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miércoles, agosto 18, 2010

El "insonoro" de Leonardo



De los innumerables proyectos que pergeñó Da Vinci, uno de los menos conocidos es el del "Excusado Papal sin ruidos", más conocido como el "Insonoro".
Los motivos de este desconocimiento quedarán claramente expuestos a continuación.

El curioso artefacto le fue encargado a Leonardo por el Papa León X, miembro de la poderosa familia de los Médicis. Leonardo había entrado al servicio del Papa en 1513, pero en aquellos momentos Rafael y Miguel Angel obtenían los mejores encargos del Vaticano.

Leonardo no recibió más que encargos modestos y parece que no participó ni en la construcción de las numerosas fortalezas romanas ni en el embellecimiento de la capital.

«Los Médici me han creado, los Médici me han destruido»
, escribió Leonardo, sin duda para subrayar las decepciones de su estancia en Roma. Pensó que nunca se le dejaría mostrar su capacidad con la realización de un encargo importante.

No es de extrañar que, a pesar de lo estrafalario del pedido, Leonardo haya dedicado toda su capacidad inventiva y su sapiencia artesana a la confección del "Insonoro".

En efecto, cuando el Papa León X le explicó que "no era consecuente con la dignidad del Sumo Pontífice ejecutar esos ruidos vulgares, más propios de la canalla que del Representante de Dios sobre la Tierra", y que no sólo debían evitarse "hacia afuera", sino que tampoco el Papa debía oírlos "porque le distraen de sus siempre altísimos pensamientos", Leonardo supo que tenía un desafío y una oportunidad únicas.

Anota Da Vinci en su Cuaderno XXVII, poco antes de comenzar el proyecto: "Sería tan simple complacer a Su Santidad si se tratase solamente de evitar que los ruidos se oyesen desde afuera...bastaría con aislar acústicamente la Cámara, revestirla apropiadamente, sellarla, y la operación sería finnita. Pero ésto...
A priori el pedido del Papa reviste dificultades invencibles: desaparecer los rugidos intestinales, soslayar los abominables gases, neutralizar la cantata de los esfínteres, acallar el inexorable y húmedo derrotero de sólidos y líquidos para que ni siquiera el Papa los oiga...
Sin embargo, de lograr semejante hazaña vislumbro un porvenir venturoso, y confío en poder lograrlo. Poseo los suficientes conocimientos anatómicos, los ingenieriles y hasta los meramente arquitectónicos para lograr que su Santidad haga sus necesidades con el mismo talante etéreo con que dispersa el incienso..."

Lamentablemente para Leonardo, el proyecto fue un rotundo fracaso.

En la mañana del 15 de Agosto de 1514, el Papa León X preside una Junta con los artíffices Rafael, Leonardo y Miguel Angel. Se discute el secado de la Laguna Pontina, perteneciente al importantísimo duque Juliano II de Médicis, también presente en la reunión. Numerosos cardenales y obispos ofician de secretarios y acarrean los planos y actas que los Maeses discuten acaloradamente. Su Santidad asiste a la junta con mal disimulada indiferencia. Poco le importa la Laguna, aunque el proyecto es de suma importancia. Trascendental.
Impostergable.

Pero la noche anterior el Papa ha cenado con Leonardo y sabe que el "Insonoro", su proyecto personal, está casi finalizado. "Sólo faltan algunos detalles", había dicho Leonardo.
La buena noticia acrecentó el por lo general frugal apetito del Pontífice, que dio cuenta de tres raciones de bacalao a la piamontesa, abundantes alubias y habas y una generosa provisión de su postre favorito: Cappezzoli di Venere (Pezones de Venus), una mezcla explosiva de castañas con cognac.

De pronto, algo nubla el apacible semblante de Su Santidad: un conocido temblor, seguido de una dolorosa contracción de sus intestinos le transforma la sonrisa en un rictus. León X comprende sin sombra de duda que necesita mover el vientre con urgencia, y que lo que se avecina tendrá dimensiones apocalípticas.

Se le escapa un gemido, y tal vez algo más.

Alza una ceja interrogante el duque Julianno, se acerca solícito el Cardenal Bertoglio, detiene su exposición Michelángelo Buonarroti. Todos miran expectantes al Santo Padre.
León X sabe que no puede detener la reunión, y una súbita inspiración lo tranquiliza: ordena a Leonardo que le acerque el "Insonoro".
No abandonará el recinto, continuará la reunión mientras la nueva maravilla de Da Vinci entra en funciones.

Duda Leonardo, pero sabe que no puede negarse: los miradas de Rafael y de Miguel Angel, socarronas, lo trastornan. Y sin embargo, el artefacto no fue probado nunca...
Alza al Papa un dedo acuciante:
- Maese, súbito, per pietá.

Corre Leonardo hasta su taller, casi está volviendo antes de haberse ido, vuela el genio por los sagrados pasillos...
Y estrella el "Insonoro" en una curva demasiado cerrada: no parece haber daño, pero nada es seguro.

Irrumpe Leonardo en el salón y León X casi se tira sobre el insonoro... Apenas dos metros y una delicada cortina lo separan de la mesa del debate. Imperturbables, los cardenales, los obispos, el Duque y todos los presentes simulan seguir con la reunión, procuran darle algo de intimidad al Papa.

- Io dico che la profunditá della Lagunesa... - comienza Miguel Angel, cuando sobreviene el desastre.

***

Tal vez fueron los detalles que faltaron.
Tal vez fue el golpe en la curva cerrada.
Tal vez el aparato estaba perfecto, pero el bacalao y las castañas pudieron más. Muchísimo más.
Leonardo fue desafectado para siempre de la corte de León X.
Y a éste, vulgarmente, se lo empezó a llamar "il Caca".

Se desconoce el destino del "Insonoro", lamentablemente.

domingo, julio 18, 2010

Bonito, pero falso

Me llega un powerpoint lindo, que dice que las formas de los números arábigos se corresponden con una cantidad de ángulos igual al número que representa:


Y la teoría abarca perfectamente al Cero, que ya era conocido por los árabes:



Bien, muy bonito.
Pero también muy falso.
Investigando un poco el asunto (¿Qué? ¿Ustedes no verifican cualquier información antes de pasársela a otros, por más bonita que parezca?) parece que los símbolos no tienen nada que ver con ángulos, y mucho menos los originales. Parece que ni siquiera son árabes, sino que fueron inventados por mátemáticos persas en la India (otros dicen que en China): los árabes los introdujeron después en Europa.

El artículo de Wikipedia no lo dice categóricamente, pero a mí me suena a que los actuales son mucho más accesibles a los moldes tipográficos de la imprenta, en pleno auge en Europa por esa época.


De todas formas, la explicación de los ángulos es bonita, es elegante y es hasta mnemotécnica. Parece casi perfecta, pero es falsa.
Duele (un poco) aceptar estas cosas, estos plantones que nos hace la realidad.

Hace poco, mi amiga Sarita me mandó un ppt precioso, con música del concierto de Aranjuez y todo, donde se contaba esta historia:
El pintor Alberto Durero provenía de una familia muy pobre (el padre trabajaba hasta 18 horas en las minas de carbón para poder alimentar a su familia). Tanto él como uno de sus hermanos (parece que eran muchos más) tenían el sueño de estudiar pintura, pero era imposible que ambos pudieran. Entonces decidieron que uno iría a estudiar mientras el otro continuaría ayudando al padre en las minas, y cuando terminara cambiarían los roles y el otro hermano podría estudiar también.

Pero resulta que cuando Alberto volvió después de cuatro años y quiso reemplazar a su hermano, el otro tenía las manos demasiado estropeadas y no pudo hacerlo (esto, por supuesto, relatado más o menos así: "En el silencio que siguió a la propuesta de Alberto, se escuchó el sollozo del hermano, quien, mostrando sus manos destrozadas por el cruel trabajo, expresóle: No, hermano mío, para mí es demasiado tarde, pero estoy feliz de que mis manos deformes hayan contribuído a realizar tu sueño...")

Después, Durero se haría famoso por sus obras sobre manos:

¿Y de quién serían esas manos que Durero pintaba con afán y devoción? Pues de su hermano, el carbonero.

Moraleja: Nadie triunfa solo, etc.

Bonito, pero completamente falso (¿Qué, ustedes no verifican...?) El padre de Durero era un acomodado orfebre húngaro, de los hermanos no se sabe casi nada, etc.

¡Qué manía de adornar historias, o directamente inventarlas! ¿Por qué hacemos esas cosas? La realidad está llena de historias impresionantes, de deliciosas casualidades, de invenciones geniales, de actos heroicos supremos, de belleza verdadera y no inventada. Al inventar o tratar de mejorar una historia, no solamente falseamos los hechos sino que disminuimos las historias verdaderas, como si les concediéramos poco valor y entonces necesitáramos inventar otras. Como si la obra de Durero fuera flojita si no le ponemos al hermano sacrificado y al padre carbonero (18 horas diarias en la mina, ni una menos).

Otra: Ésta habla de un gris empleado en la Oficina de Patentes de Berna, Suiza.

No debe sorprendernos el humilde puesto, porque el joven desde la infancia ha demostrado problemas para expresarse, lo que llevó a pensar que tenía algún tipo de retardo. Tuvo problemas en la primaria, de aprendizaje y de conducta, y en el bachillerato le dijeron con claridad que nunca llegaría a nada. De hecho, al intentar matricularse en el Politécnico, fue rechazado por una nota deficiente en Letras. El único negocio que intentó montar con un tío, terminó en un rotundo fracaso económico. Encontrarlo en una oficina menor es lo lógico. Y sin embargo...

Se podrían agregar más vicisitudes al comienzo de la historia, para que destaque el final feliz. Se podrían agregar...si fuera inventada. Pero es la historia verdadera de Albert Einstein, y no hace falta agregarle ni una partícula subatómica.

jueves, junio 10, 2010

Siempre los mismos

Un poco está bien, porque uno quiere saber algunas cosas de la vida de los "artistas". Pero cuando ya no se habla para nada de la parte artística, sino solamente de los escándalos permanentes de ciertos personajes de la farándula, cuando los despelotes personales duran más que la obra en el teatro, cuando uno lee la nota o mira el reportaje por morbo del intestino y no por delectación del espíritu, ahí es cuando uno se pregunta si realmente se trata de artistas o simplemente de gente que ha hecho un arte (y un negocio) de la ventilación de sus intimidades más escabrosas.

