miércoles, noviembre 28, 2007

Festejos 2.012


Antes era un lío combinar para las reuniones de fin de año. Entre ponerse de acuerdo con el lugar, con la fecha, y conseguir algo que no esté reservado ni te mate con los precios, era un lío.
Además de que nunca es una sola reunión: entre la gente del laburo, los amigos, los compañeros de cerámica fría, los del fútbol, etc., se te hacen como 6 o 7 reuniones. Andá a combinar todo eso…
Hasta el 2.009, más o menos, nos arreglábamos adelantando las reuniones para noviembre, a veces octubre derecho. Y claro: esa tendencia creció. Empezamos a hacer las reuniones de fin de año a partir de abril…Cualquier época del año es buena para reunirse, pero es medio bizarro andar deseándonos suerte para el año que viene cuando faltan como 7 meses para que termine éste.
Pero las modas tienen eso de no respetar lógicas, y entonces la gente adelanta también la Navidad en familia para, por ejemplo, no quedarse sin lechón, y andan (una familia de mi barrio, sin ir más lejos) a los cuetazos en julio. Estos son bien molestos, porque no se conforman con hacer la Nochebuena en su propio patio y dejarse de joder, sino que después les da por ir a saludar a los vecinos, y no les podés decir que son las dos de la mañana de un martes de agosto y vos tenés que levantarte a las cinco para ir a laburar.
En el barrio ya los conocemos, y cuando vemos que andan colgando guirnaldas de papel y poniéndole lucecitas al pino del jardín, llamamos al laburo para avisar que andamos con síntomas gripales. Si se van temprano, vamos a trabajar. Pero si los adelantados se tomaron la molestia de comprarte un regalo y además traen Fresita, hasta las 5 no los podés echar: al contrario, les tenés que alabar la ocurrencia y la previsión.

Navidad zafa bastante bien. Es una fiesta más bien invernal, y las garrapiñadas, los piononos, los budines, los turrones y todo eso que tan mal nos caía en diciembre ahora nos fortifica para el duro invierno. Pero la onda trascendió las fiestas, y ahora es común que la gente adelante los cumpleaños, los bar mitzavs y hasta el viaje de egresados: mi prima Vanesa se fue a Bariloche en cuarto grado de la primaria, una cosa de locos considerando que el viaje incluía entradas a Cerebro, Grisú y show de strippers en las habitaciones… Allá ellos.
También están los piolas que pretenden, en una sola fiesta de cumpleaños, celebrar los 35, 36, 37 y 38. Y te exigen 4 regalos para entrar…
Hay gente que adelanta el matrimonio, reserva la Iglesia, contrata al del órgano y el salón para la fiesta, y después se dedica a buscar consorte por Internet.
La cuestión es no dormirse con los festejos, ser más vivos que los demás, y agarrar los descuentos de adornos para el arbolito de marzo/abril.

Este 2.012 me tocó organizar la de fin de año del trabajo a mí. Y se me pasó, no me lo agendé, etc. Con resignación empecé a averiguar recién el 18 de diciembre…y resulta que está todo libre, podés ir incluso sin reserva hasta el 24 a la noche y tenés canilla libre gratis de lo que quieras…cosa que no voy a decir en el laburo ni en pedo: ya avisé que ese día, por ser el organizador, también festejo desde mis 32 hasta los 40 inclusive (con los regalos pertinentes o no entrás).
Pero que pongo la bebida, dije.

viernes, noviembre 16, 2007

Mejor se ponen sombrero

Ayer Fernando Peña estaba indispuesto o algo así, y preguntaba bueno y qué hacemos, qué harías vos para que no esté más De Vido y dejen de afanar, cómo cambiamos ésto, querés cambiar algo o te conformás con comer carne 2 veces a la semana...
Todo había que explicarlo en dos minutos, porque quería sacar 15 oyentes al aire.
Andá a cagar, Fernando.


Si en el programa "Pulsaciones" u otro parecido lo llamaste a Aníbal Fernandez para preguntarle cuánto salía el subte y ninguno de los 2 tenía la más puta idea. Incluso, creo que lo hiciste para que se sepa a qué nivel te manejás.
Ah, también siguen los Fernández, Peña...
Pero de tus amigos no preguntaste nada, ningún oyente tuvo el tupé de marcarte esa cercanía con el poder, cosa extraña en un tipo que viene del under y se da el lujo de cortar a los que no dicen lo que él quiere escuchar.
¿Qué querías escuchar, Fernando? ¿Que vamos a ir a gritar "Que se vayan todos" y después votar a De la Rúa? ¿Que seremos como el Che?
Andá a cagar, Fernando.


