Nota: Viéndolo ahora, me doy cuenta de que está atravesado por un condicionante fundamental: está escrito como si alguno de los "amigos" o ambos están en pareja, con lo cual (y tal vez por sobre la cuestión de la amistad) se agrega el componente "infidelidad". Si le saco ese condicionante, a lo mejor escribo otra cosa. Casi seguro.
Yo no sé si es que soy más amplio que la mayoría o si es que de verdad tengo un problema.
37. Que no te caiga bien una persona no significa que no te guste tener sexo con ella.
Los hombres no necesitamos crear un marco de mutuas afinidades, ni establecer una comunión espiritual importante, ni siquiera conocer a fondo el estado mental de una mujer para poder sentir atracción física genuina y urgente. Es más, la mina nos puede caer directamente mal, sin que sea un obstáculo insalvable para el tema sexual.
Pero se deduce mal, o en serio estoy teniendo un problema.
El problema a que me refiero es que de un tiempo a esta parte me pasa justamente lo contrario: no me dan ganas de acostarme con mis amigas, ni siquiera con las más recientes (y por ende, menos consolidadas como amigas)
A favor de mi imagen machista (?), puedo decir que las desconocidas me siguen calentando como siempre, y que elaboro unas fantasías hermosísimas con las ocasionales compañeras de colectivo. Pero (¡ay!) todo se desmorona cuando pienso que para llegar al coito vamos a tener que conocernos un poco, y que hay una probabilidad grande de que sea una persona interesante (no sé por qué, pero las que me atraen últimamente terminan siendo gente interesante, sobre todo gente), y que antes de poder someterla me habrá distraído del objetivo inicial algún otro aspecto de su personalidad y estaré escuchándola más que mirándola. Llegar desde ahí a tocándola, apretándola, etc., se complica bastante.
Repaso la lista del post anterior, y confirmo que estoy más de acuerdo con que es maravilloso ser hombre que con las supuestas razones. Lo que se expone ahí tiende a marcar lo que nos diferencia de las mujeres, y la maravilla de ser hombre en gran parte radica en que existen las mujeres y en que son muy distintas a nosotros.
Sí, es cierto que hablan mucho por teléfono, que arman valijas enormes para ir a tomar mate a 3 cuadras, que van al baño en grupo, que son de llorar por boludeces…Es igual de cierto que nos alegra el espíritu hasta las lágrimas cuando tardan en arreglarse para nosotros, que si no hicieran las valijas no llegaríamos ni a la primera estación de servicio…Y esas son solamente las cuestiones menores. Tienen un contacto con su parte sensible que nosotros ni soñamos, y no se cansan de darnos generosas lecciones en ese sentido. Son inteligentes y prácticas sin perder de vista la ternura, son increíblemente resistentes sin dejar de ser dulces.Son creativas, están completamente locas.
En este punto cabría volver al inicio y preguntarse: Y entonces, ¿cómo no querer amarlas a todas?
Yo no concibo mi vida sin mis amigos hombres, sin el fútbol de los viernes o las reuniones esporádicas con acceso vedado al sexo opuesto. No concibo no poder demostrarle cariño a alguien dándole un cortito en las costillas, por ejemplo.Y hasta no hace mucho me sentía completo en ese sentido. Desde que tengo amigas mujeres me siento todavía mejor.
Arriba de todo dije que de chiquito no me cerraba ser amigo de las mujeres. Y después dije que tal vez he cambiado.Creo que no es cambiar la palabra sino crecer, y está bastante bueno y seguramente se lo debo sobre todo a un par de amigas.
Mujeres, claro.


