
Tradicionalmente los colectivos usaron carteles para indicar los distintos ramales o incluso para avisar cuando estaban fuera de línea o no les funcionaba la máquina expendedora de boletos. Entonces uno sabía, por ejemplo, que si el 78 tenía un cartelito que decía "Loma Hermosa" y uno quería ir a Villa Adelina, pues entonces no debía de ninguna manera ascender a ese, y debía esperar alegremente la aparición de otro con el pertinente cartel amarillo, y si alguien le preguntaba cuál iba al "Jumbo", uno respondía pedagógicamente: "El rojo". Algo así, pero que lo entendíamos bastante bien.
La cosa cambia radicalmente cuando una línea reemplaza a otra pero con los vehículos propios, y utiliza los carteles para indicar que en realidad el colectivo está disfrazado o se está haciendo pasar por otro, con la respectiva ramificación vial incluida. O sea, más o menos: un colectivo con apariencia del viejo 204 (aunque ahora parece que es el 430) que en la parte frontal superior dice "Línea 60" y un cartelito azul con la aclaración "Ford", pero con un papelito pegado y escrito a mano que dice "Recorrido L 15".
Má’ sí, dice el pasajero, que sea lo que Dios quiera…
Sin embargo, esta ductilidad para asumir identidades ajenas con un simple cartelito tiene algunas ventajas. Colectiveros de franco, por ejemplo, que siempre quisieron trabajar en otra línea, diseñan a mano un cartel con el número de sus amores y se largan a cumplir el recorrido de aquel: choferes de la mencionada línea 78, aburridos de las calles llenas de pozos de San Martín, se lanzan felices a las primorosas avenidas de San Isidro. Y todo por la simple colocación de un cartel que dice "707 por hoy".
Todo muy lindo, pero va a parar a los caños la máxima que reza si parece un pato etcétera: ahora hay que ver qué dice el cartelito. Incluso hay rumores de que se trata de una movida de la Secretaria de Cultura para promover la lectura.
Usuarios con problema de vista (o podridos de los insufribles cartelitos), directamente paran cualquier colectivo y preguntan si eres tú, rabí, el que estábamos esperando o qué. Y les contestan muy mal, por supuesto.
Y entonces vienen las revanchas. A colectivo impostor, pasajero impostor.
Siguiendo la onda cartelera, ya hay gente que sube con un papel prendido con alfileres y se hace pasar por Robert Mitchum, por ejemplo.
Más vivos son los que se ponen "Escolar" y hasta sacan el boleto respectivo; o los hombres barbudos que portan carteles de "Mujer embarazada" y pretenden que les cedan el asiento, y a veces lo consiguen. El de "Manco" para los que practican la mano boba no da buenos resultados, y las chicas se defienden a los carterazos en cuanto las quieren tocar (algunas sacan presurosas sus propios carteles que dicen "Lorena Bobbit", y eso calma a cualquier abusador).
A mí me gusta ponerme el de "Chancho", porque además de que no pago el boleto me entretengo pidiéndoselos a los demás.
Incluso hice bajar a un chofer por no tener el boleto correspondiente, y ante las protestas del tipo le hice notar que en la espalda tenía pegado un papelito que decía "Chunchuna Villafañe". Si no lee los carteles no es mi culpa, le dije.
Acto seguido, me di vuelta mi propio cartelito para que se leyera "Ayrton Senna", y partimos.
* "Fornication Under [the] Consent [of the] King", aunque dicen que es una etimología falsa