Uno se pregunta, por ejemplo, por qué no sabe casi nada de la vida privada de verdaderos artistas y, en cambio, tiene que enterarse todas las semanas del nuevo escándalo con drogas protagonizado por Marcos Mundstock; uno se pregunta por qué tenemos que estar al tanto de las peleas de Daniel Rabinovich con todas sus ex mujeres, por qué tenemos que enterarnos de los golpes que Carlos Núñez Cortés le propina a su madre anciana, ¿qué nos importa el último auto lujoso que se compró Jorge Marona (y que nos refriega durante 20 páginas de las revistas de actualidad)?

¿Qué nos interesa que Carlos López Puccio sea homosexual, por el amor de Dios? ¿Es necesario que nos enteremos de la frecuencia con que sodomiza al ya mencionado Marcos Mundstock? ¿No es demasiado que además ambos le hagan juicios a cada rato y por cualquier cosa a Rabinovich, y que Marona defienda un rato a cada uno?
¿No son siempre estos mismos personajes nefastos? ¿No estamos hartos de ellos?

Por suerte existen los otros, los verdaderos artistas, de los que sólo conocemos su arte y es más que suficiente.
¡Gracias, Les Luthiers! (¡Y perdón! ¡Podrían mandarse una macana de vez en cuando!)

lunes, mayo 31, 2010

Los cuernos de Moisés



Exodo 32:15. Y volvió Moisés y descendió del monte, trayendo en su mano las dos tablas del testimonio, las tablas escritas por ambos lados; de uno y otro lado estaban escritas.

16. Y las tablas eran obra de Yahvé (1), y la escritura era escritura de Dios grabada sobre las tablas.

17. Cuando oyó Josué el clamor del pueblo que gritaba, dijo a Moisés: Alarido de pelea hay en el campamento.

18. Y él respondió: No es voz de alaridos de fuertes, ni voz de alaridos de débiles; voz de cantar oigo yo.

19. Y aconteció que cuando él llegó al campamento, y vio el becerro y las danzas, ardió la ira de Moisés, y arrojó las tablas de sus manos, y las quebró al pie del monte.

- ¡Pero qué hacés! - dijo Josué - ¡Cómo vas a romper las tablas!

- Uy...

- !Vos le estuviste dando al harmal (2), sos un pelotudo!

- Me saqué, me saqué. Y bueno...

- ¿Y ahora?

- ¿Vuelvo y le pido otras?

31 Entonces volvió Moisés á Jehová, y dijo: Ruégote, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, 32 Que perdones su pecado, y si no, ráeme ahora d...

- ¿Ráeme?

- Sí, mi Señor, ráeme: verbo transitivo. 1. Raspar una superficie con otra que roza, quitando lo que sobresale; 2. Igualar con el rasero; 3. Extirpar o eliminar completamente algo.

- Ah... Ok. Pero basta de poner numeritos en medio de la conversación.

- Bueno, como Tú lo haces...

- Pero...¿qué les pasó a las Tablas que acabo de darte?

- Estaban todos de joda, Señor, y les tiré con lo primero que tenía...

- ¿Las Tablas? ¿Las Tablas escritas con Mi propio Dedo?

- Y sin faltas de ortografía, sí, muy bonitas.

- ¡Pero cómo pudiste! ¿Te das cuenta de lo que acabas de destruir, Moisés?

- No me digas que no habías hecho una copia...

- ¡Ah, insensato! No sólo eran mis Mandamientos, era la única prueba tangible de Mi existencia, la prueba incontrovertible y casi indesctructible. ¡Imagínate! ¡Piedras talladas por Dios!

- ¿Y no las podrías hacer de nuevo, aunque sea más chiquitas...?

- Moisés, no sólo haré que mueras antes de llegar a la Tierra Prometida: tu esposa Sefora va a serte infiel con todos los hombres del Éxodo...más algunos del Pentateuco, del Levítico y si fuera por mí hasta del Martín Fierro.

- ¡Piedad! ¡La Piedad!

- Ah...acabas de darme otra idea: para que nadie olvide el castigo que te impongo, habrá un escultor famoso que dará tres obras inmortales para toda la posteridad: La Piedad, el David y un gran Moisés Cornudo...

- ¿David no te ofendió gravemente con un adulterio y un homicidio?

- Ya vas a ver el pitito que le hará Michelángelo...



(1) Yahvé: dios especializado en devolver la vista a los ciegos. De ahí el nombre.

(2) Lo dicen en este foro cristiano , yo no tengo nada que ver con eso.

domingo, noviembre 08, 2009

Fútbol, pasión de multitudes

Los hombres lo inventaron. Al fútbol, digamos por ahora.

Lo inventaron porque notaron que les faltaban cosas, porque vieron que les servía para varias de esas cosas, porque muchos lo sentían realmente como una necesidad (¡Pero muchos otros no! Que quede claro desde el principio: otros simplemente no sentían esa necesidad. Buscaban cosas distintas, o parecidas, pero en otros lugares, y la mayoría de las veces las encontraban. ¡Razón de más para dudar del invento!)

Entre las cosas para las que el invento servía estaba la sensación inmediata de protección, de pertenencia, estaba la identificación con el club, las fantasías de ser los mejores, los únicos poseedores de verdades secretas e incontrovertibles (porque a los fanáticos no les gustaban para nada los misterios), y vanagloriarse bastante de ello (pero también se hacía un culto de la humildad, y de los orígenes humildes); estaba la adopción por parte de los fieles hinchas de la mística inherente al grupo, y la gran posibilidad, siempre latente, de encontrarle sentido a algunas vidas que, si no fuera por el juego inventado, a algunos les parecían carentes de significado, y eso por supuesto los angustiaba mucho (¡Pero había otros que no! A otros les parecía ridículo que le asignaran tanta importancia a un invento, que se esforzaran tánto en intentar demostrar que no era un invento, que realmente terminaran creyendo que no era un invento)

Estaba el desahogo también, y muy bien organizado: el invento proveía herramientas bastante sofisticadas para la descarga, y se volvía de las reuniones con una sensación de bienestar general, más allá del resultado concreto (en realidad, ése era el resultado concreto esperado, y se lo explicitaba en cánticos donde los hinchas reconocían que no les importaba nada si ganaban o perdían, y mucho menos si jugaban lealmente: lo importante era mantener viva la pasión, el sentimiento, costara lo que costase. Y sobre todo se ne fregaban en las críticas de los “otros”, de los que no consideraban al invento como una gran cosa, sino más bien todo lo contrario)

Y el invento podía servir para explicar todo, o para justificar todo. Trascendía la historia personal, desafiaba incluso a la muerte, se inculcaba de padres a hijos, y mantenía encendida la pasión.
Siempre la pasión, siempre el fanatismo elevado a la categoría de argumento.

El invento servía para explicar, por ejemplo, la simpatía instantánea entre los del mismo club. Se aceptaban entre sí con mucha más facilidad que a alguien de otro equipo (los que pertenecían a otro club eran considerados rivales, aunque a veces el fanatismo los transformara directamente en enemigos, y muchas veces se mataban para demostrar, de esta forma curiosa, quién tenía la razón.

Sin embargo, muchos simpatizantes de cualquier club se mostraban tolerantes con los de cualquier otro, por el simple amor al juego: en el fondo de todos los fanáticos, el odio se dirigía lógicamente contra el llamado “verdadero enemigo”: aquel que consideraba al invento como un juego más bien estúpido, retrógrado, y evidentemente peligroso)

A esta altura del artículo, esperamos que el invento resulte lo suficientemente odioso. Que se sienta algo de bronca por los fanáticos necios. Que se pregunte por qué no hacen simplemente su vida sin joder a los otros.

A esta altura del artículo, resulta evidente que nos interesa fundamentalmente ese “otro”, el que tal vez a pesar de esforzarse no consiguió engancharse con el invento; el que no encontró ahí las respuestas que necesitaba y decidió buscarlas en otra parte, o el que simplemente no necesitaba ninguna respuesta, el que aceptaba que la vida, sin el invento, igual era un maravilloso misterio que valía absolutamente la pena.

A esta altura del artículo, resulta evidente que no estamos hablando de fútbol.




Si desea dejar un comentario, por favor hágalo en el post anterior, que viene siendo más o menos el mismo tema. Muchas gracias.

martes, septiembre 15, 2009

Los patriotas

Trasladados en viejos Ciento Cuarenta y Sietes, disimulados tras grandes anteojos oscuros, portando bigotes falsos y pelucas, los patriotas arriban al lugar de un nuevo encuentro clandestino. Hay satisfacción en los irreconocibles rostros que descienden de los humildes Fiats que apenas saben pilotar, acostumbrados a las veloces máquinas que el dinero nacional y extranjero les ha permitido adquirir; máquinas que hoy permanecen ostentosamente estacionadas frente a los domicilios de los patriotas, mintiendo su presencia a los ojos siempre atentos de los fanáticos y curiosos; el pueblo, en definitiva, destinatario final de la labor secreta de los héroes.

Apenas se saludan al encontrarse en la vereda. Se nombran solamente por sus apodos de guerra y velozmente se introducen en la miserable casa que hoy es sede de la reunión apresuradamente convocada por el Comandante.
- Usted siempre a tiempo, “Sargento” – dice el flaco de la larguísima melena rubia.
- Acá sí, “Melena”, pero los domingos…-responde Gustavo Cabral, el defensor de River Plate, y la Brujita Verón no puede evitar la carcajada. Se le ladea un poco la peluca rubia y disimuladamente la corrige mientras entran.

Adentro, en la modesta cocina, el resto de los patriotas ya han comenzado la ronda de mate. Ensimismado, el "Comandante Deigor" no levanta la vista cuando “Sargento” y “Melena” hacen su ingreso.