No escuché QUE HARIAS VOS, que tenés un medio a tu disposición y talento de sobra para hacer lo que quieras. ¿QUE HARIAS VOS, FERNANDO? ¿Qué harías que no ponga en juego tu amistad con los poderosos?
Se acaba, Fernando, a la larga esto se acaba. Cuando no quede nadie que jamás haya escuchado en vivo a Perón, y se haya cansado de la violencia y el patorerismo, cuando dejen de mentirnos con lo de que es ESTO o nada, cuando le expliquen a la gente por qué no tiene que votar en blanco, cuando dejen de hacer clientelismo y de quemar villas (Y VAN A TENER QUE TERMINAR ALGUN DIA: mirá cómo le fue a Rodríguez Sáa, mirá donde terminó el sorete de Menem), cuando dejen de mandar a liquidar al único socialista que aportaba en serio, cuando le saquen (o le saquemos) los fierros a Moyano, AHI SI QUERES HACE DE NUEVO LA ENCUESTA, FERNANDO.
Entonces te diremos, parafraseando a algún sabio griego, que todo acto de un hombre cabal es político, que ponerle (de mentira, de jugando) el cascabel al gato HOY es meterse en política, que Artaza y Blumberg pueden haber tenido una buena intención, más allá de su indiscutible pobreza moral, pero que HOY los Fernández y otros amigos tuyos hacen que el sistema te chupe.
Que la dictadura (y todavía quedan invalorables colaboradores de aquella en roles de poder) se encargó, entre otras cosas, de aniquilar una generación de dirigentes con ideas de cambio, y sin nada que ver con la guerrilla.



Pero mejor se ponen sombrero, Fernando, q
ue el aire viene de gloria: si no los despeina el viento, los va a despeinar la historia.

Belleza Brasileña

"ENCUESTA:
  • MARADONA ES MEJOR QUE PELE
  • PELE ES PEOR QUE MARADONA"

Esto es parte de lo que puede encontrarse en http://belleza8.blogspot.com/, el blog de mi hermano Claudio (Taty), el que vive en Brasil. Es ingeniero agrónomo, paisajista, ha sido conductor de bus escolar y de un tiempo a esta parte está dando clases de español, merced a un proyecto que presentó y que fue bien acogido por las autoridades del Joan Miró, un instituto que se las da de ir a la cabeza en cuanto a novedades pedagógicas.

Mi hermano imparte sus clases de acuerdo a su propio criterio (supervisado por un profesor de verdad) y ha vuelto a la facultad para convertirse en un profesor completo.

El título del blog es "BELLEZA! Finalmente vas a poder entender lo que Claudio dice en clase", y entre las actividades que ha desarrollado para los chicos mayores, ha incluído la lectura de "La timidez y otras cosas", hecho que me llena de orgullo y además me da la pauta de que Taty está escogiendo buen material para sus chicos... Un post imperdible, con video y todo, es "Cantá con la 12"... Por supuesto hay un link hacia acá y hay proyectos de que yo escriba (o escribamos, porque veo que mi hermano se ha largado a escribir también) cosas para los pequeños brasileros (simpatiquísimos hasta que se calzan la verde-amarela)

Me escribe en un mail: "Además hago una campaña "ES VERDAD: EXISTEN ARGENTINOS MACANUDOS".
Los estoy convirtiendo en mis discípulos para que lleven esta nueva buena por el Brasil.
El otro día varios aparecieron con la camisa argentina o azul, diciendo que ya habian adherido a la campaña.
Con los pibes tengo una relación MUY MUY BUENA, ellos se divierten bastante y yo tambien y aprenden, por ejemplo consiguen leer y comprender "LA TIMIDEZ" y descifrar canciones como DIEGUITOS Y MAFALDAS, claro que algunas cosas (ej. bostera, Gonzales Catan ) les tengo que dar una pista, pero consiguen agarrar el "sentido" principal.
Te mando copia de algunas de las ultimas actividades realizadas con la 8 serie, donde es fácil de percibir mis influencias, que claro que son mucho mejores y mas entretenidas que las de un libro didáctico.
Una de las proximas actividades con la 8 será un texto sobre el "mate" y los voy a hacer tomar mate a todos... si se portan bien , con azúcar.
Espero tus comentários."

Entre las películas sugeridas, les pone "Diarios de motocicleta".

