jueves, diciembre 27, 2007

Licencia para matar

Como James Bond, pero no por deber ni por justicia, ni nada de eso: por cuestiones personales.
La presente es una especie de encuesta o juego de rol, aunque no espera ser contestada ni tampoco interpretada, porque ni yo he sido absolutamente sincero.
Lo que se propone es, más o menos:
¿A quién liquidarías si te garantizaran inmunidad absoluta?

De todas formas, y por poner algunas reglas que todo juego debe tener, el asunto tiene una condición sine qua non. Más allá de que el Comité Organizador (?) garantice la inmunidad del matador y la total indefensión de la víctima, es condición imprescindible que el acto sea realizado cabal y únicamente por el asesino.
O sea: nada de hacerlo desaparecer con la mente, ni de matarlo con la indiferencia, ni de mandar a otro, y mucho menos en patota. Hay que hacerse cargo de apretar el gatillo, o de suministrar el veneno, o de hundir la daga, o de empujar al vacío, o de tensar la soga, o lo que sea. Pero solito el victimario, y su alma. Téngase eso muy en cuenta, aunque se juegue sólo mentalmente y no se deje ni un mísero comentario por el divertimento proporcionado.
Nota: no es necesario explicar los motivos, aunque yo voy a hacerlo de puro exhibicionista que soy. Y por darle un poco de razón a la Packy en eso de que soy medio malo, porque algo debe haber influído Packy al recordarme aquel infausto abril…
Bien.

Puede hacerse una lista también, si usted se anima. Pero la condición arriba expresada es bastante limitante, por varios motivos. Primero por la carga psicológica (sólo se garantiza la inmunidad legal, o corporal: no la mental). Y segundo porque el Comité Organizador (???) no se encarga de los traslados, así que si usted quiere reventar a Bush, por ejemplo, averigue primero en los amistosos cielos de American Airlines cuánto le va a salir darse el gusto.

Por eso yo me he buscado una víctima de cabotaje, a la que puedo acercarme con un humilde colectivo.
Yo liquidaría a la pareja actual de mi ex novia (1).

Aunque haya aparecido hace 2 días, ese señor tiene mucho que ver con horas de dolor y de sufrimiento míos y, en contrapartida, con momentos de placer y alegría de mi ex…a mi costa.
Y digo que no importa que no se conocieran cuando ella me dejó: ya existía potencialmente en la loca cabecita de la que fue y ya no es.
Al contrario: sería más pura la venganza y más a mi medida que sea un recién arribado. Lo que quiero es que alguien la pague, ya que mi ex no va a hacerlo.
Y tampoco importa que yo lo haya superado felizmente, señores: estamos hablando de una oportunidad única de matar sin consecuencias. No lo olviden.

Y no solamente quiero que alguien pague con sangre. Quiero dejar de ser el último ex de mi ex. Quiero ponerle distancia a la distancia, no sé si me explico.
Y quiero, ya que estamos, evitarle a ese muchacho seguramente bueno como yo, la posibilidad de que una novia evidentemente abandónica lo perjudique cardíacamente (2).
Pero no quiero dispersarme, que acá lo importante es matar a alguien por motivos egoístas, y no por hacer el bien de ninguna forma.
Así que sólo me falta explicitar el modus operandi, y escuchar a mis amables lectores.

Yo lo esperaría justamente al final de un encuentro en casa de mi ex. Trataría, en lo posible, de ver cuando se despiden amorosamente, pero no lo miraría a él demasiado, no vaya a ser cosa que me resulte simpático o que justo mi ex haya enganchado a Martín Palermo y en lugar de despenarlo le termine pidiendo un autógrafo.
No.
Me concentraría en el rostro alegre de la pérfida, y calcularía a propósito que los besos que anda prodigando son más largos que los que escuetamente me daba a mí.
Acto seguido, quitaría la espoleta de una granada, contaría hasta 10, y el que no se escondió se embroma.

