miércoles, noviembre 11, 2009

Se puso colorado

Hoy me pasó una cosa extraña: después de (no recuerdo cuántos) años, me puse colorado. Quiero analizar por qué, o por lo menos contarlo y que me lo analicen otros.

La situación fue la que sigue: cumplía años una compañera de trabajo y fuimos un grupo relativamente grande a almorzar al lugar donde suelo ir yo cuando salgo a comer. Voy ahí hace poco, y no voy todos los días, digamos dos veces por semana, y no siempre me atiende la misma chica. Aclaro porque soy cola de paja, nada más.

Por cuestiones de que es más divertido sentarse con los muchachos, se armaron dos grupos bien definidos: de un lado las mujeres y del otro los quilomberos. Suena horrible como grupo que, supuestamente, comparte un momento de solaz esparcimiento, pero somos así.
En fin.

En un determinado momento, antes de los postres, y mientras Marcela, la moza, tomaba los pedidos en la otra punta de la mesa, a mí me dieron lógicas ganas de prender un pucho. Yo realmente no recordaba si ahí podía fumar o no (no lo recordaba, señora, ¿está claro?), así que le hice señas a Marcela mostrándole el atado de Marlboro. Ella primero me hizo un gesto enérgico de que no, llamando la atención de los (las) que en ese momento le pedían los flanes y los helados. Y después agregó, con una sonrisa:
- Si vos sabés que no se puede, ya me lo preguntaste otro día…

Esa frase (sobre todo “otro día”, no “el otro día”, “no “ayer”, no “el lunes”, no algo que no signifique memoria selectiva, emotiva, fucking whatever), a través de toda la mesa, y la sonrisa que la acompañó, hicieron que mis compañeras mujeres (sólo las mujeres, los chicos se quedaron piolas) inmediatamente me tomaran como blanco de frases como:
- ¡Eeeeh, mirá que ella se acuerda de vos!
- ¡Eeeeh, cómo te tiene registrado!
- Eeeeeh, “Ya me lo preguntaste”…

Cosas por el estilo. Nada de importancia durante los primeros 5 segundos. Las traté de celosas y creí que zafaba como de costumbre. Yo suelo zafar bien, señora.

Pero al segundo nº seis noté calor en el rostro, y mis compañeras no la cortaban, e increíblemente Marcela no se veía incómoda (cuando en realidad la estaban gastando a ella, no a mí, ¿no? ¿No que tengo razón? Y encima las desubicadas ni siquiera la conocen, y la pobre chica estaba trabajando…No era por mí, pero soy cola de paja, señora…¿Por qué no se sentía mal la Marcela esa? ¿Acaso le gusto un poco? ¿No son unas desubicadas mis compañeras que gritan frases precedidas por “Eeeeeh”?).

Pensé que increíblemente me iba a poner colorado sin ninguna razón, y busqué apoyo entre mis amigos hombres.

Y ahí la cagaron del todo, porque lo peor que le pueden decir a alguien que se está sonrojando (me acordé en un segundo de viejas situaciones, y me acordé de cuál era la peor frase, y rogué que ninguno la pronunciara, pero fue en vano) es:
- Te pusiste colorado.

Por si no recuerdan cómo es ponerse colorado de vergüenza porque te carguen con una chica, se los cuento detalladamente: sentís mucho calor en la cara, cada vez más, y no podés evitarlo y sabés que es ridículo; mirás a la gente y la gente se ríe más porque es como que tenés algo gracioso en la cara, justo en la cara; la gente se ríe aunque no quiera, aunque no pretenda hacerte sentir mal, pero les causa gracia o ternura que alguien se ponga colorado.

Y en tu mente racional vos sabés que no hay motivos para que te gasten, evaluás en milésimas de segundo si convendrá que lo aclares, te contestás que es al pedo, que nadie te quiere hacer sentir mal o acusarte de nada, pero tampoco a nadie le importa si te descubrieron en algo, lo trascendente es que te pusiste colorado. En tu mente racional (que para el segundo nº catorce ya no razona nada y lo único que querés es que cambien de tema o que por lo menos a vos te trague la tierra), en tu cabeza, decíamos, evalúas si leíste algún artículo donde se sostenía que el enrojecimiento de la cara demostraba culpabilidad, y si habían ejecutado a alguien basándose en eso.

Después de un ratito, si se dan las circunstancias adecuadas, el rubor desciende. La gente se ocupa de otras cosas y uno recupera el dominio de la situación.
Y uno hasta se dice que es bueno ponerse colorado de vez en cuando. Todavía. Alguna vez.
Y le sale el canchero y la mira a la Marcela esa con intención, como para que conste en actas que ésto no termina acá.
Pero uno se puso colorado, y hay que apechugar con eso. Todavía.

19 comentarios:

esdecirdecires dijo...

Parece hacerle honor al nombre del blog y de su libro de cuentos :)

La verdad que es difícil salir airoso de esos momentos de incomodidad. Yo no me pongo colorada, sino que me sale una sonrisa que no puedo disimular e intentar hacerlo es peor! Y ni le cuento si pretendo hablar en el medio! No me salen las palabras, parezco una marmota.

LeO dijo...

Las frases que empiezan con "eeee" son el problema. Datan de la misma época que ponerse colorado, así que alguna relación inequívoca tiene que haber.


Yo no quiero ser pájaro de mal agüero, pero lo que viene es jodido: cuando cualquiera le diga "como te pusiste todo colorado, eh", Ud. se va a volver a poner colorado sin poder controlarlo.
Es como si hubieran encontrado su punto débil.

Sergio Muzzio dijo...