Vean el blog...antes de que lo echen...

martes, noviembre 13, 2007

C. y su “Manual Espantanovios”

5 de Noviembre de 2007


Hace menos de un mes que conozco a C.
Como suele decirse: nos estamos conociendo.
Ante esa circunstancia, uno puede optar por dos caminos: o ir de a poco viendo qué pasa o tratar de que el otro lo conozca en dos horas y compre o se retire del local inmediatamente. Los que optan por el camino rápido suelen tener preparada una lista de Condiciones Imprescindibles que la otra persona debe reunir, aceptar, cumplir, solucionar, bancar, esforzarse por entender y/o acatar a la fuerza.
O no, claro.
En general, aunque optemos por el paso a paso, todos los mayorcitos tenemos de alguna forma la necesaria lista siempre presente: yo no saldría con una menemista acérrima, por ejemplo. ¿Para qué? Seguramente tendremos gustos y formas de vida diametralmente opuestas, y perderíamos el tiempo estúpidamente.
Pero por lo demás, ciertos puntos no son ni tan blancos ni tan negros, y hay ciertas tonalidades de gris que me pueden ir muy bien, aunque yo ni lo sospeche.
Apegarse demasiado a una lista es tan malo como no tener ninguna.

Pero C. les gana a todas.
No tiene una lista: tiene un manual con índice y glosario (Ejemplo: D.U., el tipo tiene que ser D.U., Disponible y Ubicable) para que uno sepa de antemano a lo que se expone. Y, por las dudas, todo está un poquitín exagerado. Es como el prospecto de la mayoría de los remedios: si uno lo leyera con mala leche no lo tomaría ni aunque el S.W.A.T. le esté apuntando a la cabeza.
C. tiene, además, una forma particular de ir presentando el manual, que consiste en tirar 3 o 4 puntos sine qua non rápidamente, repensarlos en voz alta (y en presencia del acusado, digamos), gemir amargamente ante lo inexorable, y después mirarlo a uno con una enorme sonrisa y los enormes ojazos negros enormemente abiertos, con lo cual queda enormemente simpática y además lo que empezó como verdad absoluta termina siendo un asunto salvable, discutible, solucionable con un poco de buena voluntad, o destreza, o imaginación, o experiencia, o dinero en el peor de los casos.

Pero C. no se deja convencer fácilmente. Vuelve sobre puntos que ya estaban medianamente resueltos, insiste en que uno acabará hartándose porque, eso sí, reconoce que es complicada (”hinchapelotas” sería una definición muy justa; aunque no, mejor aún es “Hinchapelotas Redimible”, HR para futuras notas).

C. tiene, también, una especie de Club de Amigas (como yo mismo tengo a “Los Singanis”, fraternidad etílica a la que me honra pertenecer *), y el Club colabora en sostener y refinar las CUALIDADES IMPORTANTISIMAS QUE DEBE REUNIR UN TIPO.
A modo de ejemplo ficticio (o no, porque no estoy al tanto de todas las resoluciones, y sospecho que son muchas, muchas, muchas...), digamos que el Club le asigna un alto valor a la educación del varón, basándose, supongo, en el título universitario que posea. No digo que esté mal, pero lo cierto es que conozco médicos absolutamente incultos (y por ende, plomazos mal para cualquier evento fuera de un consultorio) y qiosqueros con los cuales es posible cuadrificar el círculo durante horas y apelando a fuentes de lo más interesantes, y que además bailan bien el rock.
Sospecho que el Club, puertas adentro, alienta a las integrantes a defender estoicamente los preceptos del Manual, a fin de que ninguna de las socias caiga en la deshonra de, por ejemplo, viajar en colectivo.
Y sospecho también que algunas felices traidoras se toman 3 bondis y un tren para atardecer en la pensión de un abnegado maestro de escuela que la trata como una diosa etrusca y además le ceba mate calentito.

Volviendo a C.: me encanta.
Me encanta que cada vez resulte más fácil encontrarle la vuelta a los TERRIBLES INCONVENIENTES y de que ya los presente con una sonrisa que terminará en beso, y que desde ese punto deriven consecuencias insospechadas, absolutamente placenteras, y seguramente envidiadas por más de una miembro fundadora del Club.

Y futura arpía, si no se cruza a tiempo con un valiente como el que esto escribe.





