miércoles, marzo 19, 2008

Prohibido morirse en Francia

Hallaron muerta en Francia a la enferma terminal que había pedido la eutanasia

La francesa Chantal Sebire, de 52 años, sufría un tumor incurable y había solicitado sin éxito a la Justicia de su país el derecho a la eutanasia. Hoy fue hallada muerta en su casa, según informó el Ministerio del Interior. Aún no se sabe cuáles fueron las causas. Sébire tenía tres hijos y padecía una rara enfermedad que le producía dolores terribles. "No es mi rostro deforme lo que me fastidia", había declarado la mujer, "el dolor es tal que me obliga a pedir ayuda". Antigua profesora, Sébire padecía un esthesioneuroblastoma, un tumor degenerativo en la cavidad nasal que le desfiguró la cara, con el consiguiente dolor que eso genera. Sólo 200 personas en todo el mundo padecen este mal. La ayuda que pedía era que la dejaran morir. Había solicitado a la justicia que permitiera que uno de los médicos que le atendía fuera autorizado a "suministrarle las sustancias necesarias para que su vida terminara de forma digna y serena". Sin embargo, el tribunal de Dijon consideró inaceptable la petición "en el estado actual de la ley", siguiendo lo que antes había indicado el fiscal de la República (equivalente al procurador general) sobre el mismo pedido. El caso de Sébire reabrió en Francia el debate jurídico, social y político sobre la eutanasia.



De casualidad, dos noticias de Francia relacionadas con la muerte, aunque bien distintas.
La del post anterior, risueña, cuenta la historia de un alcalde que prohibe morirse por falta de lugar en el cementerio.
Y ésta, la de Chantal, cuenta cómo le negaron la eutanasia y cómo, al parecer, se cagó en todos los soberanos Tribunales que la condenaban a seguir sufriendo y se fue por las suyas.

Nada tiene de risueña esta última, al contrario.
Los Tribunales acotaron que que su demanda es "contraria al Código Penal" y al "Código de la deontología (ciencia de los deberes) médica". En algún lado de la deontología debe figurar el concepto de vida digna, y si yo fuera Chantal ni siquiera me hubiera importado mucho justificar los dolores: esa de la foto no es Chantal, debe tener otras fotos, otros espejos que la mostraban distinta, y que le dieron todas las clases de deontología que necesitaba para tomar sus decisiones.


Las causas de la muerte aún no se conocen.
Yo creo que están en la foto, y en la soberana insensibilidad de los soberanos tribunales.
Pero esto es así, y los mismos que piden la pena de muerte se rasgan las vestiduras ante la eutanasia. Allá ellos y sus dioses.


Desde aquí le mandamos un saludo a Chantal y a su dignidad contraria al Código Penal.


Menos mal que no vivía en Sarpourenx, porque andá a saber cómo la castigaba Gérard...

sábado, marzo 15, 2008

Tiembla Cochería Paraná

EN SARPOURENX, EN EL SUR DE FRANCIA Prohiben morirse por falta de tumbas.
Un alcalde vasco ilegalizó las muertes porque no hay lugar en el cementerio.
Prometió castigos.


Gérard Lalanne, el alcalde de Sarpourenx, un pequeño pueblo unos 260 habitantes en el departamento francés de los Pirineos Atlánticos, ha descubierto el secreto de la inmortalidad. El truco consiste en ilegalizar la muerte. El alcalde, de 70 años, sacó un bando en el que indica expresamente que todo vecino que no tenga comprado un espacio en el cementerio del pueblo no puede morir. Si lo hace puede ser "severamente sancionado".

Y es que, según ha explicado el 13 de febrero pasado cuando publicó la orden, en el cementerio local no hay sitio para más nichos. El problema se agravó ante la negativa del tribunal administrativo de Pau, capital del departamento, que se opone a la expropiación de un terreno privado contiguo de cinco mil metros cuadrados y que permitiría hacer el cementerio municipal más grande.

"No puedo enterrar a más gente. El primero que se muera, se lo mando a la persona responsable de que no amplíen el cementerio", afirmó a la televisión pública France 3.

De momento, al parecer, los vecinos acatan la inmortalidad por decreto. De hecho, en 2007, sólo falleció una persona. Los más pesimistas se consuelan diciendo que siempre les queda la incineración. "Una urna no ocupa mucho espacio", aclaraba unos de los vecinos. Con esta decisión, el alcalde copió a su homólogo de Cugnaux, que tuvo el mismo problema el año pasado y logró su objetivo: nadie murió. Simplemente será cuestión de vivir para verlo.




Gérard Lalanne a punto de firmar el decreto

jueves, marzo 13, 2008

Olvidate de mí, ¿okey?