Es de suponer que ella ya se ha puesto a cobijo dentro de su casa. Que con mirada soñadora (pero ya dentro de su casa) se queda un instante pensando solamente en él, antes de ir hacia la cocina, por ejemplo. Y que la explosión la altera, pero al principio le suena distante.
Pero…si se demora mucho en entrar, si prefiere seguir besándolo aunque él ya esté dentro del auto en marcha, si no se pueden despegar, y las esquirlas…
Bueno, en ese caso, y por ser el que pone las reglas, digamos que se garantiza la inmunidad también por los daños colaterales, y buenas noches.




(1) No me consta, pero da lo mismo por lo que se aclara luego. Además (y atenti unas cuantas) hablo de cualquier ex que me haya hecho sufrir, no necesariamente la última, aunque es la que más recuerdo, lógicamente.

(2) Suponiendo, también, que mi ex no dejó también a éste. O a varios, qué sé yo…

jueves, diciembre 20, 2007

Sed


Alguna vida anterior en el desierto, o de esclavitud, aunque más seguro de esclavitud en el desierto, han hecho de mí una persona sedienta. No permanentemente, pero con extraordinaria urgencia luego de un viaje, por ejemplo. Mis amigos y mis novias (1) saben que en cuanto llego deben ofrecerme algo de tomar. Aclaro: no hablo de alcoholismo ni mucho menos. Agua es suficiente, aunque me he levantado muchas veces de madrugada para ir a comprar Coca-Cola. Con la Coca tengo, a veces, una necesidad parecida a la adicción, pero ese es otro tema.
Al margen del producto, soy alguien con el temor permanente de no disponer de líquido cuando la sed lo atormente.

El hambre no me preocupa ni remotamente como la sed. Y es curioso, porque he pasado hambre en algunas ocasiones, pero no recuerdo haber desfallecido de sed nunca. El miedo (¿la fobia?) es más bien a nivel genético, ancestral. Por eso, como si de verdad lo creyera, aventuro lo del desierto y la ración de agua siempre escasa.
Dice Borges que Averroes en España (o mejor: algo en la sangre de Averroes) agradecía la presencia cercana del Guadalquivir, y el rumor de un aljibe oculto entre el follaje de un patio casi selvático.
Lo mismo me ocurre cerca de un cauce de agua dulce. Me serena, me alegra, me deja respirar tranquilo. Es algo en la sangre, entonces.

De la misma forma, supongo que al viajero que llega hasta mi casa le pasa algo similar, e inmediatamente le ofrezco bebidas. Algunos dicen “más tarde” y los admiro.
Pero me generan ansiedad y tengo que servirme algo para mí mismo. Más tarde, para mí, puede significar demasiado tarde. Imaginar la muerte por falta de líquido es una tortura recurrente.

Me veo perdido en un desierto infinito, y cuando la locura me alcanza, trago desesperadamente la arena que he juntado en el cuenco de unas manos destrozadas.
Y no es el peor final que se me ocurre: a veces, en el último instante, recupero la razón y ya es demasiado tarde, ya tengo la boca llena de piedras, abrasada más allá de mis límites, y mi garganta abierta de par en par, preparada para un festín que nunca llegará.
No muero por asfixia: ese don no me es otorgado. Todavía estoy plenamente consciente cuando el último estertor de la sed se está preparando. Mi mente, inevitablemente, lanza imágenes de cascadas, de altos cócteles, de jugos de colores; fragancias y perfumes de bebidas que he probado con deleite.
Las imágenes de mi vida, esas que se supone que desfilan ante los ojos en los últimos momentos, tienen que ver con el goce por los líquidos que me salvaron hasta ahora.
Supongo que moriré cuando llegue al último tinto descubierto; es decir, si me tocara hoy, pasaría a mejor vida mirando una copa de Alamos de Catena Zapata.

Realmente no envidio a los que por última visión tienen un juego de Rasti, o una muñeca Pepona.