* Por supuesto, los Singanis también hablan de minas y se analizan casos, para caer siempre en la conclusión de que están todas locas, pero son divinas, y pasar, acto seguido, a la última fecha del torneo de la A.F.A.

martes, octubre 30, 2007

Siestero

Me gusta hacer el amor por la tarde. Es decir: cualquier hora es buena si hay ganas y compañía apropiada, pero la tarde es mi hora preferida.
La noche, por supuesto, tiene sus componentes propios de sensualidad y misterio; de bebidas, de escotes y de perfumes; de sombras cómplices y música especial.
Y la mañana tiene la ternura de la sábana tibia y el pelo revuelto, del despertar entre caricias y con la promesa cercana de café dulce y, tal vez, de una apresurada vuelta a la cama.
Pero la tarde está hecha para travesuras infantiles, para escaparse de la siesta obligatoria e irse a pescar al río, o a robar zapallos del terreno de a la vuelta. La tarde es para jugar a las escondidas sin adultos a la vista, o para meterse en la casa abandonada y no ser nunca el primero en salir disparando.
Agregarle, a la aventura menuda y siempre recordada de esa hora, el elemento sexual es convertirla en una experiencia que, a mí gusto, combina lo que ofrecen la mañana y la noche, y lo supera ampliamente.
La tarde es un punto de inflexión en el día, que puede comenzar con sol y terminar con las primeras sombras. La travesura, en parte, es esa: robarle al día y a la noche un pedacito.
Pero sin premeditación. No vale estipular que los sábados a la tarde se dedicarán a la famosa travesura, porque eso no es travesura. Para ese caso da lo mismo preacordar con el otro los viernes a las 23, que los chicos ya se durmieron y mañana no hay oficina.
Lo mejor es cualquier día de la semana, y si están los nenes habrá que hacer tan poco ruido como cuando uno mismo era el nene y se colaba por la ventana para reunirse con los amigos; alargar de improviso la sobremesa del martes ante la mirada entre preocupada y ya sabiamente divertida del otro; esperar a que se despeje el área de las escaleras y escaparse al revés, encerrarse en la habitación y olvidarse del mundo, de los padres y de los hijos. Y por una rato (largo, si es posible) no tener muy claro si se es otra vez un chico que juega al adulto o un adulto que juega como un chico. Y que no importe tenerlo claro, por supuesto.

domingo, octubre 28, 2007

Salió la Luna





Otra vez mi amiga la Luna se va de viaje y me deja el blog para que se lo cuide. Y a mí, que se me secan los malvones que me dejan en custodia, me genera como una carga de responsabilidad. Y para descargarla un poco le meto en el blog dibujos que acá no me animo y canciones pasadas de moda, o cuentos dedicados de la forma más cursi.

La última vez no salió tan mal el experimento...así que ahora iremos más lejos, seremos más pornográficos en los dibujos y pondremos peores canciones. Total, a la vuelta nos amigamos y listo.


domingo, octubre 21, 2007

Feliz día de las madres


Y gracias, vieja. Por hacerme escuchar desde la cuna cosas como ésta, y haberlas cantado a dúo y a los gritos hoy, entre besos y vinos.



("La niña de Guatemala", poema de José Martí, por 'Los Olimareños')

domingo, octubre 14, 2007

Muzzio Presidente


Urbi et Orbi
Coterráneos:



Se postula cada almóndiga para dirigir el país, que yo en alguna me quiero prender. No digo Presidente, porque eso de andar siempre de traje y besando criaturas con mocos no me gusta nada. Pero de algo voy en alguna lista, si ustedes me apoyan como suelen hacerlo en el 140 y ni me piden disculpas.
Es más: ahora no quiero nada ser Presidente, quiero dirigir el Ministerio de Cosas Pequeñas Pero Que Valen La Pena.
Todavía no tengo la plataforma terminada, porque el zapatero se me cayó de una escalera y en el Durán no tienen yeso hasta diciembre, pero algunos de los temas que abordaré en forma inmediata, tengan ustedes la total seguridad, son los aquí exponidos (esto es para competir con Saá, que escribió “petrolio” y fue Presidente, y dijo que No pagamos más nada, chupala Bush, y lo aplaudieron de pieses) y otros que se sirvan ustedes sugerirme por acá mismo, o me esperan a que sea Ministro y me mandan mail a AquellasPequeñasCosas@MuzzioTeQueremos.gov.ar:

1. Le sacaría un poquito de gas a la Coca Cola, para no tener que andar batiéndola y abriendo despacito la tapita un par de veces.

2. Decretaría que todos los tiros libres contra Chile los ejecutara únicamente el Romy, hasta que tenga setenta años o hasta que Tévez cante bien, lo que ocurra primero.

3. Prohibiría que los mensajes de texto a un teléfono fijo te los vocalice siempre el mismo venezolano: es horripilante que un tipo te diga a la una de la mañana “Sos-el-amor-de-mi-vida” como un Terminator chavista, y encima puto.

4. Castigaría con la pena máxima que me autorice el Congreso al que siga diciendo “quinela”, “diarero”, “crosta” y etc. O sea, no son neologismos: es un castigo justo por necedad, aunque mi madre sufra las consecuencias por éstas y otras que no menciono porque la madre es lo primero y si es de madera qué querés que le haga.

