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martes, enero 05, 2010

Cielo e Infierno


- Yo lo que no sé – dijo Bernardo – es con quién me va a tocar, o con cuántos…
- ¿Por?
- Porque viste que dicen que uno se junta con todos los seres queridos, todos los que nos presidieron…
- Sí, algo así.
- Y bueno, yo me casé tres veces, vos sabés.
- Ah, sí, a vos te tienen que habilitar un espacio grande…
- No, en serio, Bazán, a mí esa milonga de los seres queridos me preocupa. Y además, ¿cómo es? ¿Son todos los que uno quiso, los que lo quisieron a uno, o solamente los conrrespondidos? ¿Cómo es?
- Para mí… - Bazán prendió un cigarrillo. Inhaló profundamente y soltó el humo entre las palabras – Para mí que debe ser solamente el último, y correspondido. Imaginate que a alguien que ya no querés, o que directamente detestás, que terminaste para el carajo, no te lo van a poner al lado por toda la Eternidad. ¿Qué clase de Cielo sería ese?
- Pero yo las quise a las tres, Bazán. Enviudé y me volví a casar, pero nunca dejé de querer a ninguna.
- Cierto, vos enviudaste. Es un caso complicado, Bernardo.
- Sí, ¿no?
- A lo mejor no. A lo mejor estás con las tres y ellas lo aceptan y vivís como un jeque con su harén, Bernardo.
- Bueno… - dijo Bernardo con una sonrisa.
- ¿Qué hay?
- Que sería un poco como acá, entonces. Porque yo salía con Berta cuando Elisa todavía estaba viva. Y con Susana empecé antes de que Berta…
- Uh...¿Y alguna se enteró, alguna vez?
- Que yo sepa, no… Creo que no.
- Ay, hermano - dijo Bazán -. A vos te van a estar esperando las tres. Sonrientes, hermosas como nunca. Te van a estar esperando en baby-doll, Bernardo, las tres con las manitos atrás, con una mirada lujuriosa, y sobre todo con las dos manitos atrás, como escondiendo algo.
Te van a llamar las tres, dulcemente, y vos no vas a saber si estás en el Cielo o en el Infierno.

martes, septiembre 08, 2009

Salimos en Oblogo



Acaba de aparecer el número 15 de Oblogo, la revista que publica material de los blogs. Por esas cosas de la vida, en éste número hay un artículo mío, y un comentario del Dandy. Explica la gente de Oblogo que ponen comentarios del post para que la revista tenga algo del carácter interactivo de los blogs. Me alegra que hayan elegido el comentario del Dandy, porque en el post yo había incluido una frase de Diego (el Dandy)

Pero es raro vernos ahí, con formato de revista, al lado de otra gente...Por suerte lo tengo al Dandy comentándome al costadito, como para no sentirme tan desubicado.
Estoy esperando que me lleguen las de verdad, de papel, que me prometieron, y veremos cómo las repartimos.
Nuevamente, gracias a ustedes y la gente de Oblogo.

domingo, agosto 30, 2009

Mirálo a Bazán

O mejor todavía: leélo en papel!
Llego a casa y me encuentro el siguiente mail de alguien de OBLOGO:

Estimado Sergio,
Te escribo para pedirte autorización para publicar tu post Otros apuntes de Bazán en uno de los próximos números de la revista Oblogo. Oblogo es una revista en papel que se distribuye gratuitamente en Buenos Aires y cuyo contenido proviene mayormente de la blogosfera. Es un emprendimiento hecho a pulmón por un grupo de personas vinculadas a Internet y a la blogosfera (no hay ninguna empresa ni grupo de medios detrás de esta aventura). Ya editamos 14 números de la revista y ya llevamos distribuidos casi 200.000 ejemplares en forma gratuita en diferentes lugares de la ciudad (subtes, universidades, empresas, talleres de escritura).
Si te interesa, podés bajarte los números anteriores de la revista de nuestro sitio:http://oblogo.com/
Hemos publicado a bloggers y escritores como Hernán Casciari, Pedro Mairal, Gustavo Nielsen, Jose Saramago, Podeti, Carolina Aguirre, Diego Gualda, Marcelo Figueras, Artemio López, María Esperanza Casullo, Eduardo Berti, Alejandro Rozitchner, Reynaldo Sietecase y Daniel Link, entre muchos otros. La idea que nos motiva es proveer un material de lectura alternativo a los medios masivos de comunicación y difundir los blogs. Nos proponemos entretener y ayudar a la gente (sobre todo a los que todavía no leen blogs) a descubrir las nuevas voces que resuenan en Internet.
Queremos incluir contenidos variados (humor, vida cotidiana, comentario social, etc.), con estilos y perspectivas definidas y -a la vez- diversas de las que se oyen todos los días. No nos interesa informar ni competir con revistas de actualidad, política o economía, sino generar experiencias de lectura novedosas. Nuestra política editorial privilegia la calidad del material, en un contexto pluralista en el que las opiniones de los autores pueden divergir. En este momento no podemos retribuir económicamente a los bloggers, pero sí nos comprometemos a indicar claramente el autor, el nombre y la url de su sitio web, y la URL del post.
Creemos que así ayudamos a los autores a difundir su producción y a incrementar su tráfico.Responderemos gustosos cualquier duda adicional que tengas. Si te interesa que publiquemos el post en los próximos números de Oblogo, te pedimos que nos respondas a la brevedad. En caso que tu respuesta sea afirmativa, indicanos también:
- Cómo te gustaría firmar (o sea, tu nombre o un seudónimo)
- A dónde te podemos hacer llegar ejemplares.
- Cuáles son tus posts favoritos de tu blog (o con mejor recepción de tu público).
(Otra pregunta: ¿Bazán es un persona real o un personaje de ficción tuyo?)
Muchas gracias y quedamos en contacto,