Nos acercan la canción y nos dicen que la escuchemos, que está buena.
Es cierto, pero genera algunas reflexiones.

Se llama "No te olvides de mí", y evidentemente la que no olvida es la que canta... pero lo que ella misma recuerda no le hace pasar un momento precisamente grato. Es un lamento desconsolado, en definitiva. "Hay que ver cómo duele en mis venas el amor que te di..."

¿Se puede recordar amores terminados con alegría? Yo creo que no.
Los amores que pasaron nos han dejado cosas, algunas muy buenas, y lo mejor que puede esperarse es que nos hayan hecho crecer. Pero, ¿recordarlos con alegría? ¿Obviar la necesaria ausencia y los motivos previos que la generaron? Es díficil, por lo menos.
Lo más probable es que, puestos ya a regodearnos en el masoquismo de lo que se fue, cualquier recuerdo esté contaminado del sentimiento de pérdida...y de todos los que pudieron haberlo acompañado en el momento en que se terminó (dolor, angustia, etc)
O sea: recordar viejos amores en general es penoso.

Salvo, tal vez, que sea muy viejos. Recordar a eso de los ochenta a la primera novia (si es que el Alzheimer lo permite) debe tener algo de nostalgia, pero no generará seguramente el recuerdo del "sabor de mis últimas penas, que pené para tí (¡turra!)".

Así que mejor dejar pasar un tiempo y si es posible varios amores intermedios antes de andar acordándose del último. Digamos un mínimo de 2 amoríos aunque sean intrascendentes como para permitirse recordar (un poquito) a la antepenúltima. No es garantía de nada, pero se le puede agregar la variante de no acordarse de nadie hasta estar plenamente embarcado con otra persona. Hacer una especie de frío balance y en todo caso, si viene complicado, mandarlo a "Pérdidas" sin analizarlo mucho.
Como dijimos, algo bueno habrá dejado, aunque sea anticuerpos para determinadas dolencias, y es de esperar que no las repetiremos.

Pero con respecto a la canción, cabe otra lectura.
A la luz de lo expuesto, que la señorita le pida (y tiene una vocecita muy linda) que no la olvide, puede ser justamente una venganza exquisita, además de un desahogo. "Mirá cómo la paso fatal por tu culpa...Acordate de mí, y sufrí como un perro, ¿dale?"

No es muy altruísta, pero en la guerra y en el amor...ya se sabe.

miércoles, marzo 12, 2008

Cómo comprar y vender propiedades

Y no morir en el intento

En Villa Adelina, partido de San Isidro, a los … días del mes de Marzo de 2008, comparece y parece que padece uno que dice llamarse Sergio Muzzio (en adelante SERGIO), divorciado, mayor de edad, hábil pero sólo de la pierna derecha, y otro (en adelante EL QUE LE VENDE) y otros más (en adelante EL NOVIO, o LA NOVIA o LOS NOVIOS, según se de el caso) y también su señora madre (en adelante MAMA), los cuales, amontonados como pueden y bastante calentitos, dicen que quieren vender y comprar inmuebles varios, a saber:

1. SERGIO quiere comprar un departamento, para lo cual hizo malabares para obtener un crédito, recorrió unas 1.740 propiedades, jodió a varios amigos, y eligió uno un poco acorde al presupuesto y un poco ya podrido de dar vueltas. Parecía que estaba todo en orden (hace dos meses), pero la Escribanía interviniente a cada rato descubre que se olvidó de pedirle algo a EL QUE LE VENDE, o a La Plata, y encima en La Plata a cada rato descubren que está bueno hacer quilombo y salir en los medios de comunicación masiva, y así estamos.

2. MAMA, después de años y amenazas varias de parte de sus hijos, decide vender su casa y comprarse una más chica, pero con pastito para el perro que ya está todo sordito, pobre.

3. MAMA consigue como compradores a una parejita encantadora, novios ellos, ella con 4 pibes de su matrimonio anterior (y no es un dato menor), y él con uno también previo, y deseosos de tener su nidito propio.

4. LOS NOVIOS, en un alarde de sincronización que reíte de Misión Imposible, ofrecen a MAMA la casa donde actualmente reside LA NOVIA, y a MAMA le parece re bonita y acepta y le dice a SERGIO que se ponga las pilas (¿?) porque quiere mudarse ya. NOTA: MAMA ya había firmado previamente un preacuerdo con otra casa, sin consultar a nadie, y SERGIO tuvo que andar jodiendo abogados amigos para deshacer el merengue sin poner demasiada guita.