5. Prohibiría el curro fácil de agregarle más hojas a las maquinitas de afeitar descartables. Tiene mucha razón la propaganda esa que muestra una “nueva y mejor” afeitada con una máquina de quince hojas. O inventan algo en serio o por lo menos no hacen publicidad como si hubieran descubierto algo piola.

6.Una medida que tal vez exceda al Ministerio, pero que avalaría con ahínco:Prohibiría la escandalosa unión civil entre gays. Y entre heteros también. Bueno: prohibiría el matrimonio, digamos. Establecería el sistema del serviñaco practicado por nuestros ancestros indígenas para que la mujer demuestre qué tal es durante un año, y si no se la devuelve a la familia y aquí no ha pasado nada, pero no te me llevás ni un DVD o cobrás (el plazo puede modificarse; en todo caso me escriben y vemos).

7. Y cosas así. Por ahora no se me ocurre nada más, aunque ya estoy pensando en enmendar el punto 2, y que Riquelme patee siempre contra cualquier selección, y no sólo los córners y tiros libres, sino hasta el saque de arco y la pelota afuera cuando hay uno moribundo.

Coterráneos: Participen y llévenme al Congreso, o por lo menos me acercan hasta Palermo. Muchísimas gracias.

sábado, octubre 13, 2007

Lluvia en Alchagualasto (*)


Una gota. Otra. Ahora un trueno, pero todavía no se decide a llover. Me dicen los paisanos que no me haga muchas ilusiones, de todas formas. En Alchagualasto la lluvia es más bien un deseo permanente, que pocas veces llega a concretarse. Y la tierra partida y reseca les da toda la razón a los que dudan. Los escasos animales son puros huesos pegados a cuero tirante. En los tres meses que llevo aquí, es la primera vez que cae una gota. Me siento culpable por irme en unos días a lo que ya se me representa como el Paraíso. Vuelvo a Tucumán, para una revisión en Los Menhires.
Pero ahora es Alchagualasto y su aridez acobardante. Y los preparativos de una lluvia que acaso nunca se produzca. Si lloviera, sería una despedida ideal. Me iría dejando a Beatriz Montes un poco más contenta. A esa Beatriz un poco inconciente, vendedora de pan casero y flores secas, que me ha querido a su modo silvestre y asombrado.
Vaya uno a saber qué fue lo que pensó cuando le dije que era espeleólogo: Beatriz toda ojos negros y sonrisa por las dudas; Beatriz tímida al principio y después Beatriz estrenando amores furtivos con espeleólogo viejo y cansado.

Reseco sería una adjetivación fácil. Diría que me he dejado absorber por el entorno y entonces no. Viejo y cansado, pero todavía húmedo y permeable. Acechando adolescentes lluvias bienvenidas, pero sin tragarlas con avidez, sino dejándolas hacer su labor vivificante de a poco. Que vayan regando los viejos canales siempre sedientos, pero sin apuro.

Yo soy, entonces, como Alchagualasto, pero no enteramente reseco. Y ella es la lluvia.
Tucumán sería entonces mi esposa, adonde tengo que volver siempre.

Si lloviera, se abrirían otras posibilidades. Significaría que a veces las amenazas se cumplen y que las nubes pueden desviar su camino y hacerle perder la apuesta a Don Sixto, tan porfiado como para jugarme un porrón de ginebra a mano de la sequía.
Si lloviera, yo también podría desviarme del Tucumán, tal vez para salir de nuevo en Alchagualasto, como aquella vez en la Cueva del León: 3 horas de camino a cuatro manos para desembocar en la misma galería imponente. Solo que aquella vez fue una frustración y ahora sería como una fiesta.

Tal vez, ni siquiera haga falta que me vaya.
Tucumán es una vieja caverna conocida. Es cierto que uno anda cómodo por sus túneles, seguro de cada pisada y sin nada de riesgo. Las viejas esperanzas de aventura y descubrimiento se fueron reemplazando por terreno sin fisuras, tranquilo. Uno se siente a gusto haciendo inventario en lugar de descubriendo. Renombrando lugares indefinidamente, con la sensación de sentirse a salvo.

Hasta que uno se topa con Beatriz. Y las ansias de exploración afloran sin estorbos. Y uno se da cuenta de que ha estado engañándose otra vez, demorándose en tareas de bibliotecario. Entonces se ve claro que sentirse a salvo era lo más parecido a estar muerto. Reseco (acá sí) como Alchagualasto en enero.

Ahora veo caer otras gotas. Pero parece que son las últimas. De repente la llovizna cesa por completo. Habrá que ver si mañana se decide, o a la noche.