- Ya estamos todos, Comandante – dice el “Clon Estropeado” Messi.
- ¿Y “Rayo Veloz”?
- Avisó que venía despacito - acota el “Catorce” Ortega, y provoca la hilaridad general.
- Otro que exagera…- suspira el Comandante y se pone de pie para dar por iniciada la reunión. – Compañeros, los llamé de urgencia por dos razones: la primera es para felicitarlos, porque realmente el objetivo se está cumpliendo con creces…

Una sonrisa de orgullo ilumina el rostro de los valientes: inflan el pecho “Clemente” Abbondanzieri, “Polvorita” Buonanotte, “Chucky” Gallardo y los seleccionados “Ringo” Heinze, “Pum” Agüero y “Melena” Verón. El “Sargento” Cabral tiene lágrimas en los ojos, conocedor íntimo de que la historia le ha deparado un impensado lugar entre los grandes referentes de los equipos y de la Selección. Se abraza con el “Clon Estropeado”, que como siempre lleva puesta la camiseta del Barsa.

- Pero – continúa Maradona, alias "Comandante Deigor" -, tampoco hay que exagerar ni ser desprolijos. Quedamos en que el pueblo debía ser salvado del opio del fútbol en este momento histórico que desde la tevé aérea es bombardeado a mansalva. Que neutralizados Boca y River y afuera del mundial la Selección, por fuerza la gente debía volcarse a los grandes temas de la nación. Y lo venimos haciendo bien, pero nos estamos pasando y algunos ya se están avivando…

Ahora hay atención en todos los rostros:
- Muchachos, déjense de joder, alguno haga algo. No es necesario que todos, siempre, sin excepciones, jueguen como el orto: me entendieron mal. “Melena”, ¿para qué te hacés echar contra Paraguay? “Clemente”, agarrá alguna, por Dios…“Clon”: por lo menos que no te rebote, hermano, pará bien alguna, eludí a alguien de vez en cuando… ¿Saben lo que pasa, muchachos? La gente empieza a pedir cambios, y yo ya no puedo seguir pidiéndole favores a los mismos…

Se escucha la puerta, y hace su aparición Juan Román Riquelme con bigotes, barba y anteojos de sol.
Se abraza con Maradona, y los patriotas futbolistas creen revivir el abrazo de San Martín con O’higgins.
- ¿Te gustó lo del sábado contra Atlético? – pregunta “Rayo Veloz” Riquelme.
- Hagan alguna de vez en cuando – repite Maradona para el resto – con éste ya hicimos como que nos peleamos, ahora lo pedían de nuevo y tuve que pedirle que juegue para la mierda el sábado, como para parar la bronca…Muchachos: por las nenas se los pido, pónganse media pila y no sobreactúen. Está en juego toda la cruzada…

- Che – dice Riquelme – hay que avisarle también al “Ogro”, ya es demasiado horrible lo que hace…
- No ...- dice Maradona - A ése jamás le dijimos nada...

miércoles, mayo 20, 2009

Todo sobre mi madre

A temprana edad me di cuenta de que mi madre era una tipa jodona y jodida, una mina que gustaba de poner sobrenombres hirientes, o de hacer bromas telefónicas, en fin, de estar siempre bien predispuesta para la joda que rigurosamente tomara a otro de punto. Así, yo crecí convencido de que estaba bien decirle al almacenero "el chancho alemán", o que las vecinas de la esquina se apellidaban "las concha de lata". Me dolió mucho cuando entendí por qué le decía "Notre Dame" al kiosco del jorobadito.

- Andá a "Notre Dame" a comprar ballenitas – decía mi vieja por ejemplo, y yo iba pensando o suponiendo que el kiosco se llamaba así, o sin siquiera pensarlo, como esas cosas de la infancia que se aceptan sin ningún cuestionamiento, como después pasa solamente en los sueños. Un día vi la película o leí el libro (realmente fue hace mucho, como puede notarse en el producto que iba a comprar), y en algún momento lo relacioné y me hizo sentir mal, sobre todo porque era mi madre y uno espera mayor altura moral de parte de la vieja.

Una vez, cuando yo ya era grande, atendió un llamado telefónico equivocado y, como hacía siempre, le siguió la corriente. Yo no escuché del diálogo más que la parte de mi vieja, pero puedo reconstruirlo a partir de lo que me contó en cuanto cortó, muerta de risa.

- Hola, ¿Elisa?
- Sí – dijo mi vieja, que se llamaba Martha.
- ¿Elisa, la enfermera?
- Sí, la enfermera, ¿en qué le puedo servir?
- Elisa, cómo le va, habla Gustavo de la mercería.
- Ah, qué tal Gustavo - dijo mi madre, que no era enfermera ni tenía la menor idea del tal Gustavo.
- Mire, Elisa, quería saber si puede venir aplicarle unas inyecciones a la abuela.
- Claro que sí...¿de qué son las inyecciones?

Acá yo empecé a prestar atención, porque por la cara de mi vieja era evidente que se estaba mandando una cagada. El tal Gustavo debe haber dicho el nombre del remedio, y mi vieja vio el hueco justo y la colocó como Riquelme:
- Ah, Gustavo, pero para esa droga necesito que primero le pongan una enema.
- ¿Una en…? ¿Es necesario, Elisa?
- Sí, porque después le va a afectar el nervio cacal y es preferible que evacue completamente a priori, ¿me entiende, Gustavo? Póngale ya la enema, yo a las siete voy para allá.

Y cortó, muerta de risa, y tuvimos una agarrada bastante fuerte porque era una locura lo que había hecho, no sólo no iba a ir nadie a ponerle la inyección a la pobre vieja sino que le iban a meter una enema. ¡La podían matar, y mi vieja se divertía como loca!
Con los años se le fue pasando, y al final estaba más bien convertida y me criticaba a mí por cosas parecidas a las que a ella antes le encantaban. Yo sospecho que gran parte del cambio comenzó después de lo que voy a contar.

Evidentemente los años no vienen solos, y los reflejos de mi vieja estaban más que reblandecidos cuando la agarraron, de lo contrario no se explica cómo entró en una cosa así. Justamente ella, caer en una joda telefónica…
- Hola…
- Hola, ¿hablo con el (número de la casa de mi vieja)?
- Sí… - dijo mi vieja
- ¿Hablo con la señora Martha…(Apellido de mi vieja, como figuraba en la guía)?
- Sí, soy yo…
- Señora, mi nombre es Fulano de Tal, le hablo de Joyerías Richiardi. Tenemos una entrega importante para usted, de un cliente que nos pidió que mantengamos reserva con el nombre. De todas formas él dejó una tarjeta acá para ust…
- ¿Richiardi?
- Sí, señora. El problema es que el caballero evidentemente nos dio mal la dirección, y a él no lo podemos ubicar, y el móvil está dando vueltas hace una hora y no podemos esperar más, por seguridad…¿Usted podría darn…?
- ¡Sí, sí! ¡Anote! – dijo mi vieja entrando como una yegua.

Evidentemente el éxito de la joda pasaba por tocar inmediatamente la ambición de la víctima, que ante la posibilidad de ligar un brillante de arriba se obnubila y deja pasar detalles. Si pasaba eso, la joda se conseguía casi con seguridad, y entonces podían mandar fruta como hicieron a continuación:
- Señora Martha, usted comprenderá que se le va a solicitar documento…
- Sí, claro…
- Y un servicio a su nombre…
- ¿También eso?
- Es que lo pide la Afip….
- Ah, claro…
- ¿Tiene alguna seña particular, señora?
- N-no…un lunar en la ceja, pero…
- Espere que anoto. Es por seguridad.

Y así, quince minutos. Le hicieron confesar que le gustaba la grapa y que miraba a Tinelli, entre otras cosas. La entretuvieron con la promesa de entregarle una joya, la jugaron bien una vez que la vieron blandita. Le hicieron preparar el documento, una boleta de la luz y una del gas por las dudas, la hicieron peinar y esperar como una quinceañera el cumpleaños. Y le metieron además la intriga por el admirador.

Y la dejaron esperando como a Penélope en la estación, y yo creo que mi vieja hubiera preferido la enema a la desilusión que le agarró una hora después, cuando arrugó las boletas y pensó que tal vez lo tenía merecido.

lunes, marzo 23, 2009

Babel I


Hablando con una amiga días pasados, nos dimos cuenta de que la enorme mayoría de canciones de Serrat en catalán, son tristes, según ella porque el idioma se presta para eso.
El descubrimiento no es menor, porque si el idioma condiciona el estado anímico del pueblo que lo habla podría entenderse mejor la historia universal, y hasta podría deducirse el futuro basados en la lengua y sus previsibles alteraciones.
Aquí, algunas sorprendentes conclusiones.


El catalán
¿Qué hace que Serrat cante "Hoy puede ser un gran día" en español y "Plany al mar" ("Lamento al mar") en catalán?
De la historia de este pueblo no sabíamos nada, así que investigamos un poco y descubrimos lo siguiente: el catalán es un señor español que vive muy cerca de la frontera con Francia, que habla una mezcla de los idiomas, pero que no consigue engañar ni a franceses ni a españoles, que lo desprecian por igual.
De ahí viene su tristeza.
Intentaron un principado, el de Andorra, pero no tiene ni fuerza armada propia y lo tienen que defender entre España y Francia.
La selección de Andorra nunca estuvo en un Mundial ni en una Eurocopa, y su primera y única victoria oficial fue contra Macedonia, 1 a 0.
¿De que querés que se alegren?
Extraoficialmente, es el idioma que usa Serrat cuando está con resaca, y eso es todo.


El alemán
Es un idioma perfecto para dar órdenes, muy gutural y con muchas consonantes. Genera en el individuo una sensación de supremacía racial y estimula la ampliación de las fronteras para poder seguir ladrando a gusto. El idioma se dulcifica bastante con la ingesta de grandes cantidades de cerveza, pero también se torna incomprensible y, por ejemplo, la orden de expulsar a los aliados ("Raj aliadden") puede confundirse con la de huir despavoridos ("Rajjen")




El italiano
Es una lengua con vocales muy abiertas, lo que implica que para abrirlas bien haya que hacer gestos ampulosos, como la tarantela. O el Coliseo Romano.
Esta suerte de ejercicio permanente facilita el desarrollo de bustos y nalgas prominentes en las mujeres, y de narices y panzas en los varones. Cuando los hombres italianos ven en la porquería que se han convertido, se dedican al crimen organizado y se trasladan a Chicago para ser capturados por Eliot Ness.
Las mujeres usan escotes como Gina, Sofía o la Cuccinotta, y con eso se creen que hacen buen cine.