5. Como existe hermano de SERGIO viviendo en Brasil, éste tiene que firmar un poder para vender casa de MAMA, pero la inmobiliaria de MAMA sólo consigue un borrador de un escribano amigote y le dice que no se olviden de poner lo de la Corte de la Haya (?), y que el hermano diga que está de paso, no que vive allá porque si no la AFIP nos descose el orto. A lo cual el hermano, con buen criterio, dice que no hace un carajo y que cuando esté todo listo viaja y chau, que no va a andar explicándole a un escribano brasilero para después hacer la traducción y que por un tecnicismo no sirva. Tiene razón, parece.

6. Igual, todo bien hasta este punto. Pero la semana pasada LOS NOVIOS convocan a SERGIO a reunión urgente y por favor sin MAMA, porque surgió un inconveniente. Resulta que LA NOVIA compró su casa sin estar divorciada, aunque con trámites iniciados, y ahora tiene que firmar el ex (el padre de los 4 pibes), pero el ex formó pareja gay (digamos con ROBERTO) y ahora no quiere firmar. Se ignora si ambas cosas están relacionadas, pero no me digas que no es raro que justo tengas que venderle y comprarle a una mina con 4 hijos y el ex esposo resulta que ahora es gay y está en pareja. Cuenta la NOVIA que la hijita menor preguntó a poco de conocer el nuevo estado de su padre si debía llamar “mamá” a Roberto o como sea que se llame la actual pareja del padre. (¿Se entiende? Cualquier cosa hacemos Anexos…)

7. SERGIO dice que le explicó como pudo a su MAMA, y que la vieja solamente quiere mudarse y que la dejen de hinchar las pelotas, que le da lo mismo si el tipo se hizo puto, marino mercante o lanzallamas del Tihanny: lo importante es que el perro pueda cagar a gusto en algún pastito antes de morirse, pobre.

8. En el medio (sigue SERGIO) dice que hay quilombos de laburo, apremios ilegales, inflaciones nacionales y conflictos continentales que lo tienen mal, y que quisiera que algo se definiera pordió, a ver si por lo menos puede actualizar el bloguito.

Y que se defina bien, porque si no LOS NOVIOS van a terminar a las piñas entre ellos, SERGIO alquilando con el perrito sordo (pobre) y MAMA viviendo con los gays. En éste último caso, dice SERGIO que no le preocupa la vieja, sino la tranquilidad de la pareja de trolos, que se verá alterada no sabés cómo...
SERGIO jura por Juan Román que todo lo expuesto es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Y que le parece que para complicarla no hacía falta que interviniera el Registro de La Plata, otra manga de putos.



IR A LA PARTE DOS

miércoles, febrero 27, 2008

Pasajero en tránsito (o no)

