sábado, noviembre 18, 2006

La noche de Tu Sam (cuento)

Después vino lo peor. Ojalá no lo hubiera hecho subir al escenario porque de esa forma, si el otro no hubiera subido, el asunto no hubiera pasado de una situación algo tensa pero manejable, un desubicado solo entre una cantidad, digamos digna, de público interesado. Si el otro no hubiera subido, nosotros mismos, alguno de entre el público que formábamos, le hubiera pegado un grito al maleducado y es seguro que después otros se hubieran plegado, porque la gente en general es así, uno tiene que hacer punta y, si tiene un poco de razón, el resto se anima y lo apoya. Pero fue todo muy rápido, Tu Sam reaccionó en seguida y lo encaró al que le gritaba y después se fue todo al demonio.
Yo, pensándolo ahora, creo que fue lógico lo de Tu Sam, si el otro lo estaba cuestionando y acusando de mentiroso delante de todos. No era precisamente una noche brillante del mentalista, estaba como nervioso y eso, para los que lo seguimos hace rato, era evidente y extraño. Un tipo que tiene un dominio sobre su cuerpo como el que tiene él, un poder de concentración y de sugestión tan grandes, era rarísimo que anduviera como a destiempo, acelerado. Pero tampoco había tenido errores importantes hasta ese momento; el otro era un idiota de los que nunca faltan, de esos que van a ver a un mago para tratar de descubrirle los trucos. Puede fallar, eso lo dice siempre Tu Sam. Lo que hizo que el otro empezara a los gritos se produjo durante el acto de levitación o de equilibrio suspendido. Pero no pasó nada que lo justificara, yo había visto algo parecido otras veces. Creo que se debe a una distracción momentánea de Sam o a que el sujeto escogido no está bien relajado; cabe preguntarse para que se ofrecen a colaborar si no se sienten seguros. La cuestión es que el show venía con detalles anteriores, algunos se habían reído cuando la paloma que hipnotizó o “fascinó” como dice Tu Sam (o decía, no sé, yo no sé lo que va a pasar ahora) salió volando en cuanto le sacó la mano de encima y el clima era de expectativa, porque si no levantaba con algo el espectáculo se le podía complicar. Es que lo de él es difícil, no es un actor que sigue un libreto con otros actores y si tiene una mala noche se deja llevar por los otros y listo. Él depende (o dependía) de una serie de factores bastante imponderables y yo siempre lo había visto salir airoso y hasta grandioso. Tiene esa presencia, esa mirada, en fin, esas cosas que faltaron aquella noche. Cuando se le voló la paloma me parece que también el personaje debió decir algo, porque los que estaban cerca chistaron como para callar a alguien.
El acto siguiente fue el del equilibrio, donde Tu Sam hace dormir a una persona sobre dos sillas; en realidad sólo apoya la nuca y los talones en la parte superior del respaldo de las sillas, y el resto del cuerpo queda en el aire y perfectamente horizontal. A veces Tu Sam o la chica que hace de asistente se suben encima de la persona, yo lo he visto, y a veces le sacan una de las sillas y el cuerpo sigue rígidamente extendido. Por lo menos la mayoría de las veces, porque esa noche salió un poco desprolijo y el otro empezó a los gritos y ni llegaron a esa parte, apenas la pusieron en las sillas.
La que subió para la prueba era una señora delgada y alta, y estaba tan contenta de estar ahí que la sonrisa no se le fue ni siquiera cuando Tu Sam terminó de adormecerla. Para mí eso era un signo de que no estaba bien relajada, pero Sam siguió adelante; me parece que él percibía que el show venía flojo y debió preferir soslayar el inconveniente y seguir adelante.
Les costó, a él y a la asistente, acomodarla en las sillas, a pesar de que era una señora flaquita. Pero medio se les iba de costado y casi se cae, y la tuvieron que atajar un par de veces. Y ahí fue cuando llegó, nítido, el grito de ese tipo. Andate, mamarracho, le gritó. Ladrón, sos un ladrón. Tu Sam miró un segundo hacia el público, pero se le notó que hacía un esfuerzo para volver a la señora que tenía casi en el aire. Otra vez alguien chistó para callar al guarango, pero era evidente que el tipo se sentía con derecho a protestar porque le siguió diciendo cosas, le dijo farsante y que devolviera la plata, mientras Tu Sam hacía descender rápidamente de las sillas y del escenario a la señora flaquita y algunos (pocos) aplaudían. Luego vino un nervioso y brevísimo discurso de Tu Sam dedicado al tipo, una especie de reseña de su trayectoria y se notaba que estaba enojadísimo cuando decía que no iba a permitir, que él podía demostrarnos, que de ninguna manera, y finalmente invitó al otro a subir y a sacarse las dudas que tuviera.
Los aplausos que arrancó el discurso deben haberlo convencido al tipo, o realmente quería comprobar algo o estaba decidido a hacer fracasar el espectáculo, porque enseguida un reflector lo siguió mientras se dirigía al escenario. Era bastante gordo, bajo y de anteojos y subió con aire sobrador, pero se dieron la mano y tu Sam le preguntó si alguna vez lo habían hipnotizado. El gordo dijo que no y entonces Tu Sam le puso la mano derecha abierta tapándole la cara.
Me llamó la atención que no le preguntara nada más, si se animaba a probar o algo. Es decir, me hubiera parecido más simpático que creara un poco de suspenso y que el público se fuera imaginando lo que iba a hacerle y se pusiera enseguida de su parte, al fin y al cabo habíamos pagado por verlo brillar a él. No sé: que lo atacara tan abruptamente al gordo me sonó a eso, a un ataque sorpresivo y creo que desde ese momento algo no me gustó. Cuando le sacó la mano de la cara, el gordo todavía sonreía pero ya había cerrado los ojos y entonces Tu Sam le dijo algunas de las frases típicas, que iba a sentir los párpados pesados, que se relajara y escuchara sólo su voz, y volvió a ponerle la mano, pero esta vez sólo en la frente.