El francés
Originalmente era igual al español, pero les dio por la cocina. El hecho de tener siempre una soufflé en la boca fue deformándoles la glotis, lo que degeneró en alta cocina internacional y en cantantes melosos como Charles Aznavour. Por andar cocinando y cantando se hicieron poco afectos al baño, hecho que remediaron inventando el perfume. Entre buena comida, música franela y perfumes, no les quedaba más remedio que vestirse bien, o por lo menos eso le hacen creer al resto.




El árabe
Abarca tantos dialectos incomprensibles entre sí, que resulta un idioma ideal para confesarse sin que te entienda el de al lado. Por algo es la lengua litúrgica del Islam…
Es óptimo también para complotarse en al chinchón o para organizar atentados en líneas aéreas.
Como contra, es dificilísimo para escribirlo, por las tormentas de arena que achatan y retuercen todas las cosas. Una frase simpática como "La casa de Abdul es linda" se ve así:
زيتونات اللغة العربية الفصحى
Genera odio fundamentalista y ganas de inmolarse.


El inglés americano
Cada palabra del inglés, cada letra, se pronuncia distinto según el individuo y la ocasión, o las ganas de joder que tenga el individuo en esa ocasión.
La "a" es "a" en "car", pero es "ei" en "cake" por ejemplo. Y acá la "e" no se pronuncia.
Una cosa de locos y un claro ejemplo de discriminación.
Y también la "u" puede usarse como "a" (como en "but"), lo que, lejos de interpretarse como un despropósito, se toma como un caso de movilidad social ascendente, y se festeja como "el idioma de las oportunidades".
Pero genera aislamiento e individualismo extremo, personas que no reconocen fácilmente la palabra escrita (como los dictámenes de la ONU) y que cada 3 meses la emprende a balazos en algún colegio o centro comercial, hartos de no entenderse ni con los compañeros de oficina.
Produce, además, que los que hablan esta lengua desatinada, prefieran las imágenes a las palabras, y por supuesto adoran el cine.
Alguno descubrió que la única forma de mantener la unidad nacional es poner la bandera cada 3 escenas, y lo hacen, y después salen del cine como locos y le declaran la guerra a alguien.

Próximamente Babel II: Japonés, Portugués, Español y Chileno. O sugerencias. Nunca se sabe.

miércoles, noviembre 19, 2008

Azul un ala...creo


Antes de que asome el sol del 27 de febrero de 1812, el General Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano abandona su tienda de campaña y se dirige hacia las orillas del río Paraná, donde las dos baterías de artillería recién creadas, Libertad e Independencia, lo esperan en solemne formación.
Ha dormido muy mal: la inminencia de ponerse en contra al Triunvirato por la creación de una bandera lo mantiene nervioso y preocupado desde hace días. Sumado a un principio de conjuntivitis que afecta a gran parte de la tropa, Belgrano ve poco y nada. Camina apoyado en el antebrazo del capitán Francisco Villanueva, quien le murmura que se ha lavado la bandera conforme a sus órdenes de la víspera.

Sale el sol, hiriendo aún más los ojos del General.
Belgrano da la orden para que se ize por primera vez la enseña patria, pero mantiene la mirada en el suelo, a salvo de los rayos del sol de febrero.
Sobre el final del estruendo de la salva de honor, Belgrano alza la vista para ver ondear por fin la bandera, y le parece que no son los colores que ha elegido. Pero seguramente lo engañan los ojos.

- Ahora marcharemos siempre con los colores del cielo al frente – dice Francisco Villanueva después del juramento de los soldados, y al General Belgrano se le detiene el corazón.
- Pancho - dice Belgrano -, ¿el azul quedó bien?
- Es más bien celeste, mi General.
Hay terror en la voz de Belgrano cuando pregunta:
- ¿De qué color es la franja del medio?


Nota del diario "La Nación"
Los orígenes de la enseña patria son, aún hoy, una fuente de misterios y controversias
No se conocen con exactitud las características de la original, izada en 1812.
Tampoco, pese a las hipótesis, el significado de los colores.
Ver nota completa


De regreso en su tienda, un Belgrano pálido y desencajado despacha a sus colaboradores y a solas relee la nota que enviara doña María Catalina Echevarría, quien confeccionó la divisa patria según órdenes expresas (y secretas) de Belgrano. Antes no ha tenido tiempo de leer más que las primera líneas (ni se lo ha permitido la conjuntivitis), que dicen así:
"Estimadísimo General:
He concluído a tiempo la Bandera que me encomendó, a pesar de la premura de su pedido, y aquí se la envío con un patriótico abrazo. Eso sí: debe lavarla, porque yo no he tenido tiempo y la tela azul oscuro se ensucia muy fácilmente.".

"Azul oscuro", piensa Belgrano.
El color de la tela capturada a los ingleses durante las invasiones. La misma tela que se usó para confeccionar los primeros uniformes de los nuevos regimientos coloniales en 1807. Azul noche, casi. Tal cual lo recuerda Belgrano, tal cual lo confirma doña Catalina, y tan distinto del celeste que cree haber vislumbrado, y que le confirmó el capitán Villanueva.
"Aquí se ha producido una traición", reflexiona Belgrano. La Insignia Patria, recién nacida y ya mancillada…
Con profundo dolor en el alma, continúa leyendo.

"Permítame felicitarlo, Manuel José Joaquín, por el hermoso diseño que ha creado y del que tuvo a bien confiarme los significados. El azul (azur o blao en el arte heráldico, según recuerdo que me contó Usted) simbolizando los ideales de justicia, verdad y fraternidad. El azul de sus amados incas, también. El color predilecto en los ornamentos de los Incas del Perú que usted tanto respeta. De modo que las dos alas exteriores debían ser azules".

"Como si yo no supiera lo que significa", murmura Belgrano. Y sin embargo, tiene que reconocer que la razón fundamental es que la única tela disponible en cantidad es la azul capturada a los ingleses años antes.

"Y en el medio del azul, como símbolo del victorioso y cálido Nacimiento de la Patria,…"

Manuel Belgrano se retuerce de ira. Llama a los gritos a Villanueva aunque no sabe muy bien qué va a decirle. La bandera ha sido izada, ha sido jurada por todos los soldados de los Libertad e Independencia más todos los que anduvieron cerca y pudieron llegar. Es imposible dar marcha atrás.
- ¿Me llamó, mi General? – dice el capitán Villanueva entrando.
- Pancho…hay algo que no está bien.
- Usted dirá, mi General…
- Verá, capitán…los colores de la bandera…
- Estaba bien limpia, ¿verdad?
- Sí – dice Belgrano pensativamente -. A propósito, ¿quién la lavó?
- Yo mismo, mi General. Con más ahínco y más lejía que nun…
- ¿Lejía…?
- Es lo que uso para lavar mi propia ropa de combate, mi General. Y le aseguro que hasta la mugre más indómita y resistente…
- Sí, conozco el poder de la lejía, capitán. Pero dígame… - casi implora Belgrano - ¿No notó que antes de lavarla los colores eran un poco distintos, más intensos?
- La verdad, General, con la conjuntivitis…
- ¿Usted también?
- Y sí.

Consternado, Belgrano baja la vista. La nota de doña María Catalina Echevarría se le clava en los ojos y le duele mil veces más que la conjuntivitis.
"Y en el medio del azul, como símbolo del victorioso y cálido Nacimiento de la Patria, como el mismísimo Sol Naciente, ese amarillo dorado que usted sabiamente ha elegido, conformando desde aquí hasta la Eternidad el glorioso Auriazul de la Patria.".

Belgrano acerca decididamente la nota a la llama de una vela, y todavía alcanza a leer:
"Postdata: es una tela delicada, ni se le ocurra lavarla con lejía.
..........................................................................M.C. Echevarría"





Mentira Histórica relacionada:
El caballo de San Martín

lunes, julio 14, 2008

Como decíamos ayer (*)


La Sociedad secreta "In pectore" de Villa Adelina elaboró durante años todo tipo de material con respecto al busto femenino. Desde enjundiosos tratados ("La teta y su vinculación al capitalismo salvaje") hasta verdaderos panfletos difamatorios ("La Estelita del quiosko usa relleno de algodón"), pasando por los consabidos almanaques de gomería, al que le agregaban sus propias consideraciones sobre el busto de la modelo. Uno de sus fundadores fue Roberto Saldaña, dueño de la imprenta "Gutemberg" de la mencionada localidad. En sus talleres solía reunirse en secreto la plana mayor de la Sociedad y, entre mate y mate, se elaboraban los informes que luego Saldaña imprimía y entre todos (y durante las madrugadas) repartían por el barrio.
Lo del secreto de la Sociedad era más bien anecdótico. En realidad se sabía que la imprenta funcionaba como sede, y por supuesto se conocía quiénes entraban haciéndose los disimulados por lo menos una vez por semana y se quedaban hasta la hora de la cena, horario en el que eran inexorablemente echados por la señora de Saldaña, mujer de busto generoso aunque de escote amarrete. Se dice que Inés Gorlero, la mujer de Saldaña, toleraba las reuniones de su marido y los amigotes porque cada tanto hacían elogiosas referencias a sus atributos, y más de una vez se la sindicó como el modelo del pecho deseado, seguramente a instancias del imprentero.
A continuación referiremos los hechos que arrojaron por tierra con tantos años de investigación y por la ventana de su casa a Saldaña, merced a los certeros puntapiés de la señora Gorlero.

Si bien cada tanto aparecía la señora de Saldaña mencionada como paradigma de los senos ideales, se trataba más bien del deseo de elogiarla (casi gratuitamente, convengamos) de su esposo, y del hecho innegable de que la sociedad debía congraciarse con la señora Inés para poder, luego, dedicarse tranquilamente a hablar de las tetas de toda Villa Adelina, por lo menos hasta la hora de cenar.
Ya con ese amplio espectro, los estudiosos habían, entre otras cosas, catalogado a destajo, sin descartar las clasificaciones vulgares y harto conocidas, tales como "Huevo frito", "Bolsita de pus" y "Más que novia es un amigo". Algo más elaboradas eran las categorías sugeridas por el profesor de Instrucción Cívica Carlos Victorica, a saber: "Amazona ambidiestra" (1) o, para las más audaces, "Cleopatra" (2). En todo caso, se divertían bastante.