(1) Cada una en su época, se entiende.

martes, diciembre 04, 2007

Historia con liendres

Algunos, muy pocos, imaginan algo distinto. La mayoría supone lo más lógico: que los pelos se tiran a la basura. Otros pueden, tal vez, llegar a pensar que van a parar a oscuros fabricantes de pelucas o de tapados, o cosas así, ridículas.
Incluso preguntan. Cuando ven sus propios cabellos esparcidos por el suelo, y sobre todo si ha comenzado la deplorable calvicie, a veces se animan y preguntan si una peluca, un tónico, un implante… Lo dicen medio en broma, pero lo dicen.
Entonces actúa, primero, la mirada que hemos desarrollado hace mucho: ante cualquier referencia a los pelos recién cortados (a nuestros pelos), primero los miramos, y sólo después de que la mirada los ha calado íntimamente, les decimos algo.
Les hablamos de tratamientos, de lociones casi milagrosas, de nuevos métodos. Llevamos su atención al cabello que aún les queda, y que nos interesa que conserven en buenas condiciones, y logramos que olviden el que recién les cortamos, que es nuestro.
Hemos observado que una forma de que olviden más fácilmente los mechones del suelo es hacerlos desaparecer lo más pronto posible de sus vistas, y adiestramos a nuestras mujeres para ese menester; de hecho, lo recogen apenas toca el piso: cuatro o más acólitas recorren silenciosamente el amplio salón y mantienen el azulejado casi libre de cabellos. Los clientes aprecian esa pulcritud, esa esmerada atención, y nos recomiendan a sus amigos.
La clientela crece, y con ello nuestro regocijo.
Pero a otros los sorprende el empeño de las hermanitas, y sabemos de alguno que hizo comentarios. La mirada, y la navaja en alto, como ritualmente detenida, hicieron palidecer al indiscreto. Y luego vino la respuesta breve que no admite réplica: reglas de la casa, y la navaja que desciende velozmente, y el ruidoso trago de saliva del cliente que no volverá a preguntar.
Hay pelo que no nos sirve. La pelambre desnutrida de un viejo, o el epitelio maltratado por sucesivas tinturas, son descartados inmediatamente.
Por supuesto, mantenemos las apariencias, y los atendemos disimulando la molestia que nos causan.
Estos pellejos tienen además una útil finalidad, y también son retirados inmediatamente, pero no van al cuarto carmesí.
Pasan directamente a las bolsas de plástico semitransparente, con nuestro logo, que diariamente depositamos para el basurero, y que son nuestra prueba, y así nadie sospecha nada, nunca.
Cada tanto nos envían algún novato, y son épocas de mucha tensión: son jóvenes y hambrientos, y cortan con avidez, provocan clientes indignados y llegan incluso a lastimarlos.
A pesar de las severas recomendaciones que les hacemos en cuanto llegan, a pesar del duro entrenamiento que han recibido, a veces el instinto los traiciona. Tenemos que observarlos constantemente, y sobre todo mantenerlos alejados del cuarto carmesí.
Excepcionalmente hemos expulsado a alguno, previa consulta con los líderes.
No fue agradable lo que le hicimos, pero no podemos exponernos por un hermanito demasiado voraz.
No: los cabellos deben seguir cayendo con gracia, lentamente; deben seguir formando curiosos arabescos negros, amarillos, rojos…sobre el piso invariablemente blanco.
Así ha sido y así será: una ceremonia lenta, convenida, una víctima ilesa, una indolora mutilación cíclica, y las hermanitas guardando lo que nos sirve, clasificándolo, entregándolo con gozosa devoción al que custodia el cuarto carmesí.

lunes, diciembre 03, 2007

Habemus novela


Mi amiga Laura Beilin presenta (¡Por fin!) su novela diciembre-diciembre, y hasta la saca en diciembre y con presentadores de lujo.
Tuve ocasión de leer los borradores y es realmente muy buena.
El primer capítulo puede leerse acá.
Más allá de la novela, dice que habrá buen vino en cantidad ilimitada, y que estamos todos invitados.
Es este jueves en La Boutique del libro, en Thames 1762, Palermo.