****


Bueno, ya dije que sí y mandé algunos otros post que a mí no me parecen tan malos.
¿Alguien quisiera sugerirme algún post que le haya gustado especialmente?
Muchas gracias, a ustedes y a la gente de Oblogo!


domingo, agosto 16, 2009

Otros apuntes de Bazán


(Cielo e Infierno)


Lo que me molesta de la muerte es la certeza de que voy a ir al Cielo.
Con mi ineptitud para las canalladas grandes lo más seguro es que vaya ahí, y eso es lo que me aterra, Bernardo: que me junten con otros boludos como yo, que se la pasaron siempre al borde de la gran cagada y al final no se animaron; que me encarcelen para toda la Eternidad con otros pusilánimes porque nos confundan con gente realmente buena, y encima ya no tengamos ninguna oportunidad de redimirnos. Porque sería el colmo que pudiéramos dar rienda suelta a nuestros odios y bajezas en el mismísimo reino de los cielos, ¿no? Una aberración, sería.

Imaginame ahí, Bernardo...tocando el arpa en camisón, capaz que rezando y hasta aplaudiendo cada vez que aparece el Mandamás...y por dentro triste, sabiendo que estoy de colado, que la verdadera Felicidad hubiera sido no ser hipócrita, haberse animado, y después pagar con gusto; cogerse a la cuñada, afanarle al patrón negrero, meterle cuatro tiros a algunos que los merecían y a otros que no tanto, pero que nos hubiera encantado borrar del mapa.

Y después sí, con la cabeza bien alta a pagar los pecados cometidos. A recordar con cada tormento que lo merecemos ampliamente porque hicimos todas las cagadas que pudimos, porque no fuimos hipócritas ni pusilánimes.

Aunque...si la cosa estuviera realmente bien organizada (y desconfío bastante), digo, si realmente Dios no fuera un burócrata más que a todos les aplica la misma tablita, y efectivamente nos tuviera reservado un Paraíso personal a cada uno, a lo mejor justamente el premio es que te dejan hacer lo que acá no pudiste o no te animaste, incluso la peor canallada. O como el Dandy, que quería un Ministerio de Sueños Incumplidos atendido por angelitas en bolas. A lo mejor no es una aberración...

- Miramar - dijo Bernardo.
- ¿Miramar qué?
- A mi me hubiera gustado conocer...
- Ah...Y bueno, tu Paraíso sería como Miramar...Medio pelotudo, pero por eso digo que debe haber uno para cada uno.
- Miramar con Libertad Leblanc y yo, solos.
- Ah, ahora sí...

martes, marzo 03, 2009

Apuntes de Bazán

Lo que sigue son apuntes para una novela, que en principio sería como "Diario de la guerra del cerdo", pero al revés: acá los atacantes son los viejos. La idea es que la organización (y sobre todo los métodos) que van a usar los viejos me permita incluir buenas dosis de humor, aunque sea negro. Pero la verdad es que todavía no salió ni un poco de eso. Quedan advertidos.