Para Laura Beilin


Probablemente una reacción por abstinencia de Clonazepam, o una sobredosis de Escitalopram, o ambas cosas; o nada, abuso de Internet o locura común si es que tal cosa existe, o ataque de pánico para explicarlo de algún modo: delirio nocturno en todo caso, y mal encarado, sin encender ni siquiera el velador o la tele, hundiéndose uno en el fango mierdoso a partir de idea primigenia y totalmente ridícula, o sea que los aviones no pueden volar, que es imposible, pero entonces qué fue, cómo, sobre todo cómo porque ni siquiera suponiendo ilusión óptica y colectiva dan los tiempos, los horarios son una prueba, pero la prueba de qué no se sabe, en este momento no se sabe nada. Si suponemos que todavía no estamos locos o no lo estábamos por lo menos hace un ratito cuando se empezó a pensar en esto, aunque tan mal, entonces el tiempo como solución, el tiempo, hace un tiempo, o darse más tiempo para pensarlo. O menos, en todo caso: no pensarlo de ninguna manera, encender la televisión y subirle el volumen para que ocupe todo como hace siempre. Estupidez a la enésima. O sea que los aviones no podrían levantar vuelo con semejante peso y además gente, mucha gente. Pero hay principios elementales de física y aerodinámica, pero sobre todo de sentido común, aunque sentido común, por otra parte, tan parecido a la locura si no se toman las pastillas adecuadas y además se come en exceso y con culpa, por suerte sin alcohol porque si no iríamos a parar andá a saber adónde. Aunque el alcohol sería una buena explicación, sobre todo si la alternativa es la locura. Oh, el maldito alcohol, sép, pero eso después pasa, a lo sumo deja dolor de cabeza y de estómago. (Hay una idea que tranquiliza un poco a pesar de la grandilocuencia, a saber: que la duda y sus derivados pueden provenir de que hemos creado muchas cosas a partir de tan sólo escribirlas y entonces podríamos habernos convencido de que existe el vuelo en máquinas de acero, y hasta haber engatusado a otros. Pero es seguir sumando ideas ridículas, a lo sumo sirve para el blog, pero no para exorcizar demonios nocturnos). Garganta irritada también, puede ser. Pero pasa, al rato pasa y los artefactos y las ideas raras dejan de dar vueltas y todo es como una mañana de primavera aunque sea pleno agosto. Alguna experiencia juvenil y alucinógena aporta lo suyo y es posible imaginar que hasta la locura remite, qué bueno eso de imaginar que todo pasa y que de la casi locura al sueño placentero hay un pasito apenas.
Qué idiota pensar que todo pasa y se soluciona, cuando se nos han muerto algunos y no se les pasó nada, al contrario, todo se agravó, fueron empeorando, y además qué es esto de no querer pensar, pensemos lo que sea necesario y más, para eso nos criamos viendo a Carl Sagan, aunque también Castaneda y lo que aceptamos como realidad es apenas una descripción del mundo, una de las muchas descripciones posibles, y andá a confiarte demasiado en tus sentidos (esto todavía es aplicable a los aviones sí o los aviones no, aunque a esta altura ya no importa). Si no lo veo no lo creo, dice uno también frente al espejo, y hasta parece bastante conforme si ve y hasta es capaz de admitir que ya pasaron 43 años. O sea que el tiempo como solución es tramposo, mejor hubiera resultado no haber ni escuchado hablar de Sagan o agujeros negros o Castaneda o tantos otros aunque con temas más profundos que avioncitos, al final el capitán Beatty tenía razón y leer termina haciéndote mal. Bradbury lo quema o lo hace quemar al tal Beatty, pero primero lo deja hablar un poco y a lo mejor el pobre capitán iba a advertir que una noche terminaríamos por no saber si los aviones vuelan o no, y de ahí podés ir casi a cualquier lado. Es como admitir que realmente pasaron 43 años aunque fueron como una exhalación (y entonces igual de rápido vendrá lo que sigue y lo otro, es una pregunta para hacerse pero ahora mejor no), y que mediante la refracción de la luz, aunque invertida según alguno de los mencionados principios de física y otros de óptica que ahora se escapan, eso que apenas se ve en el espejo tiene algún significado y peso en alguna parte, en otra parte en todo caso, porque acá con las luces apagadas no da para hacerse muchas ilusiones, aunque hasta es posible admitir, ya un poco más acá de la tontería nocturna, que no importa si vuelan o no, en todo caso la mayoría admite que sí y hasta hay un sindicato de pilotos de aeronaves. Bueno sería ponerse en contra un sindicato, a esta hora de la madrugada y sin luz.

lunes, febrero 25, 2008

Pasajero en tránsito


Mientras espero casi escondido a que se me pase de a poco el bajón de la vuelta y aprovecho para visitar sólo a aquellos familiares y amigos que, generosamente, me ponen al tanto de sus cosas sin preguntarme demasiado por mis vacaciones (porque no hay nada más amargo que ponerse a contar sobre el pucho todo lo bueno que ya pasó, y para colmó pasó recién, y pobre consuelo es pensar que en 12 meses tal vez, quizás…), me doy cuenta de que tampoco evoco para mí nada de estas vacaciones. Las únicas sensaciones que se imponen casi contra mi voluntad son las de los aviones: en este viaje a Brasil tuve que cambiar varias veces de avión y hacer muchas escalas. Por suerte.

Me encantan los despegues y los aterrizajes, aunque todo lo del medio por mí pueden sacarlo, incluso las azafatas bonitas. Además, eso de comer con cubiertos de plástico y de que te dé vergüenza pedir más Coca Cola no es lo que se llama en mi barrio una comida.
Pero despegar y aterrizar me sigue pareciendo ciencia-ficción.

Me ubico siempre en la ventanilla justo detrás del ala, para poder seguir cada movimiento de “estiramiento”, “repliegue” y “frenado” del aparato. Tampoco sé (ni me interesa) cómo es el nombre correcto de esos procesos, ni cuáles de todas las partecitas que se mueven son los famosos flaps, ni nada de eso. Nunca me interesó conocer el backstage o los efectos especiales usados en las películas. Menos en la vida real.

A la enorme mayoría de los pasajeros pareciera que el vuelo le resulta aburridísimo: leen o hacen cómo que duermen durante las partes (para mí) más interesantes. Ignoro si es que vuelan a cada rato, si es que les da miedo o si es que se sienten estúpidos mirando embelesados por la ventanilla (que es lo que hago yo, y hasta me peleo con mi acompañante ocasional y no le dejo ver nada, nunca)
Solamente parecen interesarse si el avión entra en una turbulencia o hace un viraje exagerado. A mí eso me da miedo, directamente, y entonces le saco charla a mi acompañante o trato de pedirles cosas a las azafatas que, por supuesto, me ignoran hasta que pasa la maroma. Pero la mayoría de las veces el avión, una vez estabilizado, ni se mueve, y eso sí es bastante aburrido.
Aterrizar es lindo: es como ir viendo las cosas con el Goggle Earth, pero en directo, y es mágico atravesar el punto en que las cosas dejan de parecer de juguete y se vuelven reales, aunque con un poco de imaginación eso puede soslayarse, y soñar durante un rato que se aterrizó en un mundo completamente extraño, donde esos seres diminutos que se veían desde el aire estarán esperando asombrados a que bajemos por la escalerilla.