Allí estaremos, para hacer ruidos extraños y escatológicos, y hablar en voz altísima cuando no corresponde.
Para eso son los amigos.

miércoles, noviembre 28, 2007

Festejos 2.012


Antes era un lío combinar para las reuniones de fin de año. Entre ponerse de acuerdo con el lugar, con la fecha, y conseguir algo que no esté reservado ni te mate con los precios, era un lío.
Además de que nunca es una sola reunión: entre la gente del laburo, los amigos, los compañeros de cerámica fría, los del fútbol, etc., se te hacen como 6 o 7 reuniones. Andá a combinar todo eso…
Hasta el 2.009, más o menos, nos arreglábamos adelantando las reuniones para noviembre, a veces octubre derecho. Y claro: esa tendencia creció. Empezamos a hacer las reuniones de fin de año a partir de abril…Cualquier época del año es buena para reunirse, pero es medio bizarro andar deseándonos suerte para el año que viene cuando faltan como 7 meses para que termine éste.
Pero las modas tienen eso de no respetar lógicas, y entonces la gente adelanta también la Navidad en familia para, por ejemplo, no quedarse sin lechón, y andan (una familia de mi barrio, sin ir más lejos) a los cuetazos en julio. Estos son bien molestos, porque no se conforman con hacer la Nochebuena en su propio patio y dejarse de joder, sino que después les da por ir a saludar a los vecinos, y no les podés decir que son las dos de la mañana de un martes de agosto y vos tenés que levantarte a las cinco para ir a laburar.
En el barrio ya los conocemos, y cuando vemos que andan colgando guirnaldas de papel y poniéndole lucecitas al pino del jardín, llamamos al laburo para avisar que andamos con síntomas gripales. Si se van temprano, vamos a trabajar. Pero si los adelantados se tomaron la molestia de comprarte un regalo y además traen Fresita, hasta las 5 no los podés echar: al contrario, les tenés que alabar la ocurrencia y la previsión.

Navidad zafa bastante bien. Es una fiesta más bien invernal, y las garrapiñadas, los piononos, los budines, los turrones y todo eso que tan mal nos caía en diciembre ahora nos fortifica para el duro invierno. Pero la onda trascendió las fiestas, y ahora es común que la gente adelante los cumpleaños, los bar mitzavs y hasta el viaje de egresados: mi prima Vanesa se fue a Bariloche en cuarto grado de la primaria, una cosa de locos considerando que el viaje incluía entradas a Cerebro, Grisú y show de strippers en las habitaciones… Allá ellos.
También están los piolas que pretenden, en una sola fiesta de cumpleaños, celebrar los 35, 36, 37 y 38. Y te exigen 4 regalos para entrar…
Hay gente que adelanta el matrimonio, reserva la Iglesia, contrata al del órgano y el salón para la fiesta, y después se dedica a buscar consorte por Internet.
La cuestión es no dormirse con los festejos, ser más vivos que los demás, y agarrar los descuentos de adornos para el arbolito de marzo/abril.

Este 2.012 me tocó organizar la de fin de año del trabajo a mí. Y se me pasó, no me lo agendé, etc. Con resignación empecé a averiguar recién el 18 de diciembre…y resulta que está todo libre, podés ir incluso sin reserva hasta el 24 a la noche y tenés canilla libre gratis de lo que quieras…cosa que no voy a decir en el laburo ni en pedo: ya avisé que ese día, por ser el organizador, también festejo desde mis 32 hasta los 40 inclusive (con los regalos pertinentes o no entrás).
Pero que pongo la bebida, dije.

viernes, noviembre 16, 2007

Mejor se ponen sombrero

Ayer Fernando Peña estaba indispuesto o algo así, y preguntaba bueno y qué hacemos, qué harías vos para que no esté más De Vido y dejen de afanar, cómo cambiamos ésto, querés cambiar algo o te conformás con comer carne 2 veces a la semana...
Todo había que explicarlo en dos minutos, porque quería sacar 15 oyentes al aire.
Andá a cagar, Fernando.