Pero más allá de inventar categorías y de andar espiando escotes casi impunemente con la excusa de hacerlo con fines científicos, lo cierto es que no lograban ponerse de acuerdo en cómo debían ser las tetas ideales.
Había, eso sí, un consenso en cuanto a la armonía con el resto del cuerpo, y una preferencia por la forma de gota a punto de romperse: ni tan redondas ("Pomeliformes", Saldaña dixit) ni tan altas ("Vigías en su atalaya", Carlos Victorica).
En el prostíbulo que funcionó hasta hace muy poco en Avenida Ader 4004 (3), Roberto Saldaña encontraría por casualidad el busto soñado, y se enamoraría perdidamente de su portadora, la correntina Lidia Sotile, (aka) "Jackeline".

Sotile (según escuchó Saldaña de boca de un motoquero amigo, asiduo cliente del burdel), tenía la particularidad de tener un seno mucho más grande que el otro, y esta deformidad, que a otro podría haber espantado, interesó vivamente a Saldaña, el cual se apersonó al día siguiente en el lugar de trabajo de la correntina. Efectivamente, Jackeline tenía una enorme teta izquierda que cumplía acabadamente con la forma de gota culminante, e incluso el pezón correspondiente era del largo reglamentario, y un diminuto seno derecho, delicado y más pálido, bien formado pero menor a la mitad del izquierdo, por lo menos.

No fue a la primera visita, ni a la segunda, que Jackeline le contó a Saldaña el por qué de la disparidad. Debe haber sido a la vez catorce o quince, y para entonces media Villa Adelina ya lo había visto entrar o salir del lupanar.
Ya entrados en confianza, Saldaña, que no encontraba la forma de preguntar por la diferencia de tamaño, comentó como al pasar que si bien la izquierda ameritaba un jetón, la derecha dejaría al mismo jetón con ganas. Jakeline, o más bien Lidia, le explicó entonces que había estado amamantando hasta hacía poco tiempo, y que por consejo de una colega, había usado para el menester sólo la teta derecha.
-La derecha era exclusiva para mi bebé, y la izquierda exclusiva de mis clientes, que se merecían que les dejara una tal cual ellos la conocen. Lo que no calculé es que el mocoso fuera tan hambriento, y enseguida me di cuenta de que ya no podía emparejarlas. Así que seguí dándole sólo la derecha. ¿Usté qué opina, Saldaña?
-Es un gesto de amor, obviamente. O dos gestos de amor, mejor dicho. Me conmueve, Lidia.
-Jackeline…
-Ambas…derecha e izquierda, digo. Si me permite…su nene ya no mama, ¿no?
-No…
-Me gustaría, entonces…
-Ay, Roberto…por ser usté…

En la siguiente publicación, "In pectore" (más bien sólo Roberto Saldaña, que hasta lo firmó con su nombre verdadero) anunció que los senos ideales eran los desiguales, y hasta proclamó a Lidia Sotile como el nuevo paradigma de la belleza pectoral. El artículo provocó la desintegración de la sociedad, y del matrimonio de Saldaña.

Al poco tiempo el imprentero de Villa Adelina comenzó a salir con alguien de características similares a las de la Lidia Sotile, pero la relación acabó enseguida al comprobar que no se trataba de otra mujer con una historia interesante, sino del travesti "Pepino" que no había reunido aún el dinero suficiente para operarse la segunda teta.





(*) "Como decíamos ayer". La frase es atribuida a Fray Luis de León, y dicen que así comenzaba sus clases en la Universidad de Salamanca. Incluso dicen que la utilizó al retomarlas, luego de pasar varios años en prisión, merced a la Santa Inquisición. El título, como puede observarse, no tiene nada que ver con el post. Se refiere a mi propia ausencia de más de un mes, y ésta en gran parte se debe a mi madre, que continúa en terapia intensiva, pero mejora en forma alarmante: el domingo dirigió la milonga e hizo cantar tangos a médicos y enfermeras y, según me dicen, ella misma no desafinó tanto. Ahora se aburre mucho, y exige que la liberen antes del día del Amigo, fecha en que tiene programado un asado en su casa, cantata incluída. Ignoro si va a invitar al personal de la U.T.I. del Trinidad de San Isidro, pero no me extrañaría, porque son gente muy macanuda.

(1) Se dice que las amazonas se cortaban o quemaban un pecho a fin de manejar más cómodamente el arco (de ahí incluso provendría el nombre: "a", privativo, "mazos", pecho: "sin pecho"). O sea, si fuera ambidiestra…

(2)La Reina del Nilo generalmente no cubría su busto, sólo lo maquillaba al tono que usara ese día para sus ojos. Parece que eso fue lo que convenció definitivamente a Antonio, que hubiera formado parte con gusto de "In pectore".

(3) Dicen.

domingo, octubre 14, 2007

Muzzio Presidente


Urbi et Orbi
Coterráneos:



Se postula cada almóndiga para dirigir el país, que yo en alguna me quiero prender. No digo Presidente, porque eso de andar siempre de traje y besando criaturas con mocos no me gusta nada. Pero de algo voy en alguna lista, si ustedes me apoyan como suelen hacerlo en el 140 y ni me piden disculpas.
Es más: ahora no quiero nada ser Presidente, quiero dirigir el Ministerio de Cosas Pequeñas Pero Que Valen La Pena.
Todavía no tengo la plataforma terminada, porque el zapatero se me cayó de una escalera y en el Durán no tienen yeso hasta diciembre, pero algunos de los temas que abordaré en forma inmediata, tengan ustedes la total seguridad, son los aquí exponidos (esto es para competir con Saá, que escribió “petrolio” y fue Presidente, y dijo que No pagamos más nada, chupala Bush, y lo aplaudieron de pieses) y otros que se sirvan ustedes sugerirme por acá mismo, o me esperan a que sea Ministro y me mandan mail a AquellasPequeñasCosas@MuzzioTeQueremos.gov.ar:

1. Le sacaría un poquito de gas a la Coca Cola, para no tener que andar batiéndola y abriendo despacito la tapita un par de veces.

2. Decretaría que todos los tiros libres contra Chile los ejecutara únicamente el Romy, hasta que tenga setenta años o hasta que Tévez cante bien, lo que ocurra primero.

3. Prohibiría que los mensajes de texto a un teléfono fijo te los vocalice siempre el mismo venezolano: es horripilante que un tipo te diga a la una de la mañana “Sos-el-amor-de-mi-vida” como un Terminator chavista, y encima puto.

4. Castigaría con la pena máxima que me autorice el Congreso al que siga diciendo “quinela”, “diarero”, “crosta” y etc. O sea, no son neologismos: es un castigo justo por necedad, aunque mi madre sufra las consecuencias por éstas y otras que no menciono porque la madre es lo primero y si es de madera qué querés que le haga.

5. Prohibiría el curro fácil de agregarle más hojas a las maquinitas de afeitar descartables. Tiene mucha razón la propaganda esa que muestra una “nueva y mejor” afeitada con una máquina de quince hojas. O inventan algo en serio o por lo menos no hacen publicidad como si hubieran descubierto algo piola.

6.Una medida que tal vez exceda al Ministerio, pero que avalaría con ahínco:Prohibiría la escandalosa unión civil entre gays. Y entre heteros también. Bueno: prohibiría el matrimonio, digamos. Establecería el sistema del serviñaco practicado por nuestros ancestros indígenas para que la mujer demuestre qué tal es durante un año, y si no se la devuelve a la familia y aquí no ha pasado nada, pero no te me llevás ni un DVD o cobrás (el plazo puede modificarse; en todo caso me escriben y vemos).

7. Y cosas así. Por ahora no se me ocurre nada más, aunque ya estoy pensando en enmendar el punto 2, y que Riquelme patee siempre contra cualquier selección, y no sólo los córners y tiros libres, sino hasta el saque de arco y la pelota afuera cuando hay uno moribundo.

Coterráneos: Participen y llévenme al Congreso, o por lo menos me acercan hasta Palermo. Muchísimas gracias.

jueves, marzo 29, 2007

Dueño de un apéndice solitario

Desde que el primer mentiroso con diploma inventó lo de los virus, el gremio de los médicos y afines no ha cesado de burlarse de nosotros. Todos los días descubren alguna cosa importantísima (según ellos) y que casualmente se da de patadas con lo que predicaron hasta hace dos semanas. Semejantes contradicciones, que en otro rubro harían rodar cabezas, en medicina se aplauden como un logro, como un nuevo avance de la ciencia, y a toda velocidad se difunden por cadena nacional.
Por ejemplo: hasta hace un mes el apéndice no servía para nada, te lo sacaban incluso a la pasada de otra operación. Muchos marineros se lo extirpaban por las dudas antes de irse a pescar el calamar, para evitar el riesgo de que les reventara en alta mar que, según los tránsfugas de guardapolvos, era lo único que podía esperarse del apéndice.
Y ahora resulta que no, que viene a ser casi el órgano principal. Es el colmo.

Nadie duda de que hay una ciencia seria y formal, y que incluso es refrescante que de vez en cuando los Doctores se saquen el corsé con alguna noticia simpática y estrafalaria (es como el aggionarmiento de la religión, como un acercamiento de la ciencia dura a los legos), pero esto del apéndice suena más a pavada de Hollywood, a estupidez mediática para la mayoría mononeuronal.
Es que ellos saben que tienen impunidad: si algunos protestamos demasiado, dentro de un mes dirán que una nueva investigación invalida todo lo antedicho y demuestra que en realidad el apéndice sólo sirve para juntar los hollejos que te tragás sin querer.

El artículo, publicado el mes pasado por la National Academy of Medicine and Medical Research decía casi textualmente:
Un estudio realizado en la Universidad de Massachussetts demuestra que el apéndice es un órgano directamente relacionado con las emociones y los afectos, incluso el amor.
Según la Dra. Susan Leigh, coordinadora del equipo de investigadores “Sex, drugs and rocknroll” , el hipotálamo del cerebro está íntimamente relacionado con el apéndice a través de la vena cava superior (1) y tal relación es bidireccional (y no unidireccional desde el cerebro, como se suponía), siendo el apéndice el sitio donde se originan los Sentimientos Humanos Altos (HHF por sus siglas en inglés), como la piedad, la amistad y el amor a la camiseta .
El resultado es francamente revolucionario, por varios motivos: se comprueba que no estaban tan errados los que antaño le atribuían esa particularidad a un órgano (N. De la A: el corazón) y se establece por primera vez la función específica del apéndice humano.
Entre los testimonios recogidos se destaca el caso de apendicitis aguda sufrida por el cantante melódico Lou Dennis mientras veía a su novia flirteando con otro en el reality “Big Brother”.