Pero lo mejor es el despegue.
Hasta ahora todos los pilotos han hecho lo mismo: llevan cuidadosamente el avión hasta el lugar de partida y hacen como una pausa dramática, como el torero en puntas de pie con la espada en alto. Recuerdo que la primera vez que volé pensé que durante ese plácido recorrido el aparato iba a levantar vuelo, y me sentí un poco decepcionado.
No sabía que antes de lanzarlo tienen que acomodarlo suavemente, esperar la autorización, hacer las últimas verificaciones…

Y después sí viene el trueno enorme de los motores, todavía sin hacer avanzar al monstruo, como un dragón probando la garganta, regocijándose del propio fuego poderoso en las entrañas, batiendo las alas un poco, estirándolas para comprobar lo enorme que son antes de elevarse a las nubes. Después sí viene la carrera que nos hunde en la butaca y nos inmoviliza con el puro poder de la gran velocidad. Después sí estamos enseguida llegando a los 200 kilómetros por hora y a punto de gritar de alegría o algo parecido, júbilo tal vez o vértigo, hasta que el vacío se abre bajo el vientre del dragón y él ruge más fuerte y se hace inalcanzable para todo lo que camina o se arrastra.

Mientras me acomodo a los horarios y obligaciones terrestres y me vuelve la necesidad de contar cosas, disfruto recordando los últimos dragones voladores que me llevaron y espero que no se extingan, o mejor, espero que se extingan los San Jorges y demás aficionados a los backstages y a que les cuenten cómo se saca el conejo de la galera.
Fuego Eterno para todos ellos.

lunes, enero 28, 2008

Movistar se la come

El blog cierra por balance hasta el 1º de Marzo.
El saldo, ya se ve, es muy positivo: solamente estoy analizando a qué cuenta mandar a la gente de Movistar.

Resulta que desde el sábado me mandan mensajitos desde el 888 por no sé qué concurso por un departamento, y en algún momento me pudrí y respondí "PUTO", porque me mentían diciendo que venía sumando muchos puntos cuando yo no había hecho nada.
Estoy seguro de que nunca pidieron mi nombre (bueno: muy seguro no estoy), pero a partir de ahí todos los mensajes subsiguientes vinieron dirigidos a "PUTO", y encima me siguen alentando:
"VAMOS, PUTO, QUE EL DEPARTAMENTO ES TUYO"
"PUTO, NO TE PIERDAS EL HAPPY HOUR ENTRE LAS 18 Y LAS 19" (éste es directamente para hacerles juicio...)

En fin, por lo menos conmigo la compañía se ha sincerado, y me trata como realmente considera que puede tratarme.
Desconfíen los que son tratados con cariño por las telefónicas, porque irán al Cielo de los Tontos...
¡¡¡Hasta la vuelta!!!


P.D.: Sí, mi celular es de juguete. Sí, me vino adentro de un Jack. Sí, es horrible pero no me importa. Todo "Sí".
Pero puto no, che.

viernes, enero 25, 2008

Titanes en el swing


Nosotros éramos muy profesionales: nada de meter cualquier musiquita que total es pa’ los pibes. No, señor. Nosotros tratábamos de reflejar la idiosincrasia del luchador, le hacíamos un tema que fuera la esencia misma del tipo, o más.
Acordate:
La momia…Lu-cha-dor-sordo-mú-do…
¡Ya se te ponía la piel de gallina antes de que entrara la momia!
Caballeeeero, caballero roooojo… Casi que lo veías entrando a caballo al caballero, con la capa al viento. Reforzábamos la imagen del titán, eso hacíamos.
Trabajábamos mucho los jingles, le poníamos amor. Bueno: hacíamos música, en el fondo. Como si fuera una película.

Es Pepino un gran payaso,
quiere mucho a todos los niños…

Con esa música de organito, ¿no? Cómo no lo iban a querer a Pepino.
Yo creo que en parte era por nosotros, por las canciones que le hacíamos.
Y a los malos también, ¿eh?:
Viene del desierto, trae mucha arena…Tufiiiiiii… Me-méth
Lo odiaban antes de verle la cara, al turco.
Y la del Gran Martín ni te cuento, era un himno directamente.