Si en el programa "Pulsaciones" u otro parecido lo llamaste a Aníbal Fernandez para preguntarle cuánto salía el subte y ninguno de los 2 tenía la más puta idea. Incluso, creo que lo hiciste para que se sepa a qué nivel te manejás.
Ah, también siguen los Fernández, Peña...
Pero de tus amigos no preguntaste nada, ningún oyente tuvo el tupé de marcarte esa cercanía con el poder, cosa extraña en un tipo que viene del under y se da el lujo de cortar a los que no dicen lo que él quiere escuchar.
¿Qué querías escuchar, Fernando? ¿Que vamos a ir a gritar "Que se vayan todos" y después votar a De la Rúa? ¿Que seremos como el Che?
Andá a cagar, Fernando.


No escuché QUE HARIAS VOS, que tenés un medio a tu disposición y talento de sobra para hacer lo que quieras. ¿QUE HARIAS VOS, FERNANDO? ¿Qué harías que no ponga en juego tu amistad con los poderosos?
Se acaba, Fernando, a la larga esto se acaba. Cuando no quede nadie que jamás haya escuchado en vivo a Perón, y se haya cansado de la violencia y el patorerismo, cuando dejen de mentirnos con lo de que es ESTO o nada, cuando le expliquen a la gente por qué no tiene que votar en blanco, cuando dejen de hacer clientelismo y de quemar villas (Y VAN A TENER QUE TERMINAR ALGUN DIA: mirá cómo le fue a Rodríguez Sáa, mirá donde terminó el sorete de Menem), cuando dejen de mandar a liquidar al único socialista que aportaba en serio, cuando le saquen (o le saquemos) los fierros a Moyano, AHI SI QUERES HACE DE NUEVO LA ENCUESTA, FERNANDO.
Entonces te diremos, parafraseando a algún sabio griego, que todo acto de un hombre cabal es político, que ponerle (de mentira, de jugando) el cascabel al gato HOY es meterse en política, que Artaza y Blumberg pueden haber tenido una buena intención, más allá de su indiscutible pobreza moral, pero que HOY los Fernández y otros amigos tuyos hacen que el sistema te chupe.
Que la dictadura (y todavía quedan invalorables colaboradores de aquella en roles de poder) se encargó, entre otras cosas, de aniquilar una generación de dirigentes con ideas de cambio, y sin nada que ver con la guerrilla.



Pero mejor se ponen sombrero, Fernando, q
ue el aire viene de gloria: si no los despeina el viento, los va a despeinar la historia.

Belleza Brasileña

"ENCUESTA:
  • MARADONA ES MEJOR QUE PELE
  • PELE ES PEOR QUE MARADONA"

Esto es parte de lo que puede encontrarse en http://belleza8.blogspot.com/, el blog de mi hermano Claudio (Taty), el que vive en Brasil. Es ingeniero agrónomo, paisajista, ha sido conductor de bus escolar y de un tiempo a esta parte está dando clases de español, merced a un proyecto que presentó y que fue bien acogido por las autoridades del Joan Miró, un instituto que se las da de ir a la cabeza en cuanto a novedades pedagógicas.

Mi hermano imparte sus clases de acuerdo a su propio criterio (supervisado por un profesor de verdad) y ha vuelto a la facultad para convertirse en un profesor completo.

El título del blog es "BELLEZA! Finalmente vas a poder entender lo que Claudio dice en clase", y entre las actividades que ha desarrollado para los chicos mayores, ha incluído la lectura de "La timidez y otras cosas", hecho que me llena de orgullo y además me da la pauta de que Taty está escogiendo buen material para sus chicos... Un post imperdible, con video y todo, es "Cantá con la 12"... Por supuesto hay un link hacia acá y hay proyectos de que yo escriba (o escribamos, porque veo que mi hermano se ha largado a escribir también) cosas para los pequeños brasileros (simpatiquísimos hasta que se calzan la verde-amarela)

