martes, mayo 05, 2009

Desarmando el depto de mi mamá

Post de Alejandro Rozitchner, que me ahorra el mal momento de escribir algo muy similar:



Acabo de dar un paso más en el desmantelamiento del departamento en el que vivía mi mamá, que murió el año pasado. La vengo llevando bien, la tarea, pero igual me pesa. No quiero ir, no tengo ganas de estar en ese barrio, mucho menos de decidir qué hacer con cada una de sus cosas, a las que no se puede conservar, de las que sólo pueden guardarse algunas y si es posible con el criterio de que la vida es nueva siempre, siempre sigue, que es un ir para adelante sin vuelta, que es duro a veces pero es así.

¿Conservar qué, para qué, además, si la gran pérdida fue que ella misma se fue? ¿Por qué ponerse sentimental con objetos si lo que importaba era otra cosa? Esa idea me sirve para tirar, para desechar cosas que si no guardaría para siempre, ¿para qué vida? ¿La mia? ¿Acaso tengo tiempo, tengo espacio, tengo necesidad de renunciar a todo lo mio que tanto quiero para hacerle lugar al reflejo de una persona muerta? Y también hay enojo: ¿todas estas boludeces guardabas? ¿No podías resolver nada, tanto tenías pendiente, tanto te pesaba todo? No me sale tanto compadecerme como sentir una mezcla de asombro y molestia, en ese aspecto.

En ese depto viví yo, además, entre los 6 y los 16, y siempre conserva para mí un sabor a otro mundo.

Desarmar el depto es hacer más patente que murió y punto, y tener que matar su habitat es como terminar de matarla a ella. Algo que tiene su gravedad, que no se hace con felicidad, digamos...

16 comentarios:

Barbi dijo...

Mierda...cuanta verdad... no puedo decir más...eso de conservar reflejos de personas que ya no están...

§ - Wonder Woman - § dijo...

Van a hacer 12 años que falleció mi abuela, se que no es comparable para muchos con una madre, pero para mi era mi segunda mamá... es el día de hoy que voy al trabajo de mi viejo (que era su casa) y me cuesta muchísimo no sentir un vací increible adentro.

un beso y un abrazo grande!

laura dijo...

repito acá

yo ni pude empezar

ahora vos, no ale, cómo lo llevás?

Daniela dijo...

Qué tema! Y si estás solo mucho peor, sin hermanos con qué repartir, pelear, llorar, recordar, y todo eso que se hace en ese momento. Yo también tarde un año, hastra que vendí y no me quedó otra que sacar todo. Regalé,algo vendí, tiré, guardé, me seguían quedando cosas, finalmente llevé como 30 cajas a un guardamuebles, me dolía sobre todo deshacerme de la inmensa biblioteca de mi papá. Al final un día mi marido se hartó de pagar el guardamuebles y me trajo todas las cajas a mi nuevo departamento, las metimos en el balcón y yo recién habiendo parido con un bebé en casa me tuve que poner a vacia una por una, más de una vez estuve por llamar al ejército de salvación a que se lleve todo sin revisar. Me quedé con muy poco, cosas que mañana me gustaría que tengan mis hijos, pero las guardé en unas cajas en la baulera y con algunos vasos que eran de mi abuela y los uso en algunas celebraciones. Un mueble que reciclé y quedó muy bien y punto. Una colección de discos de tango Recuerdos de bandoneón, que finalemente por no tener donde guardar ni escuchar dejé junto con la bolsa de residuos. Creo que alguien del barrio la recogió y la puso en la vidriera de su quesería. Es esa, estoy segura! Y si no lo es qué importa, cuándo paso por ahí lo veo y disimulo una sonrisa de orgullo.

Sergio Muzzio dijo...

Me pasa eso, no tengo ganas de volver a un barrio que hace mucho dejó de ser el mío, encuentro fotos, cosas, me hago preguntas al pedo.
Y como dice Daniela, es peor si no lo podés compartir, si tenés que ir solo y bastante seguido porque quedó el famoso perro sordo y hay que ir a darle de comer.
Así que lo llevo bastante mal, Lau, me parece.

DudaDesnuda dijo...

No es agradable para nada. Tampoco me gusta regresar a la casa de mis viejos pero, en mi caso, quedó un hermano viviendo en ella.

Besos comprensivos

Sergio Muzzio dijo...

Duda, eso que decís me da pie para algo relacionado: los casos de hijos que se quedan (a veces inexplicablemente) en casa de sus viejos muertos. Tengo un caso muy cercano de hija viviendo sola en casa enorme donde vivían 6 adultos (abuelos incluídos) y ahora apenas ella y los perros.
¿Será, justamente, por no hacer esta tarea amarga, este "terminar de matarlos", como dice Rozitchner?

El Profe dijo...

Tema complejo como pocos. Sin embargo, tanto "terminar de matarlos" como el intentar "mantenerlos vivos" son ejercicios infructuosos porque ya estan muertos. Todo lo que hagamos es por nosotros o para nosotros y estará en directa relación a la cantidad y calidad de afecto que existió en su momento, por eso la complejidad, porque es algo totalmente subjetivo y nadie puede "pasar el luto" que te corresponde, sólo vos. Deseo que te sea leve. Un abrazo.

El Curado De Espanto dijo...

A veces fallamos en esos tiros de gracia simbólicos y, aunque dejamos el hogar materno o un piso compartidos con un amor impróspero, nos llevamos a un placard flamante algunos talismanes dolientes que, con cierto regocijo masoca, inspeccionamos de vez en cuando.

Sergio Muzzio dijo...

Muchas gracias a todos.

La abuela Beba dijo...

Te invio al blog de mi abuela

Honestidad Brutal dijo...

Realmente una tarea difícil y sumamente triste.

Nunca supe que decirle a las personas que pasaban por esa situación, y por internet no es más facil.

Espero que encuentres apoyo de tus seres queridos y superes esta experiencia tan dura y real.

"La muerte para una mente bien organizada, no es sino la próxima gran aventura.."

Un abrazo!

Sergio Muzzio dijo...

Abuela: Gracias por la invitación

Honesto: Claro...el problema es lo de "bien organizada".
Otro abrazo.

In-prudencia dijo...

Un abrazo y una carita =(...
Pero aunque entiendo porque no lo escribiste... no estoy de acuerdo con que no lo hayas hecho, y creo que sabes porque lo digo.

Otro abrazo y una carita =).
Besitos.

Sergio Muzzio dijo...

IN: Besos, besos

Apa dijo...

Uy Sergio qué momento tan duro.
Me pasó sólo con un abuelo y no se compara.

Ahora cuando voy a visitarlos veo todo lo que guardan y pienso en ése horrible día, y también pienso en mis cosas y a quiénes les tocará empacar las mías.

Abrazo gigante.