Pero todo fue decayendo. Todo.
Era lógico que afectara también al catch. Y a las músicas.
Entre que el Ancho Rubén Peucelle apenas si cabe en la malla de luchador, y la invasión de la cumbia, te juro que da pena.
Un espectáculo que era más vistoso y mucho más sano que el box, un show mágico y sin consecuencias nefastas para los luchadores (salvo el odio de la gente, porque eso era verdadero), en definitiva, una obra de arte bastardeada como tántas otras en estos tiempos…

Ru-lo-ver-de te da para que tengas
Ru-lo-ver-de te baja el comedor…

¿Qué es eso, por Dios?
A veces pienso que se tendrían que juntar Yolanka, El Caballero Rojo, El Hippie Hear, y hasta los malos como Tufí Memeth y Benito Durante, todos. Una especie de Los Superamigos o La Liga esa.
Juntarse todos, entrenar un poco (no hace falta que entrenen mucho), y caerles a los nabos éstos de ahora.

Y sobre el final, cuando los viejos, los verdaderos titanes, les estén dando la salsa a estos mamarrachos menemistas (¿?), entonces, como hacía el Superpibe, entraremos los músicos de antaño y agarraremos a patadas a los compositores de estas mierdas.
A patadas voladoras, digo.

lunes, enero 07, 2008

Milanesas


Lo estábamos esperando todos: familiares, allegados y amigos.
Es que cuando mamá advierte que una relación progresa, que hay planes de vacaciones con la fulana nueva, que soy inhallable los fines de semana, y que además la llamo más de una vez por quincena y encima estoy de buen humor, entonces mamá apela al último bastión por siempre inalcanzable para cualquier novia: me prepara milanesas.

Mi mamá, como todas las madres de hijos varones, hace las mejores milanesas del mundo, y lo sabe.
Ella sabe que aunque la deje sola para Fin de Año, aunque no me deje tentar con un lavado gratuito de todos los platos que (ella sabe) acumulo durante la semana, ella sabe que no tengo defensas válidas cuando ataca con milanesas.

Por primera vez en mi vida tengo una novia que cocina bien (muy bien, y además diet: casi excelente), pero además es inteligente, y tampoco ella opuso resistencia cuando mamá llamó por teléfono. Yo dije “Va a hacerme milanesas”, y los dos sonreímos, porque era la prueba fehaciente de que mamá empezaba a reconocerla.

Ahora falta que mi suegro haga un asado y me explique la (única) forma correcta de hacerlo, descubierta por él, y que otra vez haya una sonrisa disimulada, y que sepamos por éste método culinario que las cosas marchan bien. Diríamos que salen con fritas.

jueves, diciembre 27, 2007

Licencia para matar

Como James Bond, pero no por deber ni por justicia, ni nada de eso: por cuestiones personales.
La presente es una especie de encuesta o juego de rol, aunque no espera ser contestada ni tampoco interpretada, porque ni yo he sido absolutamente sincero.
Lo que se propone es, más o menos:
¿A quién liquidarías si te garantizaran inmunidad absoluta?

De todas formas, y por poner algunas reglas que todo juego debe tener, el asunto tiene una condición sine qua non. Más allá de que el Comité Organizador (?) garantice la inmunidad del matador y la total indefensión de la víctima, es condición imprescindible que el acto sea realizado cabal y únicamente por el asesino.
O sea: nada de hacerlo desaparecer con la mente, ni de matarlo con la indiferencia, ni de mandar a otro, y mucho menos en patota. Hay que hacerse cargo de apretar el gatillo, o de suministrar el veneno, o de hundir la daga, o de empujar al vacío, o de tensar la soga, o lo que sea. Pero solito el victimario, y su alma. Téngase eso muy en cuenta, aunque se juegue sólo mentalmente y no se deje ni un mísero comentario por el divertimento proporcionado.
Nota: no es necesario explicar los motivos, aunque yo voy a hacerlo de puro exhibicionista que soy. Y por darle un poco de razón a la Packy en eso de que soy medio malo, porque algo debe haber influído Packy al recordarme aquel infausto abril…
Bien.

Puede hacerse una lista también, si usted se anima. Pero la condición arriba expresada es bastante limitante, por varios motivos. Primero por la carga psicológica (sólo se garantiza la inmunidad legal, o corporal: no la mental). Y segundo porque el Comité Organizador (???) no se encarga de los traslados, así que si usted quiere reventar a Bush, por ejemplo, averigue primero en los amistosos cielos de American Airlines cuánto le va a salir darse el gusto.

Por eso yo me he buscado una víctima de cabotaje, a la que puedo acercarme con un humilde colectivo.
Yo liquidaría a la pareja actual de mi ex novia (1).