(Bazán en el club, al grupo de viejos, olores)
Para odiar bien no hace falta tener razones altruístas, lo que hay que tener es odio. Mucho odio, y tan en estado puro como sea posible.
Hay que odiarse uno mismo, para empezar. Odiarse por haber envejecido, por encontrar chotos e insoportables a los de la misma edad, porque la pija no se te para más, porque a cada rato se suma una razón para volarte la cabeza.
Sentir un odio redoblado por cosas como ésta; esta me pasó a mí mismo, señores Viejos de Mierda que me escuchan: hacía un tiempo que todo olía mal, había un olor feo en el aire, flotando, y yo fruncía la nariz y me preguntaba cuándo iba a caer por fin el aerolito purificador, cuándo el Angel de la espada de fuego iba a terminar con esta porquería de mundo, si ya se percibía el hedor de la carroña.
Y era yo, señores. Era mi propio olor a rancio el que sentía, era mi propio halo podrido el que me envenenaba el aire. ¿Cómo no odiar con toda el alma, entonces? Con estas cosas, ¿cómo no salir a matar, señores? ¿Cómo no querer reventar al primer guacho que se cruce?
Ese es el Odio Primero, del que tenemos que partir: un odio sin más explicaciones que el habernos dado cuenta de que la vejez es una estafa, una tortura insoportable para los que ni siquiera tenemos el consuelo de habernos vuelto idiotas; un castigo innecesario y alevoso, desmedido, una burla, una justificación para el suicidio en masa apenas cobrada la primera jubilación. Hay que irse, señores.
Entender esto y no irse es prestarse para la joda, es hacerle el caldo gordo al que te quiere seguir humillando. Hay que irse, viejito.
Pero hay que irse bien. Antes de irnos…hagamos lo que tengamos que hacer.
O mejor: hagamos lo que se nos cante.
¿Quién puede decirnos nada? Yo no voy a escuchar a nadie. A la mierda los audífonos, señores.

(Bazán a Bernardo, mujeres)
Cuando yo era muy chiquito miraba a las nenas y pensaba con horror que iban a crecer y se iban a deformar. Estaban tan lindas, yo en ese momento las hubiera dejado así para siempre, como muñequitas. Me gustaban las nenas de mi edad, más o menos hasta los 7 u 8 años.
A esa edad me empezaron a gustar más grandes que yo, de 13 o 14, ya con proyectos de tetas. Me parecían perfectas en ese estado larval, previo a la maduración definitiva. Pero ya intuía que las minas más grandes estaban mejor que las de mi edad, y me generaba cierta ansiedad. Siempre me apasionaron las mujeres, vos lo sabés bien.
A los 20 más o menos descubrí que las de mi edad estaban buenas, pero también me gustaban las de 40, o más. Y me sentí casi feliz, Bernardo, porque mirá la conclusión que sacaba: Cuanto más grandes, mejor.
Sostuve esa pelotudez un buen tiempo, porque a los 20 no existe la vejez, hay como la idea de una vida más o menos igual pero con más años, no se pueden imaginar todo el cansancio, todos los dolores...
A los 20 se es un ignorante completo de estas cosas, Bernardo. Y entonces yo andaba contento, casi tranquilo porque la principal razón de mi vida siempre fueron las minas, y creía que tenía el rubro asegurado hasta que me muriera. Un disparate absoluto, obviamente.

(Bazán y Bernardo - el robo al banco)
- Vos te acordás, Bernardo. Si lo planeábamos por lo menos una vez por trimestre. Y nunca lo hicimos. Pero cada vez que lo analizábamos, entendíamos que no estaba mal asaltar el banco. Y no éramos delincuentes, ni tampoco jóvenes idealistas ni esa poronga. Nosotros queríamos la guita, pero al mismo tiempo sabíamos que afanársela al banco no podía estar tan mal, ¿no?
- Tendríamos de habérsela afanado, pienso.
- ¡Y eso es lo que te digo, beninún!
- Flor de turros, los bancos.
- Pero había una gran diferencia, Bernardo: en ese momento teníamos cosas que perder. Podíamos ir en cana o podían matarnos. O podía salirnos bien y pararnos para toda la cosecha, pero nos teníamos que ir del país.
- A Paraguay – dijo Bernardo y se le llenaron los ojos de lágrimas.
- ¿Te acordás? A vos te hubiera gustado irte a Paraguay, ¿eh?
- Eh, claro.
- ¿Por qué no lo hicimos, hermano? ¿Por qué no te fuiste con la paraguaya? ¿Para qué nos quedamos, me querés decir?
- Yo me casé – dijo Bernardo pero como si no quisiera decirlo.
- Sí, te casaste. Dejáme de joder, Bernardo.
- Eh, las obligaciones.
- Por eso, las obligaciones – dijo Bazán y se quedó mirando el piso.
- Tendría de haberme ido, ¿no?
- Pero por eso te digo que esta es otra oportunidad, ¿entendés?. Distinta, pero otra oportunidad. El amigo de tu nieto…
- Ese es un sorete, Bazán. Y mi nieto también.
- Pero el pendejo, el amigo de tu nieto…
- ¿Qué hay?
- Nada –dijo Bazán y se le iluminaron los ojos-. Pero labura en un banco, ¿no?
- Sí…me parece que sí.
- Creéme, Bernardo. Ese sorete va a afanar el banco para nosotros.