Yo creo que el público se dividió en dos: los que de alguna forma querían que Tu Sam se vengara del tipo y lo pusiera en ridículo y los que temimos justamente eso. Yo tenía como un nudo en el estómago porque he visto gente hipnotizada por Sam en estado de total indefensión, gente que cacarea como una gallina o le hace creer que anda en moto o que vienen los indios, y es bastante patético.
El hombrecito entró en trance con una rapidez asombrosa, más teniendo en cuenta que seguramente se estaba resistiendo. Incluso por un momento pensé que estaba todo arreglado, que Tu Sam se había mostrado errático durante el show para impresionarnos con éste último acto. Le hizo decir al tipo el nombre y la edad, y después lo hizo retroceder hasta los seis años con facilidad y elegancia: era de nuevo el Tu Sam magistral y dueño de la situación. Y no se abusó del gordo ni lo humilló, lo contuvo sobriamente cuando el otro quiso sollozar porque creía estar en un cumpleaños y que otro nene le había robado un juguete o algo así. Después lo hizo volver al presente, hasta esa misma noche, lo sentó en una silla y le hizo creer que estaba manejando un auto por una avenida transitada. Le hizo hacer el recorrido desde su casa hasta el teatro, y lo hizo imaginar que volvía ver el acto de la paloma. El gordo comenzó a reírse en un momento, groseramente, y le daba codazos imaginarios al que estaba sentado al lado. El mentalista le preguntó qué sucedía, y respondió que la paloma se había volado. Eso arrancó risas de toda la platea, pero Tu Sam se veía muy serio y reconcentrado. “Grite”, le dijo al gordo. “Infeliz”, dijo el tipo y tuvo un acceso de tos por la risa, creo. Después le dijo que se pusiera de pie para, supuestamente, ver mejor. Y lo hizo sentar y parar media docena de veces, y mientras la gente aplaudía a rabiar, yo vi que le hablaba rápidamente al oído y le tocaba velozmente la garganta, y lo hizo sentar otra vez.
Lo fue despertando de a poco y lo miraba fijamente y a pesar de la sonrisa de Tu Sam a mí no me gustó cómo lo miraba. Casi le escupía las palabras, y eran palabras amables y el hombrecito parpadeó un par de veces y lo felicitó a Tu Sam, tuvo que felicitarlo y el teatro aplaudía como nunca. Tu Sam comenzó a despedirse mientras el gordo volvía a su butaca y había gritos y bravos entre los aplausos y en algún momento nos dimos cuenta de que pedían ayuda cerca del hombre gordo y se encendieron las luces y vimos que se tomaba la garganta y no podía hablar y muchos salieron sin enterarse y algunos seguían gritando que se moría cuando nos desalojaron y se oyó la sirena de la ambulancia y un tipo de gris se llevó a Tu Sam casi a la rastra del escenario y él lo miraba al gordo muy serio y después pasó lo que todos sabemos.

22 comentarios:

Fer dijo...

"...después pasó lo que todos sabemos."
Que Leonardo se quiso hacer el Houdini hijo de Tu Sam y casi no cuenta el cuento...

Luz dijo...

Buenísimo!!,una vez más, quedé atrapada con el cuento.
Que final, eh!!
Te felicito Sergio, escribes estupendamente!
Saludos!!

Sergio dijo...

FER: Puede fallar!

LUZ: ¿Conocías a Tu Sam? (Muchas gracias, tú comentas estupendamente)

Paréntesis dijo...

Puf..leí mal, cambié el orden...hice cualquiera pero, fuiste a ver a TUSAM en serio o entendí mal?
besos

Sergio dijo...

PARENTESIS: No, nunca lo fui a ver a un teatro, pero sí por la tele. Y me refiero al padre, no a Leonardo. De todas formas, ¿para qué me gasto poniendo "primera parte", etc? ¿eh???

AnTo.- dijo...