Aunque haya aparecido hace 2 días, ese señor tiene mucho que ver con horas de dolor y de sufrimiento míos y, en contrapartida, con momentos de placer y alegría de mi ex…a mi costa.
Y digo que no importa que no se conocieran cuando ella me dejó: ya existía potencialmente en la loca cabecita de la que fue y ya no es.
Al contrario: sería más pura la venganza y más a mi medida que sea un recién arribado. Lo que quiero es que alguien la pague, ya que mi ex no va a hacerlo.
Y tampoco importa que yo lo haya superado felizmente, señores: estamos hablando de una oportunidad única de matar sin consecuencias. No lo olviden.

Y no solamente quiero que alguien pague con sangre. Quiero dejar de ser el último ex de mi ex. Quiero ponerle distancia a la distancia, no sé si me explico.
Y quiero, ya que estamos, evitarle a ese muchacho seguramente bueno como yo, la posibilidad de que una novia evidentemente abandónica lo perjudique cardíacamente (2).
Pero no quiero dispersarme, que acá lo importante es matar a alguien por motivos egoístas, y no por hacer el bien de ninguna forma.
Así que sólo me falta explicitar el modus operandi, y escuchar a mis amables lectores.

Yo lo esperaría justamente al final de un encuentro en casa de mi ex. Trataría, en lo posible, de ver cuando se despiden amorosamente, pero no lo miraría a él demasiado, no vaya a ser cosa que me resulte simpático o que justo mi ex haya enganchado a Martín Palermo y en lugar de despenarlo le termine pidiendo un autógrafo.
No.
Me concentraría en el rostro alegre de la pérfida, y calcularía a propósito que los besos que anda prodigando son más largos que los que escuetamente me daba a mí.
Acto seguido, quitaría la espoleta de una granada, contaría hasta 10, y el que no se escondió se embroma.

Es de suponer que ella ya se ha puesto a cobijo dentro de su casa. Que con mirada soñadora (pero ya dentro de su casa) se queda un instante pensando solamente en él, antes de ir hacia la cocina, por ejemplo. Y que la explosión la altera, pero al principio le suena distante.
Pero…si se demora mucho en entrar, si prefiere seguir besándolo aunque él ya esté dentro del auto en marcha, si no se pueden despegar, y las esquirlas…
Bueno, en ese caso, y por ser el que pone las reglas, digamos que se garantiza la inmunidad también por los daños colaterales, y buenas noches.




(1) No me consta, pero da lo mismo por lo que se aclara luego. Además (y atenti unas cuantas) hablo de cualquier ex que me haya hecho sufrir, no necesariamente la última, aunque es la que más recuerdo, lógicamente.

(2) Suponiendo, también, que mi ex no dejó también a éste. O a varios, qué sé yo…

jueves, diciembre 20, 2007

Sed


Alguna vida anterior en el desierto, o de esclavitud, aunque más seguro de esclavitud en el desierto, han hecho de mí una persona sedienta. No permanentemente, pero con extraordinaria urgencia luego de un viaje, por ejemplo. Mis amigos y mis novias (1) saben que en cuanto llego deben ofrecerme algo de tomar. Aclaro: no hablo de alcoholismo ni mucho menos. Agua es suficiente, aunque me he levantado muchas veces de madrugada para ir a comprar Coca-Cola. Con la Coca tengo, a veces, una necesidad parecida a la adicción, pero ese es otro tema.
Al margen del producto, soy alguien con el temor permanente de no disponer de líquido cuando la sed lo atormente.

El hambre no me preocupa ni remotamente como la sed. Y es curioso, porque he pasado hambre en algunas ocasiones, pero no recuerdo haber desfallecido de sed nunca. El miedo (¿la fobia?) es más bien a nivel genético, ancestral. Por eso, como si de verdad lo creyera, aventuro lo del desierto y la ración de agua siempre escasa.
Dice Borges que Averroes en España (o mejor: algo en la sangre de Averroes) agradecía la presencia cercana del Guadalquivir, y el rumor de un aljibe oculto entre el follaje de un patio casi selvático.
Lo mismo me ocurre cerca de un cauce de agua dulce. Me serena, me alegra, me deja respirar tranquilo. Es algo en la sangre, entonces.

De la misma forma, supongo que al viajero que llega hasta mi casa le pasa algo similar, e inmediatamente le ofrezco bebidas. Algunos dicen “más tarde” y los admiro.
Pero me generan ansiedad y tengo que servirme algo para mí mismo. Más tarde, para mí, puede significar demasiado tarde. Imaginar la muerte por falta de líquido es una tortura recurrente.

