Dios nos va a castigar y vamos a reencarnar en una mujer tetona.
Sufriremos así el justo tormento de deslizarnos cada día, cada hora de nuestro día, a través de la masa viscosa que forman las miradas lascivas, los gestos provocativos y las absurdas propuestas de los insoportables.
O sea, de todos los hombres.
(El que diga que no lo hace, solamente quiere decir que lo disimula mejor, pero eso tampoco es cierto.
Y por supuesto que no me voy a referir a los nobles intentos de levantar en serio, sino a esas especies de costumbres arraigadas que no se sabe para qué corno las tenemos arraigadas, y que son realmente insoportables)
Basta con ser un poco observador para descubrir con facilidad el asedio constante y absolutamente al pedo de los hombres sobre las mujeres. Al principio causa un poco de asombro y hasta diversión. Después cansa, y después da asco y vergüenza ajena (y propia, por supuesto)
Debe haber muchísimos ejemplos patéticos que se me van a escapar por no frecuentarlos, como el de los bailes, pero para muestra bastan algunos botones, o botonazos:
Los que tocan la bocina…y siguen
Estar esperando el mismo colectivo que una señorita en edad de merecer (o sea, desde los 5 hasta los 99 años, y ni siquiera hace falta que sea muy linda según lo tengo comprobado: basta con que tenga forma de mujer y esté sola en ese momento), de una mujer medianamente apetecible, digamos, es una experiencia insólita. Y desesperante.
Cada tipo que pase va a tocarle bocina y seguir de largo.
Algunos tocarán muchas veces, algunos lo harán con más ritmo o con más énfasis; algunos acompañarán el bocinazo con alguna frase inexorablemente estúpida. Pero todos, todos (menos los que vayan con la mujer al lado) van a tocar aunque sea una vez, y después seguirán de largo, seguramente buscando otra mujer para repetir el rito absurdo.
¿Para qué tocan (tocamos) bocina si van a seguir de largo? ¿Alguno levantó algo haciendo esto? ¿Alguna mujer se tiró de palomita adentro del auto? ¿Alguno cree que es original? ¿Alguno siente la obligación moral de hacerlo? ¿O es un impulso irrefrenable?
No lo creo. Es una estupidez, y el gesto cansado, harto, indiferente pero con evidentes ganas de gritar o de matar a alguno, el gesto de mirar hacia el cielo pidiendo compasión…esos gestos que hacen las mujeres en las paradas de colectivos, sugieren que tocarles bocina y acelerar no sólo llega a aturdirlas, sino que les confirma que somos todos unos pelotudos.
Después se niegan a cocinar y nos quejamos…
Los que ponen caras…y no hablan
Esto es válido incluso para algunos del grupo anterior: los que no pueden tocar bocina porque van con la mujer, ponen caras de galanes.
Es tristísimo, muchachos, ver cómo cambian (cambiamos) la expresión a medida que el autito se acomoda cerca de la parada…
Pero esto de las caripelas se da más en los trenes que en ningún lado. Se debe (digo yo) a que en las paradas de colectivos es poco el tiempo de exposición que tienen (atrás del auto del caripela ya viene otro peinándose las cejas, por ejemplo) y adentro del colectivo las ubicaciones casi no permiten el face-to-face.
Pero en los trenes…Dios bendito me salve y me guarde…
Qué cara…qué gesto…
En los trenes, como además así como subiste te quedás, se da mucho esto de ubicarse justo enfrente de una señorita (niña, señora, abuela, resto fósil con apariencia no muy definida pero por las dudas)
Señorita que, en el 99,9 % de los casos, se hará la dormida para que no la jodan. Pero los carilindos no dejarán de hacerle ojitos, o de mirarla fijamente, o de hacer como que cantan en silencio, todo para mostrar mejor esos labios sensuales.
Estarán ahí rodeándola. Serán 3 o 4 pelotudos con cara de amor (?), esperando a que la chica abra aunque sea un ojo y los vea y…
¿Y qué?
Y nada, la seguirán mirando con cara de Rosamel Araya, sin jamás decirle nada, hasta que la señorita, obviamente, siga con lo suyo y confirme que al macho humano el movimiento del tren le altera el cromosoma 21…
Los que dicen piropos triple equis
Hay un grupo que va más allá de la simple bocina o del gesto mudo.
Lamentablemente.
Son (somos) aquellos que escucharon que está bien ser pro-activo y que hay que decir lo que uno siente…como salga.
Este grupo puede andar motorizado, en cuyo caso se expresará a los gritos, o a pie, en cuyo caso esperará el momento de cruzarse con cualquier mina para, en este caso, susurrar casi amablemente.
Tienen a su favor que dan un paso en la dirección correcta, expresan cabalmente su deseo, pero lo hacen de una forma tan horripilante que ellos mismos salen huyendo antes de que los maten a golpes.
Son los cultores del "Mamita, te chupo toda" y sus derivados (la variante camionera y a los gritos suele virar hacia el casi elegante "Te hago un deshabillé de baba", aforismo que los camioneros deben aprenderse antes de que los acepten Moyano y sus muchachos del sindicato)
Algunos son casi demasiado elaborados ("Decime quién te hace tal cosa y yo gustosamente me ofreceré para succionarle tal otra"…o algo parecido), otros son directamente acusatorios ("Qué carita de petera…"), pero en todos los casos son, digamos, retóricos. No esperan una respuesta, salvo que sea un cross de izquierda al mentón.
Distinto sería decir una cosa agradable, algo que pudiera tener una respuesta acorde, aunque sea una semi sonrisa que habilite a proseguir el intento. Pero esto no. Esto es justamente lo contrario, es pegar un martillazo tan fuerte que el otro quede incapacitado para cualquier respuesta.
¿Entonces?
Entonces, la conclusión a la que arribo luego de estos escasos pero significativos ejemplos, es que algunos hombres (todos) lo que persiguen con estas actitudes no es una conquista real, fehaciente, genital.
Es simplemente la torpe demostración de que las queremos a todas, de que las quisiéramos a todas si fuera posible, y de que no nos importa quedar como tarados para hacérselo saber, y de que vamos a seguir intentándolo por todos los medios a nuestro alcance.
Incluso somos capaces de escribirlo para ver si lo entienden de una buena vez.
Sí, somos insoportables.