Me escribe en un mail: "Además hago una campaña "ES VERDAD: EXISTEN ARGENTINOS MACANUDOS".
Los estoy convirtiendo en mis discípulos para que lleven esta nueva buena por el Brasil.
El otro día varios aparecieron con la camisa argentina o azul, diciendo que ya habian adherido a la campaña.
Con los pibes tengo una relación MUY MUY BUENA, ellos se divierten bastante y yo tambien y aprenden, por ejemplo consiguen leer y comprender "LA TIMIDEZ" y descifrar canciones como DIEGUITOS Y MAFALDAS, claro que algunas cosas (ej. bostera, Gonzales Catan ) les tengo que dar una pista, pero consiguen agarrar el "sentido" principal.
Te mando copia de algunas de las ultimas actividades realizadas con la 8 serie, donde es fácil de percibir mis influencias, que claro que son mucho mejores y mas entretenidas que las de un libro didáctico.
Una de las proximas actividades con la 8 será un texto sobre el "mate" y los voy a hacer tomar mate a todos... si se portan bien , con azúcar.
Espero tus comentários."

Entre las películas sugeridas, les pone "Diarios de motocicleta".

Vean el blog...antes de que lo echen...

martes, noviembre 13, 2007

C. y su “Manual Espantanovios”

5 de Noviembre de 2007


Hace menos de un mes que conozco a C.
Como suele decirse: nos estamos conociendo.
Ante esa circunstancia, uno puede optar por dos caminos: o ir de a poco viendo qué pasa o tratar de que el otro lo conozca en dos horas y compre o se retire del local inmediatamente. Los que optan por el camino rápido suelen tener preparada una lista de Condiciones Imprescindibles que la otra persona debe reunir, aceptar, cumplir, solucionar, bancar, esforzarse por entender y/o acatar a la fuerza.
O no, claro.
En general, aunque optemos por el paso a paso, todos los mayorcitos tenemos de alguna forma la necesaria lista siempre presente: yo no saldría con una menemista acérrima, por ejemplo. ¿Para qué? Seguramente tendremos gustos y formas de vida diametralmente opuestas, y perderíamos el tiempo estúpidamente.
Pero por lo demás, ciertos puntos no son ni tan blancos ni tan negros, y hay ciertas tonalidades de gris que me pueden ir muy bien, aunque yo ni lo sospeche.
Apegarse demasiado a una lista es tan malo como no tener ninguna.

Pero C. les gana a todas.
No tiene una lista: tiene un manual con índice y glosario (Ejemplo: D.U., el tipo tiene que ser D.U., Disponible y Ubicable) para que uno sepa de antemano a lo que se expone. Y, por las dudas, todo está un poquitín exagerado. Es como el prospecto de la mayoría de los remedios: si uno lo leyera con mala leche no lo tomaría ni aunque el S.W.A.T. le esté apuntando a la cabeza.
C. tiene, además, una forma particular de ir presentando el manual, que consiste en tirar 3 o 4 puntos sine qua non rápidamente, repensarlos en voz alta (y en presencia del acusado, digamos), gemir amargamente ante lo inexorable, y después mirarlo a uno con una enorme sonrisa y los enormes ojazos negros enormemente abiertos, con lo cual queda enormemente simpática y además lo que empezó como verdad absoluta termina siendo un asunto salvable, discutible, solucionable con un poco de buena voluntad, o destreza, o imaginación, o experiencia, o dinero en el peor de los casos.

Pero C. no se deja convencer fácilmente. Vuelve sobre puntos que ya estaban medianamente resueltos, insiste en que uno acabará hartándose porque, eso sí, reconoce que es complicada (”hinchapelotas” sería una definición muy justa; aunque no, mejor aún es “Hinchapelotas Redimible”, HR para futuras notas).

