaz de inventarse el mundo, y golea, hace diabluras, es feliz.

En Argentina lo han mandado a inspeccionar gallinas, lo han cuestionado porque no se sabe el himno y lo persiguen como si fuera un delincuente, porque, dicen, no cree en la camiseta que le han puesto. Eso es mentira; los que reclaman patriotismo en los genios suelen ser mezquinos. Los genios son por naturaleza universales, no se saben, no tienen por qué, las letras de los himnos; sus letras son de otro signo, y su corazón canta desde la calidad de sus propias intuiciones.
A Messi lo están aburriendo. Un día va a hacer como cuando se enfadó con Pepe, que lo atosigaba, y entonces ya se va a hacer apátrida, como Borges, que era tan argentino como Messi.