(1) Esquema altamente lisérgico presentado por los investigadores:



Después el artículo se divaga hacia consideraciones mucho más técnicas, seguramente incluidas con el objetivo de confundir y rellenar. Lo importante era dar esa noticia, anunciar que es el apéndice el que se te inflama cuando la ves pasar a Gabriela en minifalda o cuando Goyeneche canta “Naranjo en flor”.

Hablando de artistas, la noticia causó más bien indiferencia. Ya se habían ne fregado cuando la ciencia destituyó al corazón y de todas formas nadie, ni cantautor ni plomero, dejó de usarlo metafóricamente (y no tanto) como el centro vital de los sentimientos.
Mucho menos se harán fanáticos del apéndice, que es una cosa antiestética con forma de ají en vinagre, y que ni siquiera late.
De todas formas, algunos que se la dan de transgresores y de modernos, ya han cometido desatinos como Owner of a lonely apén, una cosa espantosa que, aunque mantiene la fonética, remite más a tenia saginata que a algo romántico (ver post siguiente).

De todas formas, la última pavada de la Medicina tiene poco futuro: está a punto de colapsar el sistema jurídico entre las demandas de mala praxis y los pedidos de habeas corpus.
A ninguno le pasó desapercibido que la oportunidad era increíble: entre los que protestan por haber sido privados del órgano y los que se amparan justamente en eso, a la Doctora Susan Leigh la deben tener escondida para que no la fajen.

Efectivamante: ministros corruptos, asesinos despiadados, violadores de cuises, incluso menemistas…todos pueden alegar ser inimputables, siempre y cuando demuestren que carecen del apéndice. Porque ¿cómo podrían ser culpables, si les robaron quirúrgicamente la posibilidad de ser altruistas y piadosos?
- ¿Cómo pudiste, Bush? ¿Acaso no tienes corazón?
- Corazón sí, lo que no tengo…
Y casi con orgullo el sátrapa mostrará la lívida cicatriz del costado.
La otra cara de la misma moneda son los apáticos operados, que también reclaman aunque con menos efusividad (tal vez lo hacen a propósito, justamente para reforzar su caso).
Dice Fernando de la Rua, extirpado en 1951:
- Yo antes era un cascabel, un canto a la vida y un miura en celo. Ahora ni siquiera fantaseo con mi nuera.

El lado positivo es la esperanza que se les brinda a muchos con lo del transplante de apéndice o el Apéndice Artificial que ya sacó la Fundación Favaloro, que es mucho menos riesgoso y más barato que un corazón.
Aunque sea psicológicamente, el impacto es fuerte y seguramente traerá secuelas. Legiones de recién injertados llenarán las calles recitando a Becquer y ayudando a cruzar la calle a cieguitos y ancianos.
Matrimonios desapasionados dejarán el Viagra y los disfraces de Gatúbela, y optarán por un apéndice joven, preferentemente latino, y un chequeo a tiempo evitará las recaídas y también los crímenes pasionales por exceso de irrigación.Por lo menos hasta la primavera, cuando los farsantes del estetoscopio nos distraigan confirmando las propiedades adivinatorias ubicadas en el ojete, y entonces acierten con los horóscopos, como siempre, los astrólogos que lo tengan más desarrollado.

miércoles, marzo 21, 2007

Ferrero, el adelantado

La rica historia del fútbol abunda en prodigios de habilidad y de inventiva. Harto menos frecuentes son los casos de estrategas fenomenales, de jugadores dotados con la capacidad de imaginar movimientos alternativos, o de prever el desarrollo de la jugada con exactitud. Se dice que Pelé era capaz de mantener tres dibujos mentales posibles, y de elegir siempre el más conveniente; Maradona, según el mismo estudio, llegaba a los cuatro aunque no siempre discernía cuál era el mejor y, por ejemplo, dejaba en posición de gol a Blas Giunta e inexorablemente la pelota iba a parar a la tercera bandeja.

Curiosidades, fenómenos que deslumbran al simple aficionado e intrigan a los investigadores científicos. Como el caso de Enzo Ferrero, el pibe de Campana, que jugó en Boca Juniors a partir de 1971 y que durante varias temporadas hizo una sociedad magnífica con el Patota Potente.
Ferrero era zurdo, era habilidoso y era rápido, y después de una intervención quirúrgica fue también un adelantado: durante algún tiempo al menos, Ferrero pareció tener un sexto sentido que le anticipaba con precisión dónde debía ubicarse y dónde se encontraría el resto de los jugadores. Después se tornó incomprensible hasta el absurdo y se diluyó en el olvido como tantos otros.

Reseñando la historia de Ferrero, los investigadores hablan de un punto de inflexión acaecido luego de la operación de ligamentos cruzados que le practicaron en abril de 1972.
En efecto, grabaciones de la época anterior a la operación muestran a un Ferrero hábil pero sin visión, un puntero izquierdo con desborde pero no completamente integrado al resto del ataque.
Y luego de pasar por el quirófano se ve al Ferrero deslumbrante, al jugador que de espaldas habilitaba a los compañeros o que iba a buscar un rebote que todavía no se había producido, y siempre con una exactitud asombrosa.
Dice Carlos María García Cambón, compañero del wing de Campana: “Enzo salió muy cambiado de la operación…Hablaba de un túnel, de una luz, de gente que decía su nombre… Pero eso es lo que siente cualquier jugador cuando va saliendo a la cancha, ¿no?…”

Los partidos inmediatamente posteriores a la cirugía convirtieron a Ferrero en el jugador estrella: comenzó a manejar todos los balones con una clara anticipación de la jugada por venir, que en algunos casos parecía mágica y en otros pura suerte. Es famoso el gol que le hizo al Pepé Santoro, arquero de Independiente, al que Ferrero le pateó desde su propio campo un balón que parecía llegar débilmente a las manos del golero, cuando éste sufrió un desmayo sorpresivo y la pelota entró como en cámara lenta, rozando la aletargada mano derecha de Santoro.

Pases increíbles, captura de todos los rebotes, casualidades extrañas, visión privilegiada y la habilidad de siempre, hicieron que Ferrero se volviera indescifrable para los adversarios. Pero en poco tiempo también se hizo incomprensible para sus propios compañeros.
Rememora el Muñeco Madurga: “Al principio iba todo bárbaro, él sabía quién se iba a mover para quebrar el orsai, y se la dejaba justa. O te hacía esos pases de espaldas como si tuviera ojos en la nuca. Pero después algo le pasó, perdió precisión o intuición, o dejamos de entenderlo. Fue muy triste, pobre Enzo…”

Dos testimonios de la época en que los compañeros de Ferrero ya estaban francamente indignados con su desempeño, les dieron la pista a los investigadores de “Angola Today Sports”.
En un pequeño artículo del Gráfico de 1972 Potente relata lo siguiente: “En el vestuario casi nos agarramos con el Enzo, porque me recriminó que se la había pedido en un lugar y la fui a buscar a otro…pero yo ni siquiera se la había pedido”.
En el mismo artítulo, el Chapa Suñé, tratando de ser irónico, agrega algo fundamental: “La semana pasada Ferrero se la pasó tirándola afuera y me decía que yo me corría a propósito, que le estábamos haciendo el boicot. Hoy, que jugué de 8 en lugar de 5, me di cuenta de que acá hubiera agarrado todas las que mandó a los caños la semana pasada…já.”

En reciente charla telefónica con el doctor Ruiz, el cirujano que operó al jugador, manifestó: “Ferrero tuvo un paro y se nos fue por un minuto mas o menos...”
¿Pudo estar Ferrero adelantado a su tiempo, en virtud de quién sabe qué don adquirido en aquel episodio? Los hechos parecen indicarlo así.

En efecto, estudiando los tapes los investigadores han concluido lo siguiente: Ferrero “volvió” con la capacidad de prever el futuro.
Y esa capacidad se fue incrementando: al principio fue de apenas un segundo y después llegó a mas de una semana.
Superponiendo las imágenes, los estudiosos comprobaron estupefactos que las pelotas que una semana terminaban en el lateral coincidían exactamente con la posición que ocupaba Suñé la semana siguiente.
El problema era que Ferrero no podía discernir entre lo real y las visiones, y enseguida quedó afuera del equipo.

En el último partido que jugó hizo un fantástico gol en contra (para Ferrero se lo hizo a River Plate, equipo al que enfrentarían siete días después) y lo festejó enloquecido hasta que fue detenido y golpeado por sus compañeros, por el masajista, por tres hinchas y por dos policías con sus correspondientes perros.

Algunos rumores aseveran que finalizó su carrera en el “Unione e Benevolenza” de Campana, pero no como jugador sino como ayudante de campo, y que su principal virtud era darle al técnico un informe detallado y preciso de lo que harían los rivales quince días antes de enfrentarlos.





viernes, marzo 09, 2007

Maradonia

Ahora a casi nadie le parece tan buena idea, pero ya no hay vuelta atrás. Ahora ya se ha invertido mucho tiempo y dinero en ésto, mucha consulta popular y erudita, muchos discursos por cadenas nacionales (mucha demagogia también), como para que se termine lo de los cambios de nombres.
Aparentemente el origen de esta movida puede encontrarse en cierta protesta de cierto grupo brasileño para que cierta propaganda gráfica en inglés dijera “Brasil” en lugar de “Brazil”, argumentando que el nombre de un país es como el alma misma de ese país, y que pretender adaptarlo es no entender el alma del otro, o no hacer el esfuerzo de entenderla, aceptarla y por qué no, amarla. Al principio los argumentos parecieron justos e inflamados de patriotismo, pero luego el mismo grupo de brasileños los encontró pueriles, y se les despertó entonces un salvaje encono hacia el nombre de su país, que no les permitía inventar mejores argumentos y por ende indemnizaciones más jugosas.