C. tiene, también, una especie de Club de Amigas (como yo mismo tengo a “Los Singanis”, fraternidad etílica a la que me honra pertenecer *), y el Club colabora en sostener y refinar las CUALIDADES IMPORTANTISIMAS QUE DEBE REUNIR UN TIPO.
A modo de ejemplo ficticio (o no, porque no estoy al tanto de todas las resoluciones, y sospecho que son muchas, muchas, muchas...), digamos que el Club le asigna un alto valor a la educación del varón, basándose, supongo, en el título universitario que posea. No digo que esté mal, pero lo cierto es que conozco médicos absolutamente incultos (y por ende, plomazos mal para cualquier evento fuera de un consultorio) y qiosqueros con los cuales es posible cuadrificar el círculo durante horas y apelando a fuentes de lo más interesantes, y que además bailan bien el rock.
Sospecho que el Club, puertas adentro, alienta a las integrantes a defender estoicamente los preceptos del Manual, a fin de que ninguna de las socias caiga en la deshonra de, por ejemplo, viajar en colectivo.
Y sospecho también que algunas felices traidoras se toman 3 bondis y un tren para atardecer en la pensión de un abnegado maestro de escuela que la trata como una diosa etrusca y además le ceba mate calentito.

Volviendo a C.: me encanta.
Me encanta que cada vez resulte más fácil encontrarle la vuelta a los TERRIBLES INCONVENIENTES y de que ya los presente con una sonrisa que terminará en beso, y que desde ese punto deriven consecuencias insospechadas, absolutamente placenteras, y seguramente envidiadas por más de una miembro fundadora del Club.

Y futura arpía, si no se cruza a tiempo con un valiente como el que esto escribe.





* Por supuesto, los Singanis también hablan de minas y se analizan casos, para caer siempre en la conclusión de que están todas locas, pero son divinas, y pasar, acto seguido, a la última fecha del torneo de la A.F.A.

martes, octubre 30, 2007

Siestero

Me gusta hacer el amor por la tarde. Es decir: cualquier hora es buena si hay ganas y compañía apropiada, pero la tarde es mi hora preferida.
La noche, por supuesto, tiene sus componentes propios de sensualidad y misterio; de bebidas, de escotes y de perfumes; de sombras cómplices y música especial.
Y la mañana tiene la ternura de la sábana tibia y el pelo revuelto, del despertar entre caricias y con la promesa cercana de café dulce y, tal vez, de una apresurada vuelta a la cama.
Pero la tarde está hecha para travesuras infantiles, para escaparse de la siesta obligatoria e irse a pescar al río, o a robar zapallos del terreno de a la vuelta. La tarde es para jugar a las escondidas sin adultos a la vista, o para meterse en la casa abandonada y no ser nunca el primero en salir disparando.
Agregarle, a la aventura menuda y siempre recordada de esa hora, el elemento sexual es convertirla en una experiencia que, a mí gusto, combina lo que ofrecen la mañana y la noche, y lo supera ampliamente.
La tarde es un punto de inflexión en el día, que puede comenzar con sol y terminar con las primeras sombras. La travesura, en parte, es esa: robarle al día y a la noche un pedacito.
Pero sin premeditación. No vale estipular que los sábados a la tarde se dedicarán a la famosa travesura, porque eso no es travesura. Para ese caso da lo mismo preacordar con el otro los viernes a las 23, que los chicos ya se durmieron y mañana no hay oficina.
Lo mejor es cualquier día de la semana, y si están los nenes habrá que hacer tan poco ruido como cuando uno mismo era el nene y se colaba por la ventana para reunirse con los amigos; alargar de improviso la sobremesa del martes ante la mirada entre preocupada y ya sabiamente divertida del otro; esperar a que se despeje el área de las escaleras y escaparse al revés, encerrarse en la habitación y olvidarse del mundo, de los padres y de los hijos. Y por una rato (largo, si es posible) no tener muy claro si se es otra vez un chico que juega al adulto o un adulto que juega como un chico. Y que no importe tenerlo claro, por supuesto.

domingo, octubre 28, 2007

Salió la Luna





Otra vez mi amiga la Luna se va de viaje y me deja el blog para que se lo cuide. Y a mí, que se me secan los malvones que me dejan en custodia, me genera como una carga de responsabilidad. Y para descargarla un poco le meto en el blog dibujos que acá no me animo y canciones pasadas de moda, o cuentos dedicados de la forma más cursi.