Me veo perdido en un desierto infinito, y cuando la locura me alcanza, trago desesperadamente la arena que he juntado en el cuenco de unas manos destrozadas.
Y no es el peor final que se me ocurre: a veces, en el último instante, recupero la razón y ya es demasiado tarde, ya tengo la boca llena de piedras, abrasada más allá de mis límites, y mi garganta abierta de par en par, preparada para un festín que nunca llegará.
No muero por asfixia: ese don no me es otorgado. Todavía estoy plenamente consciente cuando el último estertor de la sed se está preparando. Mi mente, inevitablemente, lanza imágenes de cascadas, de altos cócteles, de jugos de colores; fragancias y perfumes de bebidas que he probado con deleite.
Las imágenes de mi vida, esas que se supone que desfilan ante los ojos en los últimos momentos, tienen que ver con el goce por los líquidos que me salvaron hasta ahora.
Supongo que moriré cuando llegue al último tinto descubierto; es decir, si me tocara hoy, pasaría a mejor vida mirando una copa de Alamos de Catena Zapata.

Realmente no envidio a los que por última visión tienen un juego de Rasti, o una muñeca Pepona.


(1) Cada una en su época, se entiende.

martes, diciembre 04, 2007

Historia con liendres

Algunos, muy pocos, imaginan algo distinto. La mayoría supone lo más lógico: que los pelos se tiran a la basura. Otros pueden, tal vez, llegar a pensar que van a parar a oscuros fabricantes de pelucas o de tapados, o cosas así, ridículas.
Incluso preguntan. Cuando ven sus propios cabellos esparcidos por el suelo, y sobre todo si ha comenzado la deplorable calvicie, a veces se animan y preguntan si una peluca, un tónico, un implante… Lo dicen medio en broma, pero lo dicen.
Entonces actúa, primero, la mirada que hemos desarrollado hace mucho: ante cualquier referencia a los pelos recién cortados (a nuestros pelos), primero los miramos, y sólo después de que la mirada los ha calado íntimamente, les decimos algo.
Les hablamos de tratamientos, de lociones casi milagrosas, de nuevos métodos. Llevamos su atención al cabello que aún les queda, y que nos interesa que conserven en buenas condiciones, y logramos que olviden el que recién les cortamos, que es nuestro.
Hemos observado que una forma de que olviden más fácilmente los mechones del suelo es hacerlos desaparecer lo más pronto posible de sus vistas, y adiestramos a nuestras mujeres para ese menester; de hecho, lo recogen apenas toca el piso: cuatro o más acólitas recorren silenciosamente el amplio salón y mantienen el azulejado casi libre de cabellos. Los clientes aprecian esa pulcritud, esa esmerada atención, y nos recomiendan a sus amigos.
La clientela crece, y con ello nuestro regocijo.
Pero a otros los sorprende el empeño de las hermanitas, y sabemos de alguno que hizo comentarios. La mirada, y la navaja en alto, como ritualmente detenida, hicieron palidecer al indiscreto. Y luego vino la respuesta breve que no admite réplica: reglas de la casa, y la navaja que desciende velozmente, y el ruidoso trago de saliva del cliente que no volverá a preguntar.
Hay pelo que no nos sirve. La pelambre desnutrida de un viejo, o el epitelio maltratado por sucesivas tinturas, son descartados inmediatamente.
Por supuesto, mantenemos las apariencias, y los atendemos disimulando la molestia que nos causan.
Estos pellejos tienen además una útil finalidad, y también son retirados inmediatamente, pero no van al cuarto carmesí.
Pasan directamente a las bolsas de plástico semitransparente, con nuestro logo, que diariamente depositamos para el basurero, y que son nuestra prueba, y así nadie sospecha nada, nunca.
Cada tanto nos envían algún novato, y son épocas de mucha tensión: son jóvenes y hambrientos, y cortan con avidez, provocan clientes indignados y llegan incluso a lastimarlos.
A pesar de las severas recomendaciones que les hacemos en cuanto llegan, a pesar del duro entrenamiento que han recibido, a veces el instinto los traiciona. Tenemos que observarlos constantemente, y sobre todo mantenerlos alejados del cuarto carmesí.
Excepcionalmente hemos expulsado a alguno, previa consulta con los líderes.
No fue agradable lo que le hicimos, pero no podemos exponernos por un hermanito demasiado voraz.
No: los cabellos deben seguir cayendo con gracia, lentamente; deben seguir formando curiosos arabescos negros, amarillos, rojos…sobre el piso invariablemente blanco.
Así ha sido y así será: una ceremonia lenta, convenida, una víctima ilesa, una indolora mutilación cíclica, y las hermanitas guardando lo que nos sirve, clasificándolo, entregándolo con gozosa devoción al que custodia el cuarto carmesí.