...

Indiecita linda, cuevita nueva, refugio calentito para una noche lluviosa. Pero sigue sin llover. Nos dedicamos afanosamente a la exploración, Beatriz Montes y yo. A conciencia investigamos pliegues y elevaciones curiosas, sin apurar la vuelta a la superficie.
-¿Y cómo es tu esposa?, pregunta por fin.
Me he quedado un rato mudo, no porque me haya sorprendido sino porque me obligo a contestarle la pura verdad.
- Es mi compañera de viaje. Es distinta a mí, más serena. Nos conocemos y respetamos... Los dos sabemos qué le quedó pendiente al otro, adónde quiso y no pudo llegar. Y no jodemos con eso.
- Ah, ya veo –dice Beatriz -. Parece una buena mujer para vos.
La miro directo a los ojos para ver si hay doble intención o algo por el estilo. Pero por supuesto que no hay. La indiecita pregunta desde su rincón de inocencia y dice lo que le parece.
-¿Pero la amas o qué?, dice después de un rato.
Y entonces decidido que ya estuvo bien de interrogatorio. Y que las cuevitas jóvenes no deberían hacer tantas preguntas, sobre todo a los hombres grandes que no quieren contestar algunas cosas. Así que vuelvo a la exploración un poco bruscamente, y ella se resiste apenas pero quiere saber y es una pregunta insidiosa que hoy no tendrá respuesta.

...

- Si no cambia el viento, difícil que llueva, doctor.
Eso me pasa por preguntarle a Don Sixto. Estoy seguro de que me diría que no va a llover aunque el cielo esté por venirse abajo. Lo miro y él sonríe porque me adivina el pensamiento.
- Pero, a lo mejor... quién sabe – agrega condescendiente.
Se termina el trabajo en Alchagualasto para mí. Apenas una recorrida por las casas de los amigos y ya comenzaré a preparar el equipaje y cargarlo en la camioneta.

Dejo para el final la casa de Beatriz. He preferido que no venga ella a la posada, supongo que para empezar a poner las cosas en su lugar. Ella en el suyo y yo en el mío. Que no es ni puede ser Alchagualasto. Haberlo siquiera pensado es irrisorio. ¿Qué vida haría en un lugar así? Me consumiría indefectiblemente, arrinconado por la aridez de la montaña y de la vida monótona en un pueblo abandonado del mundo. Y mi confort y la seguridad al lado de mi esposa...

Beatriz me espera con su carita arrobada en la que hoy aparecen nubes de tristeza. Iguales las nubes en el cielo y en la cara de mi indiecita.
-¿Sabés? Pensé y pensé, y estoy un poco triste por vos. Porque no pudiste contestar lo que te pregunté. A mí me parece que no vas a estar más contento allá. Acá...

Beatriz hace un gesto hermoso en el acá, que incluye al pueblo y a ella misma, y yo le agrego lo que Beatriz no puede saber: cadáveres de sueños que nunca terminaron de inhumarse, mi vida dilapidada por elegir siempre volver a mi caverna conocida.
Pero no es eso. El problema no es mi mujer. El problema es el tiempo que se ha gastado mientras tanto. Los infinitos renunciamientos a lo que me hacía ser en definitiva. El problema es haberse hecho miles de boicots con tal de que los vecinos nos acepten, de que mi mujer me quiera a su manera. Imposible explicarle eso a Beatriz, ahora.
Mejor besarla largamente. Acariciarle el pelo azabache y secarle la única lágrima que derramará Beatriz, porque no se derrochan los líquidos en Alchagualasto.

...

Cómo pude olvidarme de la apuesta de Don Sixto. Demasiado tarde ahora, ya hay treinta kilómetros entre la camioneta y el pueblo. Nunca es tarde, pienso, y me río de la vieja frase absurda mientras tiro la Dodge a la banquina y me preparo a pegar la vuelta. Y además que no me sentiría bien dejando una deuda sin pagar. Demasiadas tengo, como para que una más se haga un peso insoportable.

En cuanto consigo frenar, el primer goterón se hace pedazos contra el parabrisas. Y otro, una docena más. Toda una tormenta entera, que gana fuerza como la Dodge gana velocidad y como gana cuerpo en mí la idea. Un vendaval que se saca las ganas mientras me acerco al pueblo, pasando los cien kilómetros.