Gracias a ud y a su EXCENLENTE relato mañana tengo excusa para decir que no estudié. en fin, necesitaría a un tu sam que me ayude con derecho de la seguridad social, o le haga a mis profs eso que le hizo al gordo....
insisto, excelente, está en la lista de uno de mis preferidos, de hecho va por mail al muchacho que estoy encaminando por la lectura...besos!!!

Fer dijo...

La pregunta del millón es si viste o no a Tusam tragarse el foquito

Sergio dijo...

ANTO: Muchas gracias. ¿Lo está encaminando para que nunca más quiera leer?

FER: Por menos de eso el gordo pasó a mejor vida. No provoque a Tu Sam, Fer.

Ana dijo...

Muy bueno!
Tanto que jodia con el puede fallar, pero cuando quería no fallaba nada.
Yo me acuerdo de esa vez que casi lo mata al hijo. Pobre tipo, era un grande!

Sergio dijo...

ANITA: Muchas gracias. Ahora, ¿los poderes esos son hereditarios...?

Luz dijo...

No Sergio, no conocía a Tu Sam, pensé que era un personaje ficticio!, al único ilusionista que conozco, es al tal Criss Angel y eso porque esta de moda hoy día por la t.v.!...
Oye, gracias por tus comentarios, de mis cometarios ;o)
Un beso

Fer dijo...

¿Hereditario? Hmmm, no sé, capaz. Pero puede fallar ¿no?

Vana dijo...

Y el gordo murió nomás? Carajo mierda!
Nunca pude ver mucho a Tu Sam porque me daba impresión lo de los canarios (mi abuela ponía el suyo frente a la T.V.), y tampoco puedo parar de leer este blog porque me fascina!

Sergio dijo...

LUZ: Bueno, gracias por tus comentarios de mis comentarios de tus comentarios.

FER: Pero eso ya es la Ley de Murphy...

VANA: Parecería que sí, ¿no?
Y ahora relájese (como el canario de su abuela) que la voy a poner sobre las sillas.

Fer dijo...

Vana,
Ud se relaja, él la pone sobre las sillas y acto seguido, se traga el foquito y lo prende y dice ¿no parezco un bichito de luz? (Sergio, pase la gorra, no lo olvide)

Sergio dijo...

FER: Este pretendía ser un cuento cargado de tensión y con derivaciones ominosas y Ud lo ha transformado en un foro de diatribas hacia el gran Tu Sam.
Me queda la duda, leyendo a Vana, si la abuelita ponía al abuelo frente a la tele cuando Tu Sam decía "Duro, más duro"...

Fer dijo...

Tu Sam siempre despertó esas contradicciones entre la seriedad y la risa con sus actos de mentalista(?). tal vez haya sido un eterno incomprendido, pero verlo tragarse el foquito y mostrarse como bichito de luz, siempre me movió a risa (ese acto lo hizo en TV).

Y depende el momento, o la abuelita estaba esperando un milagro, o a falta de tanatólogo amigo (Péculo dixit) esperaba la sabia palabra de Tu Sam respecto del estado del abuelito.

Sergio dijo...

Sí, sí, el acto del foquito lo tengo. Y también tengo un tanatólogo amigo, pero no tiene muchas luces.
Lo del abuelo pasó a ser cuestión de Estado, espero que Vana nos saque esta angustia.

El Profe dijo...

Tendría unos doce años cuando ví, desde la primera fila de un teatro, los pasmosos actos de este mago...y estimaba (como lo más "normal") que todo lo que él hacia era totalmente auténtico, quiero decir...no es que yo fuera muy "pavo" para esa edad sino que lo mágico y lo sorprendente eran aún parte de mi vida....¡me da una nostalgia! es tan divertido y lindo ser inocente ¿no te parece?

Sergio M dijo...

Nunca lo vi en vivo, y por la tele...no sé, mucho no me apasionaba. Pero se notaba que le ponía ganas, eso sí.
Me da un poco de pudor decir esto, pero la verdad es que lo mágico y sorprendente todavía forma parte de mi vida, y te diría que cada vez más.
Saludos

Anónimo dijo...

hola soy estudiante de diseño en la universidad de buenos aires y estoy haciendo un trabajo prático en la materia diseño sobre tu sam padre (juan josé del pozo) y necesitaría saber cosas sobre él vistas desde el ojo de un seguidor. el trabajo se trata de proponer un evento al que asistiría tu sam y hacer un afiche para el mismo, luego también unas postales y un kit con elementos u objetos que terminarían de cerrar la idea del evento y del personaje, pueden ser objetos que tengan que ver con él o que signifiquen algo.

Sergio M dijo...

Hola, la verdad es que no soy más "seguidor" de Tu Sam que lo que se ve en el cuento (en caso de que lo hayas leído). Nunca lo fui a ver a un teatro, mi conocimiento viene exclusivamente de la tele. Si de todas formas creés que te puedo ayudar en algo, no dudes en escribirme a sergiommuzzio@hotmail.com así te evitás tener que comentar acá.
Saludos