La última vez no salió tan mal el experimento...así que ahora iremos más lejos, seremos más pornográficos en los dibujos y pondremos peores canciones. Total, a la vuelta nos amigamos y listo.


domingo, octubre 21, 2007

Feliz día de las madres


Y gracias, vieja. Por hacerme escuchar desde la cuna cosas como ésta, y haberlas cantado a dúo y a los gritos hoy, entre besos y vinos.



("La niña de Guatemala", poema de José Martí, por 'Los Olimareños')

domingo, octubre 14, 2007

Muzzio Presidente


Urbi et Orbi
Coterráneos:



Se postula cada almóndiga para dirigir el país, que yo en alguna me quiero prender. No digo Presidente, porque eso de andar siempre de traje y besando criaturas con mocos no me gusta nada. Pero de algo voy en alguna lista, si ustedes me apoyan como suelen hacerlo en el 140 y ni me piden disculpas.
Es más: ahora no quiero nada ser Presidente, quiero dirigir el Ministerio de Cosas Pequeñas Pero Que Valen La Pena.
Todavía no tengo la plataforma terminada, porque el zapatero se me cayó de una escalera y en el Durán no tienen yeso hasta diciembre, pero algunos de los temas que abordaré en forma inmediata, tengan ustedes la total seguridad, son los aquí exponidos (esto es para competir con Saá, que escribió “petrolio” y fue Presidente, y dijo que No pagamos más nada, chupala Bush, y lo aplaudieron de pieses) y otros que se sirvan ustedes sugerirme por acá mismo, o me esperan a que sea Ministro y me mandan mail a AquellasPequeñasCosas@MuzzioTeQueremos.gov.ar:

1. Le sacaría un poquito de gas a la Coca Cola, para no tener que andar batiéndola y abriendo despacito la tapita un par de veces.

2. Decretaría que todos los tiros libres contra Chile los ejecutara únicamente el Romy, hasta que tenga setenta años o hasta que Tévez cante bien, lo que ocurra primero.

3. Prohibiría que los mensajes de texto a un teléfono fijo te los vocalice siempre el mismo venezolano: es horripilante que un tipo te diga a la una de la mañana “Sos-el-amor-de-mi-vida” como un Terminator chavista, y encima puto.

4. Castigaría con la pena máxima que me autorice el Congreso al que siga diciendo “quinela”, “diarero”, “crosta” y etc. O sea, no son neologismos: es un castigo justo por necedad, aunque mi madre sufra las consecuencias por éstas y otras que no menciono porque la madre es lo primero y si es de madera qué querés que le haga.

5. Prohibiría el curro fácil de agregarle más hojas a las maquinitas de afeitar descartables. Tiene mucha razón la propaganda esa que muestra una “nueva y mejor” afeitada con una máquina de quince hojas. O inventan algo en serio o por lo menos no hacen publicidad como si hubieran descubierto algo piola.

6.Una medida que tal vez exceda al Ministerio, pero que avalaría con ahínco:Prohibiría la escandalosa unión civil entre gays. Y entre heteros también. Bueno: prohibiría el matrimonio, digamos. Establecería el sistema del serviñaco practicado por nuestros ancestros indígenas para que la mujer demuestre qué tal es durante un año, y si no se la devuelve a la familia y aquí no ha pasado nada, pero no te me llevás ni un DVD o cobrás (el plazo puede modificarse; en todo caso me escriben y vemos).

7. Y cosas así. Por ahora no se me ocurre nada más, aunque ya estoy pensando en enmendar el punto 2, y que Riquelme patee siempre contra cualquier selección, y no sólo los córners y tiros libres, sino hasta el saque de arco y la pelota afuera cuando hay uno moribundo.

Coterráneos: Participen y llévenme al Congreso, o por lo menos me acercan hasta Palermo. Muchísimas gracias.