Y comprendo que en realidad le gané la apuesta al viejo taimado. Tal vez algún día vuelva a cobrársela, me digo mientras paso de largo el pueblito a ciento cincuenta y sigo, por ahora sin rumbo, pero seguro que no a Tucumán y eso es también como tener un rumbo. O algo como eso, y que se siente muy bien, pienso mientras voy dejando atrás las últimas casitas y me siento feliz por Beatriz, que debe estar mirando como llueve, por fin llueve, sobre Alchagualasto.




(*) No es que estemos refritando ni faltos de ideas. Pero de este cuento ya casi viejo sólo había posteado un pedacito, y volvió
insidiosamente (como dice él mismo) hace unos días, y no me ando autoleyendo cuando hay tantas cosas mejores para leer. Pero volvió y se ganó su espacio completo, si quieren mi opinión.

jueves, octubre 04, 2007

Exclusivamente para el YAYA



"La inspiración es una prostituta que coquetea conmigo, pero se acuesta con Serrat" (Joaquín Sabina)

domingo, septiembre 30, 2007

Los círculos de fuego


Esto no es un cuento.
(‘Esto no es una pipa’ – René Magritte)

El círculo de fuego que me rodea tiene unos seis metros de diámetro, y no es perfecto. Tampoco es uniforme la altura de las llamas: algunas sobrepasan largamente los cuatro metros y otras no llegan a los dos o tres. De todas formas, en cualquier lugar el fuego supera mi estatura. En el centro del círculo es donde reflexiono o desespero; también, es donde me rearmo para intentar otra fuga. Ya lo dije: las llamas son desiguales. Pero no dije: sé que hay huecos entre ellas.
Lo sé porque los he vislumbrado entre el infierno. Hace mucho tiempo hice marcas en el suelo para orientarme, pero los huecos sin fuego (las salidas) nunca permanecen en el mismo lugar. También hice marcas para no ir hacia determinados lugares, pero fueron tan inútiles como las otras: tampoco las llamas permanecen iguales. Todo cambia constantemente. Con desesperación (con miedo, también), intenté borrar todas las señales y ahora el suelo de mi prisión es un caos de huellas sobre huellas. Por suerte, la intensidad de las llamas tampoco me permite ver con claridad esas señales de mis fracasos, que me debilitarían. Así que, en cierta forma, el fuego también me mantiene vivo, y alerta. Debo cuidarme de no caminar enceguecido o me convertiría en una pira humana enseguida. Muchas veces me he acercado demasiado a los lugares nefastos, y las llamas mordieron mi carne y la laceraron malamente, aunque todavía resisto, y quiero salir.

Sólo el centro permanece inalterable. Cuando consigo volver a él, después de un intento especialmente doloroso o cuando no puedo evitar gritarles a las llamas y dejarme arrastrar al desaliento, luego descubro que el centro permanece inalterable. No sin que pase un tiempo, claro está. Pero el centro, que es el punto más alejado de las llamas, tiene propiedades curativas y al cabo vuelven la cordura o la cicatrización. Este centro, con todos sus poderes, tampoco pretende retenerme. Al contrario: él y yo, que somos lo mismo en esencia, sabemos que la misión es atravesar el muro de fuego, descubrir el instante preciso en que las salidas estarán al alcance, y salir.
Ya lo hemos hecho antes, sueño a veces que me dice una voz supuestamente alentadora. Pero al despertar, esos son los días más terribles, cuando no puedo evitar aullar horas enteras ante las llamas más altas, o quemarme tal vez a conciencia, como castigo. Porque si ya he salido, me pregunto, por qué he vuelto. O acaso éste sea otro círculo: me parece recordar otros, pero en esos días no confío demasiado en mi mente.

Pero el centro permanece inalterable, y cuando pretendo resguardarme en él y curarme, y tal vez quedarme en ese preciso lugar para siempre, él y yo, que somos lo mismo en esencia, sabemos que la misión es salir. Y que tal vez sólo pasemos al círculo siguiente, pero confiamos en que haya más salidas o menos fragor en los fuegos. Y entonces abandono el centro, y continúo buscando, y las llamas parecen menos pavorosas por un tiempo.
Y he descubierto lo más importante, aunque todavía no he podido llevarlo a la práctica: el verdadero logro sería llevarme el centro (que es mi esencia) conmigo, colgármelo como un talismán indestructible antes de intentar el pasaje, y profetizo que una vez que lo logre los fuegos se mostrarán sumisos, y me enseñarán las salidas con respeto.