E'CIR: A mí me sale esa sonrisa imparable cuando me elogian un poco, por cualquier cosa. Y es terrible porque parece que uno avala o reconoce que sólo le están diciendo una verdad, y en realidad uno quiere decir "estás exagerando", pero no lo dice porque es peor. Es una sonrisa de satisfacción, pero uno quisiera que fuera íntima, y no, una sonrisa no es íntima.

LeO: Es genial eso, las frases con eeee son de esa época, tal cual. Pavlov debe tener algo que decir al respecto.
Pero ya me dijeron "cómo te pusiste" y no pasó nada. Lo que no sé es que va a pasar cuando vuelva al barcito...

El Profe dijo...

A estas alturas del partido...un rubor facial ya no es por timidez; puede ser verguencita, pero lo más seguro es que sea bronquita.
En este caso concreto, te sorprendió no recordar que ya habías preguntado...y sí, el alemán está a la vuelta, y eso da bronca. Las cargadas, suposiciones, etc. ¡na´que ver! son munición de poco calibre para un "toro jugado en siete plazas", espero. Un abrazo.

Sergio Muzzio dijo...

Jajajaaa! Es una expliación interesante, pero me deja más preocupado que antes...
Un abrazo, Profe!

DudaDesnuda dijo...

A ver: si Marcela es linda, te pusiste colorado porque te gusta un cacho. Ahora, si Marcela es un bagre, te pusiste colorado de vergüenza. También puede ser por vergüenza ajena, o sea, por estar sentado con tus adorables compañeras y compañeros de trabajo.

Besos y gansadas

Sergio Muzzio dijo...

Es buenísimo que cada uno tenga su teoría!!! Ya ni sé por qué me puse colorado, pero están buenísimas las opciones.
Gracias!

Paul Maril dijo...

Marcela no se puso mal porque, calculo, debe atender a diario a grupos de grandotes chiquilines. Y en el manual dice claramente que no hay que hacerles caso, es peor, no pararían nunca.

Con respecto a la insistencia de las mujeres que te acompañaban se me ocurren algunas cosas basadas en mi experiencia. Cuando hay un varón medio tímido (con las mujeres, digo) en un grupo de trabajo (o el que sea) las mujeres parecen conjurarse para sacarle un poco la timidez. Aprovechan cualquier oportunidad como la que viviste para apretarte un poco y sacarte de la actitud normal. Creo que piensan que te hcen un favor. La mujer usada como blanco muchas veces se siente halagada y participa de la conjura de buen grado.

Bueno, o tal vez a la moza le gustás un poquito y a vos te gusta un poquito ella.

Sergio Muzzio dijo...

Jajajajaaaaaaaa! Extraordinario!!! Unos análisis impecables! Pero agrego un dato: no soy tímido, y en general soy de apretar yo y hasta banco un "ataque" grupal. Yo creo que se vengaron, justamente. Y me agarraron fuera de hábitat y me sorprendieron y aprovecharon.

(Y la moza está bastante buena, Paul. Hoy voy de nuevo, pero sin las plomos estas. Ya lo decidí)

Paul Maril dijo...

Excelente. ¡A ponerse colorado, que parece que garpa bastante!

Bruno dijo...

cuando era chiquito mi vieja me decia que cuando los nenes me cargaran yo me ria con ellos, asi no iba a ser gracioso cargarme. Creame buen hombre, funciona en el 99.9% de los casos.
para ese 0.01% no me pregunte, no tengo idea que hay que hacer :s

Sergio Muzzio dijo...

No me funcionó, Bruno...A mí también me parecía gracioso, pero inexplicablemente se me subían los colores...

Ana dijo...

Y mientras te ponias colorado, no sentias unas vocecitas infantiles que te cantaban: "se puso colorado, lara, lara, lara!"??

Capaz Marcela le quiso decir: basta de usar el verso del cigarrillo, si queres que salga invitame y punto!

Saludos!

Sergio Muzzio dijo...

ANA: Coincido con vos y con LeO en que hay algo de atávico en ésto, alguna reminiscencia de verguenzas antiguas, del ritual del "lará, lara, lalá" (por eso justamente el título)

Lo de Marcela...tengo que investigarlo.

Saludos!

Gringo dijo...

La concha de la lora...
Mirá, no leí todos los comentarios, sólo les pasé la mirada, pero estoy in-dig-na-do porque nadie haya hecho la pregunta adecuada:

¿estaba buena la moza?

Son unos muertos algunos comentaristas. Y vos.... y vos.... (la verdad que te hubiera dicho algo como "puto", que puede significar y resumir todas las palabras.... pero yo seguro, en tu situación, me hubiera puesto fuxia -un escalón más arriba del colorado-)

abrazo

Gringo dijo...

La concha de la lora...
Mirá, no leí todos los comentarios, sólo les pasé la mirada, pero estoy in-dig-na-do porque nadie haya hecho la pregunta adecuada:

¿estaba buena la moza?

Son unos muertos algunos comentaristas. Y vos.... y vos.... (la verdad que te hubiera dicho algo como "puto", que puede significar y resumir todas las palabras.... pero yo seguro, en tu situación, me hubiera puesto fuxia -un escalón más arriba del colorado-)

abrazo

laura dijo...

pobre Muzzio. las minas son jodidas.

Sergio Muzzio dijo...

GRINGO, lo dijeron, lo dijeron!
Señores, diculpen al Gringo, está amparado por una cláusula contractual de tolerancia al comentarista alcohólico.

Volverá a pasar.

Sergio Muzzio dijo...

LAURA: Es hora de que lo reconozcan públicamente.