De modo que (dicen) el núcleo de aquel grupo cambió el objetivo de sus protestas y desató una campaña a toda orquesta, casi festiva, para cambiarle el nombre a Brasil. Sabido es que los brasileños son muy nacionalistas, pero no menos sabido es que les gusta llamar la atención…e irrefutable resulta el hecho de que les encanta la joda. Así que al son de la batucada y del samba, anunciaron al mundo con bombos y platillos (literalmente) que Brasil planeaba cambiar de nombre, y que se declaraban en autoconvocatoria nacional, permanente y sobre todo no laborable, hasta que eligieran un nuevo nombre con el que la mayoría estuviese de acuerdo.

No menos predispuestos para el jolgorio, pero sí más culposos y por ende más necesitados de justificación, los argentinos analizamos el fenómeno del vecino país organizando mesas redondas en la tele, panelistas especializados en las facultades y foros en Yahoo. La enorme mayoría se mostraba encantada con la idea de que Brasil deje de existir, por lo menos en los papeles.

Algo similar ocurrió en el resto del mundo. También lo que siguió como una lógica consecuencia de estos planteos: las gentes de todo el planeta querían elegir el nombre de los lugares donde vivían. La fiebre revisionista se expandió como reguero de pólvora (nota: esta expresión también debería revisarse algún día) y el resultado fue mas o menos el esperado: hubo países que lo resolvieron en tres días, ordenadamente y a conciencia, y hubo (hay) otros que todavía están en veremos.

Nosotros empezamos mas o menos al revés que los otros: el Poder Ejecutivo dictó un decreto de Necesidad y Urgencia por el que dejábamos de llamarnos Argentina para convertirnos en Argentinia, cosa de que no cambiara nada y de que toda la papelería ya impresa se arreglara fácilmente haciéndole una rayita con la Bic.
A raíz de ese mamarracho fue que hasta los sectores más conservadores pusieron el grito en el cielo e impulsaron movimientos para que sus certeras opiniones fueran escuchadas. Finalmente otro decreto anuló el anterior e informó que mudaríamos de nombre, aunque aún no se definía el método a emplear.

Es bastante entendible la maniobra fallida del gobierno: quisieron ser expeditivos, salir rápido del paso y dar la imagen de que algo había cambiado: en resumen, quisieron sacarse el problema de encima, como casi siempre.
Sólo que esta vez el asunto había tocado nuestras fibras más íntimas de sentido histórico, y todos sabíamos que lo que decidiéramos sería un legado directo para nuestra posteridad: nosotros seríamos para siempre la generación que le dio el nombre definitivo al país.
De la misma forma en que los pueblos antiguos otorgaban dos nombres a sus individuos, uno con el nacimiento y otro adquirido por mérito, así se nos antojaba nuestra actuación. La Nación tenía su nombre de nacimiento, lo que equivalía a los dientes de leche. Pero había transitado un largo camino, se metía de lleno en el tercer milenio y era necesario que le aparecieran las muelas de juicio (digamos, para continuar con la analogía odontológica). Un nuevo nombre debía distinguirla de las demás naciones del orbe, un nombre que inmediatamente la representara sin ambigüedades y que hiciera patente su eterna Gloria.

Los demás estados se hallaban febrilmente abocados a la misma tarea, de modo que nuestra misión sería mucho más difícil que si sólo a nosotros se nos hubiera ocurrido cambiar de nombre. Por ejemplo: la pequeña isla-nación de Tuvalu, la nación independiente con menor número de habitantes (once mil) fue la primera en anunciar que en adelante se llamaría United States of America.
Fue un golpe astuto: los ojos del mundo se posaron en Tuvalu. Y además, durante algún tiempo, inevitablemente, la costumbre haría que se siguiera llamando a los países por su nombre antiguo, y cada vez que alguien nombrara a los Estados Unidos y descubriera su error, recordaría a la diminuta ex Tuvalu, asociada para siempre y gratuitamente a la primera potencia mundial.

De modo que no se trataba solamente de elegir un nombre distintivo, sino de darle al país una espada afilada, capaz de abrirle paso en el complicado mundo de los mercados globalizados. Tuvalu con su ejemplo, agudizó aún más la sensación de que enfrentábamos un hecho trascendental.
Nos equivocamos, por supuesto: ahora cambian de nombre a cada rato.

Finalmente, acá se decidió que las propuestas de nombres se canalizaran a través de los partidos políticos y que estos las recibieran y contabilizaran, y que luego las presentaran a una elección general. El 10 de Octubre concurrimos, pues, a las urnas, sabiendo que estaríamos entre los primeros 20 países en ser renombrados, y fuimos felices por un rato.

Resultó electo con absoluta justicia el nombre de Maradonia, en homenaje al hombre más famoso del mundo, al verdadero Gran Capitán, a nuestro Hacedor de Milagros, Dador de Alegrías y que ya contaba con su propia religión. Y además sonaba a Macedonia y quedaba muy lindo.

Hubo países que prefirieron volver a denominaciones antiguas (Germania) y otros que pecaron de modernosos (New Kasajistán On Line). Hubo países que homenajearon a sus dirigentes de turno (Evolivia), a sus músicos (Beatleland), y hasta a sus animales típicos (Canguria). Algunos prefirieron destacar sus bellezas naturales (República Popular de los Alpes) y otros su habilidad para el retruque (República Más Popular Que Todas). Algunos pusieron el acento en su situación económica (Costa Pobre *) y otros fueron grandilocuentes como siempre (Verdadeira Terra Santa E Pentacampeao por Agora).

Verbigracia: los impulsores del cambio, los que propugnaban elegir el nombre más adecuado, se inclinaron por uno que forzosamente deberán cambiar algún día, por lo menos mientras exista el fútbol. La clara señal de esto es que los nombres no son tan importantes, o por lo menos que su importancia es relativa, y que deben aggiornarse si pierden vigencia. Todos los países del mundo aceitaron sus reglamentaciones para que los futuros cambios se hagan con facilidad.

El problema es que el asunto crea adicción.

Ahora los países cambian de nombre todos los meses, en muchos la gente emite su voto en la factura de la luz y es raro que un nombre gane más de una vez. Los habitantes de cada país, por supuesto, se adaptan con facilidad y felicidad, pues es lo que han elegido y durante todo el mes (entre factura y factura, digamos) se van haciendo a la idea. Pero las relaciones internacionales se han resentido, y también los fabricantes de mapas Kapeluz, que no dan abasto.

A nosotros nos gusta Maradonia y somos bastante reacios a los cambios, así que hace 7 meses que nos llamamos así. Pero, desordenados para archivar y de memoria frágil, estamos teniendo problemas con las relaciones exteriores. Le vendimos trigo a un país y ahora no sabemos cuál era, y de los que sospechamos se hacen los ofendidos. Nos llegan cartas-documentos de países llamados “Abbaland”, “Negros Altos”, etc., y nos declaró la guerra una tal “República de los Andes del Pacífico y si podemos del Atlántico También”.

Estamos confundidos, así que ante la duda nosotros sin demora le declaramos la guerra a Abbaland, a Canguria y también a Zorbacia, que siempre quisimos conocer.

Con los de Negros Altos por ahora no nos quisimos meter, por lo menos hasta que cambien de nombre.


* "Costa Pobre" es del Negro Olmedo, claro. Y todo el post no es más que una excusa para inventarles otros nombres a los países.

martes, enero 30, 2007

Grandes mentiras históricas

Pegaso, Rocinante, Bucéfalo, y hasta Tornado. Son casi sinónimos de Zeus, el Quijote, Alejandro y, por supuesto, el Zorro. Son caballos famosos, porque pertenecieron a hombres famosos: Janto a Aquiles, Incitato a Galígula, Babieca al Cid Campeador. Y Plata al Llanero Solitario.

Los héroes, aunque sea “medianamente” ecuestres, siempre han tenido un caballo de batalla, un corcel favorito que terminaba siendo tan símbolo como el amo. A veces eran objeto de una devoción exagerada, como Incitato que fue hasta senador de Roma.
Sin embargo, poco y nada se sabe del caballo del general San Martín. Ni siquiera si era realmente blanco como en las pinturas, aunque es casi seguro que no: el color y la alzada no se corresponden con los del caballo criollo que empleó el Ejército de los Andes; más bien es una convención que tomaron los pintores europeos que después realizaron esas obras.
Se dice que utilizaba varios indistintamente y por eso ninguno se destacó, pero la razón es otra.

La verdad es que San Martín era un pésimo jinete, le daba pavor andar a caballo y se caía demasiado a menudo.
Al mismo tiempo era un estratega fenomenal y un hombre justo, y los soldados lo idolatraban. Pero era imposible concebir un héroe militar que no supiera montar. No sólo a caballo: cualquier animal le resultaba ingobernable, se había caído de media docena de mulas, de un camello mientras combatía a los moros en Africa y de un toro manso en la estancia de Carlos María de Alvear, cofundador de la Logia Lautaro.

En 1812 cae desmañadamente de un burro de paseo en la localidad cordobesa de Ascochinga.

El 3 de febrero de 1813, San Martín y sus hombres aguardan escondidos en el convento de San Carlos, a 26 kilómetros de Rosario, cerca de la Posta de San Lorenzo. El cabo Juan Bautista Cabral relee la angustiada nota que le enviara Remedios de Escalada, esposa del general, y vuelve a jurarse que cumplirá lo que la señora le pide. “Son jornadas decisivas, mi querido Bautista”, dice la señora, y tiene razón.
Cuando los españoles desembarcan se larga la persecución hacia las barrancas y Cabral permanece unos metros detrás de San Martín. Sin sorpresa, advierte que el General va muy ladeado y que ya se le han escapado los pies de los estribos. El tordillo se esfuerza por no tirarlo, pero San Martín bailotea como un muñeco de trapo, hasta que Cabral le dispara al caballo y corre a ayudar al jefe. En la maniobra recibe en su pecho la bayoneta realista y adquiere post mortem el grado de Sargento. El hecho se consigna como "rodada por herida del caballo" y San Martín agiganta su figura. A Cabral se le oye musitar: Muero contento, el General no se ha caído, frase que trascenderá hasta los libros ligeramente modificada.

El Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón lo nombra General en Jefe del Ejército de los Andes, con la condición única de que no monte, y el 12 de enero de 1817 se inicia el cruce.
San Martín, de acuerdo a lo pactado, se declara enfermo y dirige toda la campaña desde la camilla cerrada que le han adaptado a tales fines, aunque se cae de la misma dos veces, inexplicablemente.