martes, septiembre 25, 2007

Una consulta telefónica

- …¿Hola…?
- Buenas noches, Doctor Villafañe, disculpe que lo moleste a esta hora…
- Ah, Santiago…¿Qué pasa? Estaba durmiendo…
- Doctor, le ruego me disculpe, pero tengo un caso que quisiera consultar con usted…
- Está bien, Doctor…dígame…
- Es un paciente masculino, Doctor, que recibió cuatro balazos que al parecer no interesaron órganos vitales, pero no sé cómo evaluar las prioridades, Doctor, es decir: por cuál de los balazos empezar. Salud.
- Doctor, ¿es un trabajo hipotético para su tesis o qué? ¿¿Salud...??
- No, Doctor Villafañe…lo tengo acá…
- ¿¿¿Desde dónde me habla, Santiago???
- Desde el quirófano, Doctor…
- ¿Y el jefe de guardia, Santiago? ¿¿Está usted solo??
- Sip…
- Pero usted…disculpe Santiago, pero usted recién…
- El Jefe se fue, Doctor. Acá es así.
- Bueno, no pierda la calma…
- Noooo, Doctor, me tomé unas pastillas con una cervecita y estoy bár-babaro…
- Ah…
- Me estoy tomando otra bien fresquita, já.
- Santiago, escúcheme…¿Está seguro de que el hombre vive, por lo menos?
- Güeno…hace un rato se quejaba...
- ¿Dónde se alojan los impactos?
- ¿Lo qué?
- Los balazos, Santiago, ¿dónde?
- Tiene uno acá…en el brazo…hmm…derecho. Otro en la gamba del mismo planis…ferio…Uno directamente en el metacarpiano ilíaco…Uuuh, feo.
- ¿¿¿Dónde???
- (¡¡¡Aaagh!!!) Bueno, acá. Este le duele, se ve, porque se lo toqué y se quejó. Disculpe, maestro…Sana, sana…
- Por Dios, Santiago. Sí, lo escuché. Por suerte vive todavía. Yo no llego allá ni en una hora, tiene que concentrarse, Santiago.
- Lo recagaron a tiros, Doctor. El cuarto lo tiene en el mate.
- ¿¿¿Tiene un tiro en la cabeza????
- Sí. Un asco…Corra el melón para el otro lado, maestro, que se le están salien…
- ¡¡Ese es el fundamental, Santiago!!! ¡Detenga la hemorragia, controle la presión!
- Ah, usté lo dice muy fácil. Che, quédese un poco quieto, pelotudo.
- Santiago, ¿hay orificio de salida?
- No le voy a mirar el orto, Doctor…
- ¿¿¿De qué está hab…???
- Me niego, ¿y qué?
- El disparo en la cabeza, Santiago, ¿tiene otro agujero por donde salió la bala?
- Aaah, me tendría que fijar, ¿no?
- Haga eso, por favor…
- A ver… Tranquilo, negro. Tengo que verte la cabecita del otro lado. (¡¡¡Aaaggg!!) No, no, sin caprichos porque me voy a la mierda... ¿Doctor?
- ¿Sí, Santiago?
- Tenemos suerte, no hay ningún aujerito. ¡¡¡Salud!!!! Tomá un poquito, negro, estás bárb…
- ¡Peor, Santiago! ¡La bala sigue en la cabeza y eso le está produciendo presión!
- Ah…No tomés más, negro.
- Santiago…
- Se ve que tan mal no está, porque me afanó la botella.
- (Gracias, tordo)
- ¿¿¿¿Lo escuchó??? Habla y todo… Basta, negro, te va a dar acidez…
- ¿El paciente está tomando cerveza?
- Y cómo…
- No me lo explico, pero tal vez tengamos suerte…
- Te dije basta…(¡Uh!) Ah, ¿te duele? Entonces soltá…
- Tal vez el disparo en la cabeza pueda esperar…No está en shock, evidentemente…Pero hay que detener cualquier hemorragia…Me preocupa el…
- (¡Dejá la birra, puto!) ¡Shhh!…Te voy a meter una piña, no me dejás escurrrchar al Doctor Villafañe. Disculpe, Doctor.
- Decía que…
- (¿Te aguantás los chispazos, gil? Dame la…) ¡¡¡Shhh!!!
- …me preocupa la posibilidad…
- Doctor Villafañe, un momento…
- Es que no debemos perder tiempo…
- Ya está. Se durmió…
- ¡No, no, despiértelo, Santiago!
- Negrito, despertate.
- Santiago, es importante mantenerlo despierto.
- ¿Negro? ¿No querés más?
- Santiago…
- Dale, negro… ¿Doctor? Creo que se murió.
- Revise…
- No, Doctor, se murió: si no reacciona con la botella en la boca, está muerto.
- Qué tragedia…
- Qué hijo de puta…se la tomó casi toda…
- Lo dejo, Santiago…Esto es terrible…
- Sí, ya cerró el bar...Un gusto, Doctor. Y gracias.