Monumento a San Martín y O'higgins en los llanos de Maipú. Nótese el esfuerzo disimulado de O'Higgins por evitar que el caballo de San Martín lo despida de la estatua.

viernes, octubre 27, 2006

El Chozno... (Parte Final)

Dionisio:
“Me tomé un breve descanso
que espero sepa entender
y si no hágamelo saber
y otra versión saldrá sola:
me crucé con una trola
que dijo ser su mujer”

“No está muy clara mi mente
para jugar con las rimas,
tomaría Cafiaspirina
pero [frase ininteligible]
Así que sírvanme un vino
[frase ininteligible]…a su prima”

“Pero no me he de achicar
Aunque vengan degollando
Y ya mismo le estoy preguntando
[eructo] Perdón…
Digamé…uugh [flato estruendoso]
mm…? [caída con rotura de vasos]


VII
“No me agarren de los pelos
Que me levanto bien pronto
Pa’ que sepan tengo decoro…
Pero…no decoro tortas…
Aunque lo haría…si las tortas…
Me hacen un show a mí solo”

“Me alejé un tanto del tema
que le quería preguntar
pero ya me voy a acordar
y le cedo mientras tanto
el turno para su canto…
Si igual le voy a ganar”


VIII
El Diablo:
"Su situación es lamentable
Y no me quisiera abusar
Más bien lo voy a ayudar
Con un tema que conoce
Y para mí será un goce
Lo que pueda contestar"

"Le pregunto por el vino
Porque dicen que es la sangre
De Uno para mí Innombrable,
Con el que tengo diferencias,
A ver si usté con su ciencia
Puede por fin aclararme"

"Es para mí un gran misterio
Que siendo la sangre de Ese
Además de rojo, a veces
Pueda ser de otro color
El asunto tiene mal olor,
Digamé qué le parece…"

IX
Dionisio:
¡¡¡Ahijuna que sos ladino,
Juan Sin Chota o como sea!!!
¡El alma me vibra entera
Con lo que acabás de decir…!
Por eso me vía servir
Un vasito… por la apnea

“Nuestro Señor Jesucristo
En su Divina Providencia
Dejó tan pródiga herencia
Pa’ nosotros los mortales,
Y uvas de tantos varietales
Pa’ recordar su presencia”

“Así es como el vino blanco
Representa Su sudor,
El rosado Su candor,
Su dulzura el torrontés,
Y el clarete si querés
Es el Ojete de Dios”


X
Otra vez se armó quilombo
En el festejo posterior:
Dionisio le acomodó
Un cross de izquierda al Maligno,
Empezó a cantar el Himno
Y a gritar “Viva Perón”

XI
Se calmó después de un rato
Y la gente lo vitoreaba
Porque tal vez maliciaba
Que Dionisio iba a poder
A Mefistófeles vencer
Si en la pregunta acertaba

Dionisio se persignó
Y pareció concentrarse
Como si adentro buscase
La luz de la inspiración,
Por fin los ojos abrió
Y esto pudo escucharse:

Dionisio:
“Ha dicho que de ciertas cosas
usté no puede ni hablar
Yo le quería preguntar
por un deporte muy nuestro
en el que brilló un Maestro
muy difícil de igualar”

«Diego Armando Maradona,
Me pongo de pie al nombrarlo,
Le hizo un gol con la mano
A los piratas ingleses,
Yo quiero que me conteste
Con esatitú y bien claro:

¿Cómo es que le pusieron
a ese gol de aquella vez?
Yo también lo ayudaré
Y sólo deberá completar
La frase que dejo acá:
Le dicen “La mano de…” (1)

Demudóse el rostro cruel
De Belcebú con la propuesta
Como si le fuera impuesta
La cruz a un poseído,
Soltó un pavoroso alarido
Y arrancó todas las cuerdas


XII
“Nunca fui buen perdedor,
No aguanto bien el fracaso,
Pero quiero en este caso
Felicitarlo de veras,
Vaya mi admiración sincera…
Y el segundo fue un golazo”

Así pues se despidieron
Dionisio y el Angel Caído
Y por donde había venido
Mandinga se fue callado
Sin truenos ni vientos raros
Y con aspecto dolido

“Una vuelta para todos”,
dijo Dionisio sonriente,
y se frenó de repente
como si se hubiera recordado:
“Y claro…es un amargado,
si es hincha de Independiente”

XIII
Termina así la relación
De aquel encuentro glorioso
Más un suceso luctuoso
Empañaría la fiesta
Pues a Dionisio en la siesta
Le dio un malestar doloroso

Y lo internaron de urgencia
Sin tiempo para perder
Y se murió al anochecer
“De algo raro”, dijo un dotór,
El médico que lo operó
Era un tal Luis Cifér…

Fin

(1) "La mano de Dios"

jueves, octubre 26, 2006

El chozno de Santos Vega

(Payada Infernalmente Larga)
I
Dionisio era un gaucho joven
De recio porte campero,
Pero era muy quilombero
Cuando chupaba ginebra,
Muy cargoso con las hembras,
Peleador y milonguero,

Buen asador de vacunos,
Guitarrero, poeta y cantor,
Gran jinete y domador,
Hijo amoroso, buen amigo,
Un claro descendiente, digo,
De Santos Vega el payador

Y como a Vega a Dionisio
Lo alcanzó la adversidad
Y lo tuvo que enfrentar
Al Malo en una payada,
Una umbría madrugada
Que pasamos a relatar

La pulpería del pueblo
Fue el escenario piojoso
Del aquel encuentro grandioso
Con estilos tan marcados
El uno tan limitado
Y el Otro tan Poderoso
II
Bebía Dionisio templando
Su instrumento musical
Cuando un violento huracán
Dentró alborotando todo,
Y, como brasas, unos ojos
Recorrieron el lugar

“Pido permiso a la concurrencia”,
Dijo un acento temible
“Quisiera entrar, y decirles
Algunas cuantas verdades
Que traigo de las Profundidades
Y que debieran servirles”

Algunos se persignaron,
Otros quisieron huir,
Y sobre todo al oír
Que Dionisio contestaba
“Pase nomás, que faltaba
Un puto de otro país”

El forastero dentró
Entre truenos y centellas,
Como si no le hiciera mella
Lo que Dionisio dijera,
“Está hablando la ginebra,
Mejor suelta la botella”

“Vení a sacármela vos,
Reputazo mal culiado,
Se nota que estás cagado
Por la voz, y como dijo Farías:
Para “vos” no hay como la mía,
Callate y seguí chupando”

Creció un murmullo aterrado
Mientras Dionisio putiaba
Porque a naides escapaba
Que el extranjero era Aquel
Con quien se tenían que ver
Los que el Cielo rechazaba

Más Dionisio en su embriaguez
Pidió una vuelta de patero
Hizo en la guitarra un rasgueo,
Escupió adentro del plato,
Y soltó un sonoro flato
Que dispersó con el sombrero

Aquello pareció disgustar
Al Diablo, que se acercó
Y en una silla se sentó
Enfrentando al insolente
Se hizo silencio de repente
Y ahí comenzó la función
III
“Aquí me pongo a cantar
Al compás de la vigüela
Y como sé que se espera
El nombre del que la toca
Les diré que Juan Sin Ropa
Me han llamado aquí una güelta”

Al escuchar aquel nombre
La gente gimió lastimera
Pues recordaba con pena
El nombre del payador
Aquel que un día venció
Al famoso Santos Vega

Pero Dionisio se rió
Y con el tono más duro
Le dijo “Ahora no dudo
De mi primera impresión
Vos, Sin Ropa, maricón
Sos un travesti seguro”

“El nombre no tiene importancia”,
Dijo el otro muy tajante,
“Lo que importa es el talante
Del que me quiera vencer
Lo ha intentado desde Goethe
Hasta Sbaraglia el Garante ”

“A mi me importa un carajo
lo que hizo ese Sbaraglia
no le conozco la labia
Y menos a Guét, que lo inoro
Guét, vidét o inodoro
No le usamos en la Pampa”

“Ya está bueno de pavadas”,
Dijo el Diablo con desdén
“Acordemos que a cada quien
le tocará preguntar
si acertara a contestar
lo que le inquieran a su vez”

“No entendí nada, pero vamos,
Y algo habrá de salir,
Bicho asqueroso la lumbríz,
Aunque no me viene al caso,
Me lleno de nuevo el vaso,
Y le hablo…a ver…de París…”
IV
El Diablo:
“Me sentiré muy honrado
Si se digna a contestar
Según le indique su pensar
Que me figuro muy claro:
Digamé lo que es el Pecado
Y qué le puede pasar”

Dionisio:
“El pescado es un animal
Que vive mayormente al agua,
Aunque usté con una caña
Podría hacerlo subir
Con un ganchito y la lumbríz
Que hace un rato mencionaba”

Aquí hubo una discusión
Porque Sin Ropa decía
Que nada que ver tenía
La respuesta de Dionisio
Con la pregunta que él hizo
Y que no correspondía

Encima Dionisio ni oía
Y con todos festejaba
La camiseta se levantaba
Y de arriba de la mesa
Le escupía la cabeza
Y hacía cortes de manga
V
“Ahora me toca a mí,
pero sabrán disculpar
primero me viá lavar
la cara en el bebedero
de los caballos, y luego
vuelvo aquí a repreguntar”

Y diciendo esas palabras
Salió de la pulpería
Y viendo que no volvía
Lo salieron a buscar
Y lo tuvieron que despertar
Porque Dionisio dormía

Abrazado a su caballo
De pie aunque algo torcido
Profundamente dormido
Y roncando con esmero,
Una pata en el bebedero
Y la otra en el estribo

Un poco lo sopapearon
Hasta que abrió un solo ojo
Lo metieron en remojo
Y lo ventilaron un rato
Hasta que dijo “Carajo,
Me están enfriando todo”
VI
Y cuando volvieron a entrar
Trayendo a Dionisio al ruedo
Hubo un aplauso sincero
Pues la gente se animaba
Y a Satanás le molestaba
Que no le tuvieran miedo

Dionisio:
“Me tomé un breve descanso
que espero sepa entender
y si no hágamelo saber
y otra versión saldrá sola:
me crucé con una trola
que dijo ser su mujer”

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